Por una enseñanza laica
Fernando
Pellicer Melo (*)
EL STEC-IC REITERA SU PETICIÓN AL GOBIERNO
ESPAÑOL DE QUE REVOQUE EL CONCORDATO CON EL VATICANO
Los
diversos gobiernos de la democracia han mantenido vigente el Concordato entre
el Estado Español y el Vaticano desde 1979, acuerdo que está en el origen de
las diversas decisiones que respecto a la religión católica, el profesorado que
la imparte y la obligatoria presencia de la oferta de la asignatura de religión
en horario lectivo en los centros públicos de enseñanza.
El STEC-IC reivindica una enseñanza laica, como
debiera corresponder a una Estado moderno y soberano, dotado de una
Constitución democrática. Sin embargo, tanto la actual Ley de Educación, como
las anteriores leyes orgánicas, han estado supeditadas a dicho Concordato,
negociado en época preconstitucional y aprobado en los
albores de la puesta en marcha de
Al profesorado de Religión, le deben corresponder los
mismos derechos laborales que al resto de los
trabajadores, y tendrían que disfrutar de los mismos derechos que el resto de
la ciudadanía; no obstante no parece que esto lo entienda así el Tribunal
Constitucional, el PSOE y el PP, ni mucho menos
Esta confusión interesada que se está generando con
sentencias como estas, que nos retrotraen al tardofranquismo
y al nacionalcatolicismo, perderían su razón de ser
si el actual gobierno del PSOE y sus socios tuvieran la firme decisión de
realizar una separación clara de poderes, no ya sólo de los tradicionales
legislativo, ejecutivo y judicial –que se supone-, sino respecto a las
iglesias, y de manera especial a la católica y al Estado del Vaticano, con el
que se tiene firmado el Concordato desde hace casi tres décadas.
La enseñanza religiosa, entendida en términos de
adoctrinamiento, debe ser impartida
fuera del horario escolar y ser mantenida con las aportaciones de sus
feligreses. Y sus trabajadores, que tengan los mismos derechos que el resto.
Las leyes y las libertades de que disfrutamos así lo permiten y lo garantizan y
la tan demandada libertad de enseñanza religiosa es perfectamente posible en
esos términos. Y así se cumple el demandado principio de que “la facultad de
las autoridades eclesiásticas para determinar quiénes sean las personas
cualificadas para la enseñanza de su credo constituye una garantía de libertad
de las Iglesias".
La presencia de la religión en los programas
educativos debe estar contemplada como un importante elemento cultural objeto
de estudio, tanto por su historia, como por sus diversas manifestaciones e
influencia en la sociedad y la cultura de los pueblos. Nunca como objeto de
adoctrinamiento.
Por tanto, desde el STEC-IC reiteramos la exigencia de
la revocación del Concordato y apostamos por que se modifique