¿En qué país
vivimos?
Francisco García-Talavera
Casañas
A
veces sueño despierto. Son esos momentos dulces en los que das rienda suelta a
la ilusión y a la imaginación. Vas moldeando, a tu gusto, el espacio, el tiempo
y los protagonistas. Tratas de acomodar lo que parece ficción hasta hacerlo
realidad y, a ser posible, con un final feliz. Veo un gran foro. Pero no
consigo observar si se trata del Parlamento europeo,
Pues
bien, volviendo a la realidad, este pequeño gran país afroatlántico, sin
fronteras y superpoblado, considerado ultraperiférico de Europa e incluido en
un Estado plurinacional que es España, sigue siendo tratado, aunque
veladamente, como una semicolonia de ultramar, a la que se mira desde el poder
central con una extraña mezcla de envidia -por su clima y bellezas naturales- y
de menosprecio hacia lo que consideran una actitud servil y
"tropicaloide" de sus gentes. En suma, nos ven "diferentes"
por nuestro físico, y por nuestra manera de ser… "aplatanados", como
ellos creen.
La
realidad es que nuestro Archipiélago fue considerado una colonia desde su
anexión a
España
también llamó provincias a Ifni y al Sáhara y ya vemos lo que son ahora.
En
esta cambiante geopolítica actual, a nuestro país (Canarias, por supuesto) le
ha tocado jugar un papel importante, derivado, fundamentalmente, de su
privilegiada posición geoestratégica en esta parte del mundo. Su condición
geográfica africana nos la están recordando todos los días las pateras y
cayucos que arriban a nuestras costas. Esos
Por
otro lado, nuestra (ambigua) condición política europea está atrayendo al
"paraíso prometido" a esas decenas de miles de inmigrantes
sudamericanos y europeos ilegales que, año tras año, llegan a nuestra tierra
por vía aérea. Muchos continúan su viaje a Europa, y otros muchos se quedan
aquí a trabajar honradamente pero, como todos sabemos, las mafias proliferan en
esos sures.
Muy
diferente es el caso de nuestros hermanos retornados de Venezuela, Cuba y otros
países, a los que injustamente se les ha tratado como extranjeros a su llegada
y que no merecen sino nuestra más cordial bienvenida y agradecimiento por lo
que hicieron por su tierra y por su gente en tiempos difíciles.
Ante
este sombrío panorama, ya va siendo hora de que los canarios pensemos en el
incierto futuro que se nos presenta como pueblo y en el legado que le vamos a
dejar a nuestros hijos y nietos. No esperemos mucho de España, pues la
experiencia está ahí, avalando su nefasta política exterior.
Es
tiempo, también, de que conozcamos nuestra historia y de sentirnos orgullosos
de nuestra canariedad y de las gestas, tantas veces silenciadas o ignoradas, de
nuestros antepasados. Los canarios ofrecimos una tenaz resistencia a la
conquista del Archipiélago, que duró casi 100 años y en donde se enmarca la
gloriosa batalla de Acentejo. Los canarios, ya mestizados, contribuimos en gran
manera al poblamiento de América e ilustres hombres de esta tierra fueron
decisivos en la independencia de algunas de sus naciones. Fundamos ciudades tan
importantes como Montevideo, San Antonio de Texas -donde luchamos en El Álamo-
e infinidad de pueblos y ciudades en Cuba, Venezuela, Santo Domingo, Puerto
Rico… Los canarios fuimos capaces de repeler victoriosamente los ataques de
Nelson y Drake.
¿Y
quién ante la adversidad no es capaz de defender a su familia, a su gente (su
pueblo, su nación) y a su casa (su tierra, su país)? Como sabiamente dijo hace
años Juan Manuel García Ramos, "ser nacionalista en Canarias es de sentido
común".
Por
lo tanto, en este país colonial -cuyos gobernantes, afortunadamente, ya se han
percatado de lo que se nos viene encima y están por la labor- ha llegado la
hora en que tome la palabra y la decisión el pueblo, los que de verdad sentimos
esta tierra, no importa el color de la piel ni si hemos nacido o no aquí. Sólo
nosotros seremos capaces de sacarnos las castañas del fuego, porque "los
otros", como ya hemos visto, únicamente piensan en "su país" y
nos pueden dejar vendidos a la primera de cambio.