EUSKAL HERRIA
Alexandro Saco
El problema del separatismo vasco confronta dos lógicas políticas. Una es la del nacionalismo arraigado en cuestiones históricas y culturales, que ciertamente existen y que han sido reprimidas por los poderes centrales. La otra es la estatal y supra estatal Europea que ha decidido que para consolidar la unión política de la UE, se deben de mantener al margen cualquier tipo de nacionalismo que tienda a escindir las actuales estructuras políticas.
El pueblo vasco se enfrenta a una difícil realidad, ya que si bien el nacionalismo se encuentra arraigado en amplios sectores de sus casi tres millones de habitantes, ese nacionalismo no se condice necesariamente con las acciones armadas o extorsiones que ETA lleva a cabo. Es decir, hay un gran sector vasco que
desea aun mayor autonomía y hasta independencia, pero que sabe que ETA ya no representa, como hace unas décadas, de la mejor manera ese sentimiento. En los años sesenta ETA se inscribió en cierto sentido entre los movimientos de liberación nacional, y su confrontación con el régimen fascista de Franco le avalaba de mejor modo en la sociedad española. Hoy la situación es distinta y por el contrario la política internacional califica a todo intento separatista como terrorismo internacional, y hay hasta quienes mueven cielo y tierra por establecer conexiones de ETA y Alkaeda en lo del 11-M.
Más allá de esta confrontación de intereses políticos, lo que es cierto es que Euskal Herria es una nación muy particular. Posee una lengua que no tiene familiaridad con ninguna otra del mundo, tradiciones muy arraigadas que ha conservado en su rincón de Europa desde tiempos anteriores a la expansión romana. Es además la región con mejores indicadores de vida de España.
Hoy el espacio para la negociación del conflicto es casi nulo, en una tendencia acentuada por los ocho años del PP en el gobierno, aunque se sabe que existen sectores del PSOE Vasco que mantienen conversaciones con voceros oficiosos de los separatistas como Egunkaria.
Es en ese contexto que otras agrupaciones nacionalistas como Ezquerra Republicana de Cataluña, Bloque Nacionalista Gallego o Eusko Alkartasuna además del Partido Nacionalista Vasco, no concurrieron a las celebraciones oficiales por el aniversario de la Constitución Española celebrados en Madrid en 6 de diciembre. Si bien ETA se encuentra disminuida por los éxitos de la política represiva que incluye la ilegalización hace unos años de Batazuna y el cierre de diarios que compartían esa tendencia, el tema Vasco excede la violencia y por ellos debe ser visto a la luz de una realidad histórica y social mayor.
7 12 2004