Europa, Una y Múltiple
Emilio del Barco
La diversidad de culturas en Europa es su mayor tesoro. El secreto de su avance continuado en el tiempo, es la ósmosis producida en todas direcciones, con predominios alternativos de diversas corrientes culturales. Las culturas no se sustituyen, se suman. Hay una interpenetración equilibrada de influencias.
Realmente, el producto final es una cultura europea con distintos acentos, pero con una estructura común reconocible. La misma diversidad de sus raíces hace que el patrimonio europeo sea un ser vivo, que se adapta a las circunstancias, evolucionando en armonía con su medio. Con la creación de la Unión Europea, se abren compartimentos que, antes, eran estancos. Sin ser perfecta, Dios no lo permita, porque moriríamos de aburrimiento, contemplándonos el ombligo, la estructura social europea se mueve casi por inercia, hacia la realización de una sociedad más equilibrada, menos llena de contrastes injustos. Las diferencias están, ahora, más en las personas y su mentalidad que en las estructuras sociales.
El contraste del pensamiento escandinavo con el concepto mediterráneo de la vida, no puede más que producir beneficios y mejoras en ambos extremos del mapa. La alegría de vivir sureña no tiene que ser frenada por el racionalismo centroeuropeo, sólo encauzada. La vida es múltiple y adaptable. Se puede cumplir un proyecto total, sin descuidar embellecer cada día de nuestra vida.
Ahora, si queremos que la idea de una Europa federada se consolide, debemos tener cuidado con los caballos troyanos que, constantemente, Norteamérica intenta introducirnos. No hace mucho fue el Pacto de las Azores, que ha tenido como efecto inmediato el retraso de la puesta en marcha de una Europa realmente unida. Los representantes europeos en las Azores hicieron bien su papel: trabajaron con eficacia para lograr los propósitos del Sr. Bush. Lograron dividir a Europa respecto a la intervención en Irak, y eso ha tenido consecuencias. No hay nada de un ejército europeo, no queda nada del proyectado representante diplomático único para Europa. Y se han creado compromisos con Turquía, Georgia, Ucrania y Polonia, países más pro-americanos que pro-europeos. El trío de las Azores hizo bien su papel. Retrasó sine die
la consolidación europea y sembró el cisma en Europa. La pérdida de entusiasmo que esto significó, ha sido el mayor obstáculo que la ratificación de la Constitución Europea encontró. Hicieron perder , a los ciudadanos, la ilusión de estar creando un mundo mejor. Los políticos europeos que se hicieron la foto en las Azores, pueden estar contentos: han cumplido, exactamente, los deseos de Bush de poner freno a Europa. Y, además, nos hemos creado enemigos en nuestro entorno, para tenernos entretenidos, durante una generación. El Emperador puede estar contento, sus procónsules fueron eficaces. Ahora, el gobierno norteamericano resucita el latente militarismo turco, creando monstruos a partir de enanos. Lo han invitado a participar en los conflictos de Oriente Medio. Pero Turquía no es bienvenida en ninguno de los países colindantes. Siempre ha tenido problemas de invasión con todos ellos. Si Turquía participase de nuevo en guerras de ocupación de sus vecinos, el resultado puede ser muy cruento. La Historia habla. Norteamérica y sus aliados han resucitado un conflicto en las puertas de Europa, que impedirá la constitución de una Unión Europea cohesionada. Lo lamentable es que, para llegar a la situación actual, se haya podido contar con la colaboración de algún caballo troyano, entre los hombres públicos europeos. La traición a las grandes ideas , siempre procede de sujetos pequeños, con mente estrecha. No hacen falta más soldados en Oriente Medio, sino más alimentos y más justicia.
Gran Canaria,12/08/2005