Estrangulando a Canarias

Jaime Morera

Me veo obligado a contestar a la última parte de la réplica titulada "De canarios patriotas y canarios traidores (y III)" [La Voz de La Palma, nš 238] para que no pueda aplicárseme aquello de "el que calla otorga".

Canarias está siendo brutalmente estrangulada con ambas manos, izquierda y derecha, de los partidos colonialistas españoles, cuyo objetivo y misión de su presencia en las Islas es mantener siempre débil y dependiente de España a nuestra economía y no permitir jamás que se den las condiciones para que en el Archipiélago ninguna iniciativa ni empresas canarias puedan desarrollarse ni crecer hasta el punto que nos hagan prósperos y autosuficientes, con la capacidad de escapar del control y hegemonía del colonialismo. De ahí que la existente burguesía isleña sea enana en tamaño, de carácter especulador, sumisa y en extremo dependiente de la cobertura colonial. Por eso sólo puede existir turismo, cuyas ganancias se las llevan empresas de afuera, y plátanos subvencionados, como el autor de la réplica a mi escrito con regodeo se jacta. Lo palpablemente cierto es que bajo la pata del colonialismo nunca podrá haber progreso ni avances de ninguna clase a nivel de nación ni comunidad canarias, ya que en potencia eso podría resultar muy peligroso para la continuidad del dominio colonial de España.

Los sindicatos coloniales UGT y CCOO están en Canarias precisamente para defender a ultranza los privilegios de las empresas y mano de obra invasora contra los inalienables derechos e intereses del nativo canario, oponiéndose siempre ferozmente, con toda clase de artimañas y argumentos, a cualquier intento de una Ley de Residencia de cualquier tipo que pueda proteger en su propia tierra al trabajador isleño. A tales anticanarias y nefastas organizaciones les debemos el triste hecho de que de cada seis jóvenes palmeros, cuatro o más de ellos, cuando sean adultos, se verán inexorablemente desplazados al exilio laboral y económico para ser reemplazados por otros tantos extranjeros. Como estamos viendo y sufriendo, cada vez que un canario o canaria apoya a tales elementos está, consciente o inconscientemente, haciéndolo contra nuestro pueblo, al que siniestramente, por todos los medios, están tratando de eliminar y como meta sustituir por gente extranjera.

En cuanto a la serie de epítetos: "fascista" "ultranacionalista" y "estalinista" que contra mi forma de pensar e ideología el replicante me regala, me temo que la clase de españolidad con la que se identifica sí está saturada mucho de eso. Y también es de un estalinismo desfasado su recalcitrante antagonismo contra la Iglesia, ignorando por completo que el concepto socialista es esencial e intrínsecamente cristiano. Sin la aparición del SAGRADO NUEVO TESTAMENTO no habría socialismo, ya que en toda la Historia de la HUMANIDAD nunca, por su carácter filantrópico, fue un ideal ateo ni pagano.

Por tanto, no es de sorprender que el PSOE con tal despliegue de petulancia y de gangsterismo político, en su dos últimas legislaturas haya dejado un legado de corrupción, a todos los niveles, como nunca ha sufrido país alguno. Llegando a la degradación extrema del asesinato político con sus macabros escuadrones del GAL. Y en cuanto a su jactancioso y tan cacareado regreso al poder, se lo deben enteramente a una maquinación o "coup d' état", para tal fin, del terrorismo islámico marroquí, como todo el mundo bien sabe.

Con su fraudulenta dialéctica farisaica camuflada de libertaria y su virulenta política antifamilia, junto a la repugnante promoción del sodomismo en lo moral, no es de extrañar que estén llegando al extremo de, por decreto, hacer quitar los crucifijos de nuestras escuelas en estas islas de población cristiana.

La básica libertad personal de hacer lo que a uno le da la "real" gana -que mi replicante señala- por inocua y por barata para el poder establecido, también existía en el régimen anterior del "Caudillo" Franco. Lo que sí era impensable, lo mismo que sigue siéndolo en el régimen político colonial actual, es la recuperación de la SOBERANÍA E INDEPENDENCIA de nuestra Nación Canaria, a la que tan vehemente se opone; ambas vitales e indispensables para sacudirnos el lastre del yugo colonial que frena a nuestra economía, y dar rienda libre a la capacidad creativa y productiva del Pueblo canario, para alcanzar el desarrollo que nos corresponde y establecer nuestro nivel en el mundo en que vivimos, lo mismo que hizo, por ejemplo, Malta en el Mediterráneo y Singapur en el Extremo Oriente.

En el análisis final, sería de mentes obtusas el siquiera pensar que los intereses de nuestras Islas y el Archipiélago estando gobernado desde Madrid o, para el mismo caso, desde París, Berlín o cualquier capital de otro país, estaría remotamente mejor que en la propia Canarias por los canarios. Lo que simplemente es de sentido común.