En Esukadi es posible la paz

Juan Jesús Ayala

Es posible la paz si se actúa con tino y con inteligencia, y lo más alejado para conseguirlo es esa propuesta que circula en el ambiente cual es un gobierno PSOE-PP. Ello conllevaría a recrudecer los ánimos y a despertar los demonios del terrorismo que parece están dormidos. Esa situación, que creo no podrá realizarse, sería la más calamitosa con vistas a favorecer un clima de paz y entendimiento entre los vascos y no vascos. No hay que olvidar que el porcentaje que representan estas organizaciones políticas es el 40% de la sociedad frente al 60% que voto nacionalista.

De lo cual se deduce que la paz tiene que venir no de la mano de los constitucionalistas españolistas sino de la otra parte. Y cuando me refiero a la otra parte no sólo es al PNV-EA, Alarar, los tres de EB-IU, más los 9 de PCTV, sino también al resto, en este caso aquellos que han apoyado con sus votos al PP y al PSOE.

Y ¿por qué es más factible que pueda venir la paz por el lado nacionalista? Simplemente porque ellos tras acuerdos pertinentes, si se dan, son los que tienen la sartén por el mango. Los nacionalistas son los que tienen la capacidad y hasta si se quiere la legitimidad de ser correa de transmisión para que la paz se instale en Euskadi. ¿Cómo? Primero sería necesario la formación de una coalición nacionalista en donde estarían integrados también aquellos que están bajo la sospecha si repudian o no la violencia, como es el caso de PTVC que está cuestionado. Es fundamental digan de manera tajante que condenan el terrorismo. Una vez que esto sea así y ya constituido un gobierno de mayoría nacionalista tendrá que aparecer un nueva fase, definitiva, en la que se tiene que construir un locus tal como se hizo en Irlanda del Norte donde se reúnan todos, tanto partidos políticos como las diversas representaciones culturales y hasta empresariales del país vasco.

Con ello lo que se pretende es instaurar un proceso de reconciliación que a su vez tiene que ir acompañado del silencio de las armas. Y las cuestiones que se tienen que resolver de inmediato son como mínimo el decomiso de las armas de los grupos terroristas, en este caso ETA, la liberación de presos, el respeto policial a los derechos humanos y la reparación de las víctimas. Y si hiciera falta habrá que echar mano de un mediador externo.

Se sabe que los pactos que han tenido lugar tanto el de Ajuria-Enea, el de Lizarra y el de ahora, el del antiterrorismo entre PP-PSOE no han servido para nada. Está más que comprobado que son más efectivas y positivas las medidas políticas que no las represivas y policiales. Por lo tanto habrá que buscar la salida política. Para llegar a ella hay que transitar por una senda espinosa, no cabe duda, hasta desagradable si se quiere, pero es la alternativa que existe con más probabilidades para que la paz llegue a Euskadi. La paz seguro la desean todos, los condicionantes políticos se podrán redefinir y hasta fijar nuevas metas. El PNV no preconiza la independencia, los que dicen que esto es así están haciendo una lectura torcida del Plan Ibarretxe. El PNV pretende un estado asociado con el español donde se establezca una soberanía compartida. Que es lo que discurre por Europa. Ahí esta el estado español, estado asociado a la Unión Europea que ha cedido a esta parte de su soberanía.

Los tiempos apuntan por ahí. Entonces no demonizemos, y descabalguemos de las grupas de los caballos desbocados a los que se empeñan en ampararse en retóricas constitucionalistas y a los que empuñan las metralletas. Dejemos todo eso atrás. Que aparezca la reconciliación y la discusión para llegar a los acuerdos necesarios que traigan la paz. Pero pensar que el PSOE-PP en íntima alianza son los que abrirán los horizontes para la esperanza es volver a empezar y situarnos otra vez en el inicio de la incertidumbre y de situaciones que hay que desterrar de todas, todas. Hay pues que dar luz a la otra posibilidad, la que venga de la mano de los nacionalistas y de los nuevos conversos.