Canarias: encrucijada volcánica
José Carlos Gil Marín
Por un lado, Nemesio Pérez y el ITER; por otro, Juan Carlos Carracedo
y sus sólidas críticas. Sólo le faltaba a Tenerife un elemento más para completar su
trilogía volcánica. Y este tercer elemento ha aparecido. Este elemento ha sido y es la
CNN. Sí, la CNN estadounidense, la popular cadena informativa, que tras el trágico
terremoto y el conjunto de tsunamis del sudeste asiático, se ha sumado al barco de las
posiciones catastrofistas sobre Canarias y la isla de La Palma, nacidas en 1999 en el
University College de Londres. No nos sirve de consuelo el que haya sido publicada esta
noticia en internet en la página de la CNN el 28 de diciembre del año recientemente
terminado, Día de los inocentes en España, porque la celebración de tal fecha no
coincide en los Estados Unidos con la celebración española; ni mucho menos que la misma
noticia equipare el poder destructivo de los futuros tsunamis originarios de La Palma con
el poder destructivo de millones de bombas atómicas explosionadas sobre un mismo punto.
Además, esto viene de antiguo. Tras una búsqueda sobre la materia encontramos otros
artículos explicativos, como uno más de la CNN publicado en internet el 29 de agosto de
2001, en el que se nos habla de que la ola gigantesca derivada del futuro hundimiento de
La Palma tendrá más de 100 metros de altura y arrasará New York y toda la costa este de
los Estados Unidos. Lo que actualmente añade dosis de preocupación a una noticia de por
sí sensacionalista es que ahora ha reaparecido vinculada a la tragedia del sudeste
asiático del 26 de diciembre de 2004.
La Palma no va a hundirse mañana, ni el Teide va a explotar por las emanaciones de
Benijo. La Palma se hundirá parcialmente, si es que alguna vez se hunde, y el Teide
explotará a través de alguna de sus bocas, cuando el devenir de los sucesos geológicos
de nuestras islas lo determine en una medición del tiempo que superará incluso para el
supuesto palmero las referencias de la existencia de la especie humana sobre la Tierra.
Es verdad que en Canarias y en Tenerife ha habido tsunamis en tiempos en los que no había aparecido aún el homo sapiens, como el ocasionado por el hundimiento del Valle de Güímar. Pero el Teide y el Cumbre Vieja explotarán cuando tengan que hacerlo, y no por la existencia de un semáforo amarillo puesto permanentemente en discusión.
Lo realmente lamentable es que en Canarias se inviertan anualmente
apenas 300 mil euros en investigación volcanológica, mientras que en Hawai se dedican en
el mismo período a estos estudios más de tres millones de euros.
Sólo si alguna vez Canarias cuenta con un mapa geovolcanológico completo de nuestro
territorio; sólo si existen las redes de prevención y de detección de amenazas
volcanológicas y sísmicas que aún no tenemos; y sólo si se elaboran planes eficaces de
prevención ante los riesgos volcánicos reales que nos amenazan, la polémica politizada
que rodea artificialmente a un tema sumamente sensible desaparecerá dando paso al estudio
y al trabajo científico.
* Tomado de La Opinión, 7-1-5