Europa se gana a pulso el odio de los musulmanes

Francisco P. De Luka

La última provocación racista e islamófoba se originó en la camiseta de un cretino italiano, un tal Calderoli, perteneciente a la ultraderechista Liga del Norte y miembro del gobierno de su país. En una entrevista en la RAI-TV, exhibiendo una sonrisa entre simplona y perversa, se desabrochó la camisa y dejó entrever una caricatura de Muhammad impresa en su ropa interior, ante el asombro del entrevistador. La "hombrada" de este tortolín ha costado la vida de 11 libios, entre policías y manifestantes, y una cincuentena de heridos, cuando aquellos protestaban violentamente en Bengasi contra las instalaciones del consulado del país transalpino. No ignorando la amplia y virulenta reacción del mundo musulmán, como consecuencia de la anterior publicación de dos caricaturas en un diario danés, absolutamente ofensivas para miles de millones de musulmanes de todo el mundo, no se le ocurre otra cosa que, una vez cesado fulminantemente por Berlusconi, reafirmarse en su postura con el cínico argumento de que "hay que demostrar que con esa gente no podemos jamás hablar ni dialogar". El contrapunto, sin embargo, lo puso el vicepresidente del gobierno, Gianfranco Fini, visitando inmediatamente la mezquita de Roma, con la consiguiente gratitud de la comunidad musulmana normal residente en Italia." Nos hallamos en un momento en el que el diálogo social es fundamental- fueron sus conciliadoras palabras, dirigidas a la gran mayoría moderada que representa al Islam a nivel mundial.

Paralelamente, el gobierno presentó sus excusas al líder libio Muhammar El Khaddafi, el cual abrió una investigación en torno al ministro libio del Interior, dada la extremada dureza de la represión policial al disparar directamente con fuego real a los manifestantes.

No se entiende muy bien esta súbita ola de rechazo social al Islam que se está produciendo en Europa desde finales del pasado año. ¿Maniobras del Mossad israelí en relación con el previsible, y ya de hecho nuevo, escenario político en Palestina? ¿Intrigas del "Gran Satán" en el viejo continente ante la posición contraria de la UE frente a la base de Guantánamo y las instalaciones secretas en Europa, donde se están vulnerando sistemáticamente los derechos humanos, aparte de la cada vez más embarazosa situación en que se encuentran USA y sus aliados como potencias ocupantes en Irak? ¿Se trata de sembrar la cizaña en Europa, hasta ahora ejemplo mundial de convivencia religiosa donde coexisten en paz Cristianismo, Islam y Judaísmo? No lo sabemos. Pero las últimas declaraciones de Bush, visiblemente desinquieto por la más baja aceptación popular en su país, en el sentido de liderar el movimiento por su "democracia" y los valores de Occidente, no hacen presagiar nada bueno. Nos da la impresión que los estrategas de las seculares y sempiternas provocaciones quieren propagar la semilla del odio antimusulmán en Europa, con todas las negativas secuelas a nivel mundial que esto conlleva. La consigna parece ser que los europeos "sepan lo que es bueno", en sus propias carnes. Eso sí, utilizando a cuatro babiecas racistas, políticos y periodistas, que se prestan con sumo agrado al jueguito de provocar y echar gasolina al fuego, en aras de una supuesta libertad de expresión como "baluarte" intocable de Occidente. La libertad de expresión, en el delicado campo de las diversas creencias religiosas, personales y colectivas, que existen en todos los pueblos del mundo (Cristianismo, Islam, Judaísmo, Budismo, etc..), termina cuando empieza el respeto por los demás. Es cuestión de conciencia personal. Los agnósticos son responsables de su propio pensamiento. Ahí están, en su sitio específico. Tranquilos en su libertad intelectual e ideológica. Su dios es la familia y otra serie de valores socio-políticos tan respetables como lo pueda ser la religión para otros. Por otra parte, con las madres e hijos de los cristianos u occidentales en general nadie osa meterse en Europa, ni en ninguna otra parte del mundo, como es natural. Eso es sagrado. Supongamos, por un momento, que en un diario musulmán aparece una caricatura antisemita o una de la madre, de avanzada edad, de algún cretino. ¿Se invocaría la libertad de expresión en Occidente? ¿Reaccionaría el Mossad, cómo de hecho ya reaccionó, positivamente a nuestro juicio, persiguiendo a los criminales de guerra nazis? ¿Reaccionaría el cretino violentamente?.

Si, un suponer, camina un numeroso grupo de "cruzados" cristianos por la calle de alguna ciudad del viejo continente y varios ciudadanos musulmanes europeos les llaman cabrones fascistas, terroristas o les hacen burla manifiesta ¿podrán invocar los musulmanes la sacrosanta, y nunca mejor dicha, libertad de expresión ? ¿les escacharán la cabeza en el bordillo de la acera? ¿tendrán que joderse los provocadores hijos de la inmigración?

Aunque se alegue que la crítica al Islam se realiza en territorio europeo comunitario, y por tanto santuario de la libertad, motivos obvios relacionados con el sentido común político aconsejan, conocidos la visceralidad y el sentido trascendente que se otorga a la religión en los países y comunidades musulmanas, el respeto y la fijación de ciertos límites. La tan invocada, y deseable, libertad de expresión debe tender a un límite finito, al menos en ese campo social específico. Por el bien de la Humanidad y por un futuro en paz y convivencia.

