EL ESTADO ARCHIPELÁGICO CANARIO (VI)

Ramón Moreno

El auténtico Plan Energético de Canarias (PEC), diseñado por nuestro Gobierno, vino a poner cordura, racionalidad y rigor a las verdaderas necesidades energéticas de nuestro Archipiélago; no sólo nacionalizando un sector estratégico de nuestra economía (imprescindible para la seguridad de nuestro País), sino optimizando la red eléctrica nacional, interconectando todas las Islas por cable submarino, y Fuerteventura con la central térmica dual de Tarfaya, que se suministra del gas argelino mediante un gigantesco gaseoducto, prodigio de la ingeniería moderna.

Ello puso de relieve las "perversidades" del colonialismo español, al destaparse el tinglado (un proyecto con una sofisticada "ingeniería político-financiera") que sustentaba el famoso PECAN; propiciado por la metrópoli, al imponer el operador eléctrico de entonces, y que era un inagotable "yacimiento" de negocios espúreos, y prácticas corruptas, en la que estaba instalada la clase política de la última etapa colonial.

La interconexión Fuerteventura-Tarfaya por el fondo del Atlántico (ya existían precedentes en el mundo) garantiza, sin problemas, el suministro energético de Canarias, en función de la demanda de cada momento. Con lo cual se constata que no hacía falta proyectar las dos centrales regasificadoras de Gran Canaria y Tenerife, cuya misión era convertir el gas en estado líquido (como era transportado en barcos especiales a baja temperatura y alta presión) a su estado gaseoso natural, para suministrar las dos centrales eléctricas de ciclo combinado de Juan Grande y Granadilla. Y tampoco era necesario, lógicamente, la Industria Licuadora de gas en origen para hacer posible su transporte.

En este sentido, es importante resaltar el faraónico proyecto de Rusia, al construir un gaseoducto que discurre por el fondo del Mar Báltico hasta llegar a Alemania. Una obra colosal que permite vender gas ruso sin necesidad de licuarlo, y llegar directamente, sin ningún otro proceso, a las industrias y hogares germanos; lo que significa garantizar el suministro y abaratar los costes, aparte de aminorar la dependencia del petróleo.

Las ventajas que para Canarias tiene la interconexión eléctrica con Tarfaya son evidentes; otra cosa es, que por razones inconfesables, no fueran contempladas antes. Teniendo en cuenta la interconexión de todas las Islas, y que España y Marruecos también lo están a través del Estrecho de Gibraltar, las posibilidades de nuestro Archipiélago son enormes, en función de que actuaciones: importar electricidad desde Canarias producida por centrales nucleares francesas; y/o la producida hidráulicamente por el Río Ebro; y/o la producida por el gas argelino en Málaga; y/o la producida por el viento en Tarifa (Cádiz) o de Tarfaya; y/o la producida por una central térmica convencional en Noruega.

Téngase en cuenta, que una línea eléctrica, submarina o no, es una especie de autopista por donde puede circular la electricidad en ambos sentidos (no al mismo tiempo, salvo que se tengan dos líneas), y que la electricidad se vende y se compra en el mercado internacional, de forma parecida a como funciona una cámara de compensación interbancaria.

Pero no solo eso. También puede circular electricidad en sentido inverso, es decir, de Canarias a nuestro continente; aunque todo depende, de "las curvas de demanda horaria" de energía eléctrica de ambos lados. Si no son iguales (las curvas de demanda-tiempo), que no lo son, podemos vender nuestra energía eléctrica sobrante.

Véase el caso de Francia, por ejemplo, que es un País netamente exportador de energía eléctrica, producida fundamentalmente, por su red de centrales nucleares (no tuvieron una moratoria, como fue el caso de España) y que, como consecuencia de ciertas olas de frío polar ártico sufridas en Europa, se vio precisada a importar electricidad en "cantidades industriales".

Además, para todas las Administraciones involucradas en su construcción, la central eléctrica de Tarfaya y la fábrica regasificadora anexa tuvieron un presupuesto mucho más barato, que las proyectadas en Gran Canaria y Tenerife, que implicaban un sobre coste con la construcción del puerto de Granadilla y la ampliación del de Arinaga. Y donde en el fondo subyacía el "negocio del siglo", promovido y auspiciado por ciertos políticos corruptos de la época.

¡Ese era el verdadero quid de la cuestión!; de ahí, que no se hayan contemplado otras opciones en el "tinglado" del PECAN –que las había, como se ha demostrado–, mucho más baratas y menos agresivas medioambientalmente.

El caso es, que con la interconexión eléctrica de Canarias con Tarfaya, vía Fuerteventura, hemos diversificado radicalmente nuestra dependencia del petróleo, ya que nos permite importar electricidad producida por energía eólica, nuclear, hidráulica y otras. Aumentando considerablemente la fiabilidad y seguridad del sistema, aminorando la posibilidad de fallos. Ahora, y ante un eventual –nada descartable, por otra parte– fenómeno meteorológico adverso de las características de la tormenta tropical Delta, de triste recuerdo, los posibles efectos catastróficos serían muchísimo menores.

Aunque lo más importante, es el polo de riqueza y desarrollo que se está creando en el Sahara, justo enfrente de Canarias, lo que en definitiva nos conecta con nuestro "hintherland" natural, y nos proporciona la "continuidad territorial" que el agotamiento irreversible de nuestro espacio vital, demandaba imperiosamente.

rmorenocastilla@hotmail.com

Canarias, julio de 2006.