EL CENTINELA
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS O LA INCREÍBLE PERO CIERTA HISTORIA DEL "ENERGÚMENO ILUSTRADO".
Él tiene siempre la "auténtica" explicación de todo cuanto acontece en la España Ibérica y en sus "posesiones de ultramar".
Por Jose Almeida
Sí, aunque parezca increíble es muy cierta -a pesar de que a veces nos duela indeciblemente y también nos provoquen inconfesables deseos- la patética historia del "energúmeno ilustrado".
Aún así, sé a ciencia cierta que hay personas que, quizá, más duras que yo, definen a estos personajes que se dedican a "rajar" dislates y disparates, por la boquita en radios episcopales y cristianas, y en periódicos digitales y de los otros, como `perrodistas´.
En fin, sea como fuere, no sé si será la excepción que confirma la regla o cualquier otra razón que mi mente no alcanza a comprender, pero esa máxima que afirma que la lectura te hace más libre, más generoso, más lúcido, y por lo tanto menos esclavo, menos egoísta y menos estúpido, en el caso concreto del inefable Federico Jiménez Losantos no se cumple en ningún sentido, sino que por el contrario te convierte de pleno y de plano en un perfecto e indescriptible "energúmeno ilustrado".
Este vocero agusanado -el "energúmeno ilustrado" Federico Jiménez Losantos- de las ´causas` más retrógradas, recalcitrantes y oscurantistas de este ya más que convulso y frenético nuevo milenio en su España, Una, Grande y Libre, (já) siempre cuando habla bla bla bla. siempre tiene la razón, siempre tiene la verdad absoluta en su discurso diarréico, monótono, facilón, dogmático, cansino. Vaya, una pena de hombre, un pobre hombre que hasta lastima da, oye.
Pero es que Federico cree, Federico nos quiere hace creer, Federico piensa que él se las sabe todas, que él viene de vueltas de todo y que a él quién coño le va a decir que no, que la cosa no es así, que no todo es blanco, ni todo negro, que siempre hay matices diferentes, diversas variaciones, ángulos distintos, dispares. dispares donde dispares. siempre hay, pueden, deben existir otras visiones distintas y distantes.
Pero no, oiga, Federico Jiménez Losantos el ínclito "energúmeno ilustrado", el excelso personaje que va pregonando por donde quiera que va las virtudes y glorias del brutal y atroz Estado neoliberal y capitalista sin cortarse un pelo el hombre, oye, y se queda tan fresco el hombre, y tan ancho el hombre, que uno no puede más que esbozar una leve sonrisa y pensar en la penúltima aurora con aquellos brevísimos celajes que dibujaban el cielo con fantásticas imágenes de dragones voladores.
Y es que Federico Jiménez Losantos quiere ser no como Dios, sino el dios mismo; él tiene siempre la "auténtica" explicación de todo cuanto acontece en la España Ibérica y en sus "posesiones de ultramar", él siempre sabe los motivos, las causas, los intereses, que mueven a las personas, a todas las personas, a hacer lo que hacen y por qué lo hacen.
Fíjense ustedes que en un arrebato didáctico y pedagógico que un día me atrapó se me ocurrió la, para nada descabellada, idea de que deberían declararlo como "fenómeno mediático" a estudiar en las Facultades de Periodismo, no sólo del Estado español, sino de las Universidades de todo el mundo, a poco que me apuren.Y es que no es para menos, oiga.
Aunque no tengo una predilección especial por el refranero popular, este de que "para muestra, un botón", viene más que acertadísimo para definir cómo se enfrenta este "energúmeno ilustrado" al hecho periodístico. Y es que tan sólo con el titular más repugnante, fantoche, estúpido y necio que me he encontrado en toda mi vida -ya rondo los 40- pueden hacerse una idea, y no vaga precisamente, de la calaña y la estirpe de la que proviene este pobre desgraciado -diospadrebendito lo perdone.
El señor "energúmeno ilustrado" Federico Jiménez Losantos, tituló un comentario que hizo en el periódico "Libertad Digital", a varios días del atentado en Madrid el 11 de marzo de 2004 -y cuando ya todos los medios informativos, policiales y demás barajaban la pista islamista-, así: "El atentado terrorista lo cometió ETA ¿y sino qué?"
Sí, así de chulito y meapilas es este espécimen que no parece - maldita desgracia para
much@s entre los que, por supuesto, me encuentro-- encontrase en vías de extinción..Y el puto conejo que no para de riscarme perras Isidro. Es lo que tú me decías.¿y ahora qué?En fin, a veces me pregunto por qué dedico mi tiempo, mi valioso tiempo, a escribir sobre personajes de tamaña necedad, y la única razón que encuentro, no sé si para consolarme inútilmente, es que por lo menos me resulta como una especie de terapia mental, de catarsis, de vómito dialéctico por el consumo excesivo de esta sustancia altamente tóxica que resulta leer o escuchar a este "energúmeno ilustrado", de cualquier manera, y como diría Violeta Parra "Discúlpemen chiquillas."
La Aldea, Canarias, a Viernes 6 de mayo de 2005