Este
viernes [23-03-2007] se estrena
ángeles jurado /las palmas de gran canaria [20 marzo 2007]
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¿Qué se siente siendo el autor de Nos dejaron el muerto e
inspirando una película como
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Una
de las grandes satisfacciones que me ha producido esta novelita es la película.
Yo veo a la película como una nieta. Mi hija, la novela, casada con Juan Carlos
Falcón y su entorno llamémosle técnico y artístico, ha parido una hijita
que, por lo que me han dicho, es preciosa. Todavía no la conozco. Espero
conocerla pronto.
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Es una versión libre de su novela, porque usted no ha querido intervenir
en el guión en ningún momento.
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Sí. Cuando Juan Carlos me habló del proyecto, a través de Sindo Saavedra, me
sorprendió e incluso le adelanté que seguramente no iba a recibir ayuda pública
de aquí para la película. No quise ver el guión para no interferir, porque
era un trabajo suyo y yo respeto mucho la creatividad ajena. Sí que estaba
disponible para cualquier consejo o duda y ahora estoy tremendísimamente
agradecido a Juan Carlos y a Andrés Santana. También conocí a varios de los
actores, muy simpáticos, y estaba en contacto con el trabajo, en lo que me
dejaron, allá en Fuerteventura. Ojalá la película sea buena, sea vivida por
el espectador y también le dé gratificaciones a los que se han metido en
ella. Es lo que te puedo decir.
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Su relación con el cine era ya especial desde atrás...
- A mí me gusta mucho
el cine. Llevé el cine club en
-¿Qué
le parece que haga historia compitiendo en la sección oficial del Festival?
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El mercado existe, somos mercado. Ahora, la honradez, la valía está en lo que
se vende, cómo se vende y cómo se compra. A mí no me han importado mucho los
premios literarios, nunca me he presentado a ninguno. Aunque tampoco estoy en
contra de ellos, sino todo lo contrario. Gracias a premios literarios,
conocemos a muchos escritores y a muchas obras buenísimos. Me alegro por esa
empresa que ha hecho posible ese producto llamado
-Su obra ha sido
traducida al italiano y objeto de artículos de académicos senegaleses...
- Sí y también se ha
traducido al turco. Hay una profesora turca que ya se jubiló, da clase de
literatura y se enamoró de mi obra. Yo no la conozco ni siquiera por foto, pero
ella a mí sí, por los libros. Le gustó tanto mi literatura que ponía mis
textos a sus alumnos y sacó un relato mío en turco, junto con Clarín y unos
cuantos autores españoles. Le dije que no me consideraba español, que lo era
burocrática y policialmente, pero que me pusiera, si quería. La última de la
colección fue Soledad Puértolas. No estaban ni Cela, ni Delibes ni ninguno de
esos. No los consideraba superiores a los que puso.
- ¿Qué siente cuando
su obra se emancipa y le da estas sorpresas?
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No suelo seguir mi obra. Me suelo enterar de lo que pasa con ella de rebote.
Sin embargo, mis libros me han dado muchas gratificaciones. Es como cuando
tienes un hijito y alguien te dice que tu hijito ha hecho algo importante. Me
llena de satisfacción y de orgullo. Sé que mis libros han ayudado a otras
personas, como a mí me han ayudado otros libros. Eso es para mí importantísimo
y quiere decir que han valido la pena esos textos. Además del narcisimo del
escritor y de todo lo que tú quieras. Han hecho el bien y para mí, por lo
menos, no hay nada superior a que algo tuyo haga el bien a otras personas.
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Y la última gratificación es...
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Un alumno de Amadou Ndoye, en
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* *
Un autor de
prestigio.
Víctor
Ramírez empezó Derecho y Dirección de Empresas en Madrid, estudios que cambió
por los de Magisterio para dedicar su vida profesional
a la deocencia. Acaba de jubilarse para viajar, ejercer de abuelo y
publicar. Su obra literaria empieza a asomar en periódicos y revistas a finales
de los sesenta. Es uno de los narradores canarios más sólidos de las últimas
tres décadas del siglo XX.
Edad
dorada.
Víctor
Ramírez es, ante todo, un maestro que lleva poco tiempo jubilado. «Además
de mi nieta la película, tengo cinco nietas y dos nietos -explica, ufano,
cuando se le pregunta por su tiempo libre- Estoy hecho un abuelo malcriador,
el abuelo Víctor».
Literatura.
«Tuve
la suerte de vivir la literatura, como vivir la música y no vivir de la
literatura ni vivir de la música, con lo que tiene de dependencia lo de vivir
de algo». Confiesa que vivió de la enseñanza, pero fue feliz como
profesor. Sin embargo, consideró que había llegado un momento, como con el
fútbol, en que debía aprovechar la jubilación.
Proyectos
07.
Ramírez
está publicando libros, trabajando en radio y viajando con su mujer. «Es
decir, viviendo casi como siempre, pero con tiempo para otras actividades»,
señala.
Fuente:
‘Pleamar de cine’ 20-03-2007 en Canarias7