La indignación moral confirió importantes cargas de dignidad a la comunidad musulmana mundial, que desembocó en violentas protestas rechazables en cuanto a la forma desde el punto de vista europeo, pero en cierta forma explicables en cuanto a reacción a un agravio colectivo. Agravio, por otra parte, recordado a las masas por las llamadas constantes a la yihad desde los minaretes, dirigida a la ya de por sí debilitada, envejecida y decadente sociedad occidental, inmersa en multitud de vicios y corrupción, reconocida incluso esa debilidad y laxitud por la propia Iglesia Católica. Desde Roma, el Vaticano lanza reiterados mensajes recriminatorios a las comunidades cristianas europeas principalmente, por su marcha proa al marisco. La única esperanza del Cristianismo real reside hoy día en Latinoamérica, en la Iglesia colectivista y popular que nació al amparo de la Teología de la Liberación y en incipientes movimientos de base que se están creando paulatinamente en África, concretamente en los países de la costa occidental y en el norte de nuestro continente, entre las comunidades bereberes.

Sectores cada vez más amplios de la intelectualidad europea de formación marxista o cristiana progresista cuestionan, desde hace ya mucho tiempo, el modelo religioso romano como poco efectivo ante el avance del Islam.

En suma, las reacciones del mundo musulmán a la publicación de las viñetas han sido numerosas y muy variadas. Desde la oferta de una recompensa de 21.000 euros y un coche nuevo, que hace el clérigo pakistaní Mohamed Yousaf Qureshi, a quien mate al dibujante del diario danés "Jyllands Posten", aumentada con la aportación complementaria de 14.000 euros que hace una asociación de joyeros de aquel país, hasta el ataque informático masivo a Dinamarca dirigido a más de 600 webs, cambiando sus portadas con mensajes de protesta mediante una técnica llamada "web defacement", que consiste en entrar en un sitio web aprovechando fallos de seguridad. Pasando, claro está, por las masivas manifestaciones de protesta en todo el mundo, incluida la propia Europa. Concretamente en Londres, miles de manifestantes musulmanes exhibieron una llamativa pancarta en la que se podía leer "Europa tiene cáncer y el Islam es el remedio" y en Paris más de 7.000 manifestantes entre musulmanes y progresistas de izquierda marcharon bajo el lema "Libertad de expresión, respeto de la religión, no hay contradicción".

En Turquía y en la totalidad de los países árabes se ha declarado el boicot activo a los productos de EE.UU, Dinamarca e Israel, lo cual es muy significativo en relación a las responsabilidades que han desencadenado este monumental follón.

Las reacciones del mundo occidental han sido en general positivas, en el sentido de pedir disculpas y hacer llamados a la conciliación, salvo los sectores racistas y ultraderechistas que incluso se han alegrado y siguen alentando la provocación. Como no podía ser menos, en España aparecieron pegatinas xenófobas y pasquines antiislámicos en las puertas de las mezquitas de Fuengirola, Valencia y Soria.

El presidente francés, Jacques Chirac, ha recomendado, en el marco de la necesaria libertad de expresión tradicional en el país, cierta contención y mesura en las críticas periodísticas. La UE por su parte pide formalmente excusas y piensa establecer un código de conducta a los medios de comunicación, según informó un diario británico. Un comité de expertos de la ONU llama al diálogo para terminar la controversia, complementando la inicial condena de las caricaturas por parte del secretario general Kofi Annan. El gobierno danés apuesta por el diálogo y el diario responsable de las viñetas pidió excusas a la comunidad musulmana. La ENAR (Red Europea Contra el Racismo) pide a la UE que cumpla con sus compromisos contra la xenofobia y la islamofobia, deslindando el terrorismo fanático de los sectores moderados y calificando de "inaceptables" tanto las caricaturas del Profeta como las del Holocausto promovidas en respuesta por un diario iraní. Incluso el Partido Popular Europeo sugirió la creación de una Comisión para combatir el enfrentamiento entre civilizaciones, expresando su malestar por las caricaturas y por las violentas protestas del mundo musulman, exigiendo el respeto a todas las religiones.

Y ya en nuestra zona norteafricana se ha notado en estos días un aumento de la represión de las autoridades marroquíes hacia la cultura amazigh, seguramente presionadas aquellas por los sectores religiosos más reaccionarios. Así, hace pocos días recibimos un comunicado de la Asociación "Taltefrawt", de Goulmima, Errachidia, en el que se denuncia la prohibición de poner un nombre amazigh al hijo de un miembro de la Asociación "Tilelli", de la misma localidad del Alto Atlas marroquí, ya detenido anteriormente por su militancia bereber. Justamente esta zona se encuentra un poco más al norte de Tafilalt, en cuyo lugar los romanos encontraron la tribu de los "canarii" a mediados del siglo I d.C, ascendientes continentales de nuestro pueblo canario. Se aprecia por tanto, una vez más, que las estúpidas provocaciones al Islam de algunos descerebrados europeos lo único que consiguen es acentuar la represión hacia nuestra cultura ancestral, dando alas a los sectores más integristas y fanatizados.