EL ESTADO ARCHIPELÁGICO CANARIO (IV)
Ramón Moreno
Los Informes favorables del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), avalando las políticas financieras y monetarias de nuestro Banco Central, y la solvencia del Sistema Bancario nacional, han reforzado las iniciativas económicas del Ejecutivo, y sitúa a Canarias como un País emergente en el contexto mundial y, sobre todo, en nuestra Area geo-política, al situarnos como "plataforma logística" de primer orden, de cara al emergente mercado continental africano.
Si a ello unimos nuestros favorables "código de inversiones" y "costes de producción", así como, nuestras magníficas infraestructuras, puertos, aeropuertos, comunicaciones, redes tecnológicas y el eje transinsular de transportes (autentico puente aéreo y "autopistas marítimas" que conectan y unen "territorialmente" a todas las Islas) vemos que nuestro Archipiélago ha conseguido aunar una oferta competitiva, haciendo que Canarias se haya convertido en todo un referente y un destino super atractivo para la afluencia de capitales extranjeros interesados en invertir en nuestro joven País.
Para llegar hasta aquí, hicieron falta tomar drásticas decisiones, con políticas proteccionistas -ciertamente impopulares-, pero absolutamente necesarias para consolidar nuestra soberanía como Estado Archipelágico, y en aras de nuestra seguridad, desarrollo y bienestar. El Gobierno de Canarias tuvo que acometer importantes reajustes en nuestra Economía; no solo diversificando las diferentes actividades económicas, sino potenciando el sector primario, agricultura, ganaderia y pesca; el sector secundario, industria; y el sector terciario, servicios, fundamentalmente, ofertando una marca única para un turismo de calidad y de alto poder adquisitivo.
Canarias ya no es, por tanto, un mercado cautivo, consumidor de los excedentes comunitarios, ni una degradante y dependiente economía subvencionada: ni destino de importaciones masivas -vía dumping- de productos y bienes de consumo, como en tiempos de la colonia, que iban en perjuicio de nuestras producciones propias; con el aparato productivo en manos de foráneas, que era lo que interesaba en la metrópoli.
Con respecto al sector primario, nuestra agricultura está orientada básicamente al consumo interno y autoabastecimiento: sin descuidar, nuestra pujante agricultura de exportación destinada a los mercados comunitarios, en virtud del Acuerdo de Libre Comercio suscrito por la UE y Canarias. Lo mismo sucede con la ganadería, que se destina al abastecimiento del mercado interno, y a la elaboración de productos cárnicos.
Por su parte, la moderna flota pesquera canaria que faena en los caladeros no solo de la inmensidad oceánica de nuestras "aguas archipelágicas", sino en nuestro tradicional banco de pesca "canario-sahariano", suministra el mercado interior, y exporta conservas de pescado a los Países vecinos. ˇYa nadie esquilma nuestros mares en la mayor impunidad, como ocurría antes!. Nuestras patrulleras vigilan y defienden nuestras aguas.
Las diferentes políticas industriales de nuestro Gobierno ponen especial énfasis en la industria ligera de alto valor añadido, y en la industria agroalimentaria para el mercado local, así como, la industria de transformación. Canarias solo importa las materias primas necesarias para nuestra actividad industrial y bienes de equipo imprescindibles para nuestro desarrollo agropecuario.
Ello nos ha permitido -junto con las políticas de ajuste en cada sector-, equilibrar nuestra balanza de pagos y aminorar considerablemente nuestra deuda externa, ya que exportamos más que importamos y somos autosuficientes en todos los terrenos.
Precisamente, uno de los problemas más graves con que se enfrentó nuestro Ejecutivo, fue la nacionalización del sector energético, que en tiempos de la colonia, y con la anuencia y complicidad de España, -interesada en perpetuar nuestra dependencia exterior-, era un auténtico caos y un foco de corrupción generalizada.
Recuérdese el famoso PECAN (Plan Energético de Canarias), que implicaba la construcción de unas megainfraestructuras en Tenerife y Gran Canaria, para suministrar gas a las centrales eléctricas de Las Caletillas y Juan Grande respectivamente. Con la construcción del famoso puerto de Granadilla (un pelotazo de recalificación de suelo y otros, de los "políticos bussinesmen" de entonces), y la ampliación del puerto de Arinaga (más de lo mismo). ˇEra el floreciente negocio del gas! Basta rememorar a los "dirigentes" de la época y los Partidos Políticos que "gobernaban" la colonia, con la aquiescencia de España, que consentía las enormes corruptelas que proliferaban por doquier (recuérdese también la trama eólica, y otros escándalos por el estilo), por aquello de que "el fin justificaba los medios" para perpetuar "sine die" su presencia en Canarias.
Con la ansiada independencia llegó la necesaria regeneración política (en todas las colonias ha pasado lo mismo), y la Ley de Financiación de Partidos, no solo acabó con el vergonzoso maridaje de empresarios y políticos, sino que abolió para siempre las comisiones por proyectos adjudicados y otras prácticas deleznables, presuntamente delictivas.
Canarias, julio de 2006.
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El Estado Archipielágico Canario (III)