Europa se quiebra

Juan Jesús Ayala

Después del varapalo de Francia y Holanda con un No rotundo a un Tratado Constitucional para Europa da la impresión que la lectura que hay que hacer va a ser determinante y tajante y no puede ser otra que Europa se quiebra. El proceso político que se intentaba recorrer por los entramados de este Tratado, que se han empeñado en llamar Constitución, se ha quedado solamente en buenas intenciones. Sin Francia días pasados y Holanda antes de ayer la Unión Europea se quedará funcionando como hasta ahora, con lo acordado en el Tratado de Niza de 2001 que más que otra cosa es un proyecto económico-mercantilista y si se quiere ultraliberal más o menos concluido, y así hasta que soplen nuevos aires de renovación y de consenso.

¿Qué pasará a partir de ahora? Hay barruntos que no hay nada que hacer y hasta llegan voces atribuidas a Tony Blair en que ni siquiera a los británicos se les va a ocurrir someter a referéndum el Tratado porque sus viejas reticencias a un proyecto europeo ahora van tener justificaciones convincentes. Las causas que han operado para que Francia y Holanda se hayan opuesto al sí, se pueden esgrimir desde diferentes vertientes, pero creo que hay una fundamental y es que en estos dos países donde las maneras democráticas están consolidadas y donde la información que se tiene está bien personalizada se ha instaurado con tiempo un debate político a tal fin, cosa que no se hizo en el caso de España, por lo que los votantes sabían perfectamente lo que querían y lo que votaban. Y no han admitido que no se haya instaurado un periodo constituyente y se haya realizado la elaboración del Tratado por una Convención de notables presididas por Giscar hurtando la decisión final a la soberanía popular. Y esa soberanía se ha vengado y ha castigado con el no. Algunos ya manifestaron que esta constitución o Tratado, como quieran, era La Constitución Destituyente de Europa y que nacía predestinada al no, dado el manejo que se hace de un productivismo a ultranza y la amenaza de una revolución liberal que arrasa con todo sin ton ni son lo que en parte ha sido lo que ha alertado a ciertas fuerzas, sobre todo de la izquierda, que en íntimo maridaje, aunque suene a paradoja, se ha dado un abrazo con la derecha montaraz teniendo ambas como telón de fondo la amenaza Turca como futuro país integrante de la UE, al que no consideran europeo.

Además, no se puede dar la espalda a la realidad y tener presente que las tres cuartas partes de la humanidad sufre enfermedades, hambre e ignorancia donde el futuro es una entelequia jamás alcanzable. Y una guerra en nombre del petróleo está desbastando a Oriente y parte de Occidente que también ha influido en la decisión por el no, ya que en el fondo de las conciencias palpita que los desempleados, los pobres, los explotados, los excluidos de los servicios públicos, los masacrados por las guerras, incluida la de los Balcanes, podrán de ninguna manera esgrimir esta Constitución como garantía y amparo de sus pésimas condiciones de vida.

 Se pensaba que al menos al final, en el 2006 cuando se concluyera el proceso, el federalismo pudiera asomar sus tímidos dedos y que este Tratado se convirtiera en un referente y que proyectase su luz sobre los países que integran la UE, pero desde ahora con la quiebra política del proyecto europeo posiblemente todo se quede en buenas intenciones y se siga interviniendo en los gobiernos y desde los estados con un centralismo ahora perfectamente justificado, sobre todo, por los que no han querido avanzar en el sentido de una construcción europea federalista.

Lo cierto es que Europa se ha quebrado y lo que se decía de que Europa es camino y no posada se ha diluido en una falsa esperanza. Lo único que nos puede quedar es la frase de Ernest Bloch en Principio de Esperanza en donde enfatiza que decir no, no es decir si a algo diferente. Lo que quiere decir todavía no. Por lo tanto desde la crisis Europa tendrá que renacer y hacer mejor las cosas si es que se quiere transitar por los caminos de una Europa federal diversa pero unida. Así que habrá que esperar y subrayar lo de Bloch: aun es pronto, todavía no.