EL FENÓMENO EXPLOTAGLOBALIZADOR

José Miguel Ramírez Araña

LO MALO QUE ESTÁ PASANDO EN ESTA SOCIEDAD NO ES UN FENÓMENO NATURAL, ES UN FENÓMENO EXPLOTAGLOBALIZADOR. ¿A DÓNDE NOS QUIEREN LLEVAR? A LOS QUE TRABAJADORES QUE TIENE EMPLEO, SÓLO DEPENDENCIA Y OBLIGACIONES. A LOS QUE NO LO TIENEN, A LA MARGINACIÓN Y EXCLUSIÓN SOCIAL.

Ya no somos tan memos, ya no nos creemos ese tópico de que trabajar es ser útiles a la sociedad, de sentirnos integrados en su seno y de sentirnos orgullosos por ganarnos nuestro sustento; cuando en realidad estamos asistiendo a recortes de salarios, de derechos sindicales y sociales de todo tipo. Pero es indudable que en la sociedad de consumo que cada día nos devora más y más, hasta el punto que si no le ponemos freno puede que nos consumamos los unos a los otros. El tener un trabajo o un empleo supone un factor de inclusión social de primer orden, ya que si tenemos trabajo, y aunque sea un mísero salario, podemos consumir y consumir. En cambio las personas que no lo tienen, y por el camino que vamos en Canarias con un aumento espectacular del desempleo, además de pobreza supone, por los valores que nos venden, pérdida de autoestima, enfermedades psicosociales generadas por la angustia al no estar en la línea de la corriente continua del consumo, exclusión y marginación social.

Pero algo pasa en esta sociedad, ya que se trabaje o no, parece que todos estamos cada vez más enfermos, más descontentos, con falta de aspiraciones e ilusiones, sin energías para generar nuevos cambios de rumbo, alienados, enajenados y locos de remate; ¿serán esos virus denominados "globalización", "ideología neoliberal", "remercantilización", "circulación libre de capitales" o "nuevas normativas de flexibilización de contratación laboral" las que están afectando a nuestros organismos?

Para los que militamos en sindicatos y organizaciones políticas de la denominada izquierda social y nacionalista, el mal llamado Estado del Bienestar, moto que nos han vendido en los últimos 30 años, no ha sido más que un engaño. Ese mal llamado Pacto Social sólo ha supuesto un reforzamiento de la ideología neoliberal, se han cargado bien las pilas y nos van a dar de duro si no reaccionamos a tiempo, con organización y movilización social. Dicho Pacto sólo ha supuesto la consecución en dicho período de aumentos constantes de la productividad y de la acumulación de capital. Nos vendieron el caramelo de seguridad y estabilidad en el empleo, de seguros de desempleo, de pensiones, de derecho a la negociación colectiva, de salarios sociales, de educación y sanidad gratuita y de ayudas a la consecución a una vivienda digna a cambio de un clima de paz laboral y social.

Es indudable que hemos sido buenos y nos hemos portado muy bien, pero no seamos idiotas: ¡el capital no es ni bueno ni malo, es capital! Con nuestra paz laboral y social han reestructurado el modelo de acumulación de capital, con la introducción masiva de nuevas tecnologías de la información, con la flexibilización de la contratación laboral y con la reorganización de los procesos de trabajo; todo ello por supuesto sin menoscabo del aumento de los niveles de producción.

Para los que nos consideramos sindicalistas y que hemos defendido la negociación colectiva como el arma principal de los trabajadores para la mejora de sus condiciones de trabajo, sólo un botón de muestra, cada vez que vamos a negociar un convenio o unas nuevas condiciones laborales nos encontramos con una legislación o normativa que cada vez nos protege menos y que nos pone en las manos del empresario. El Estado, el Gobierno Canario o los organismos públicos cada vez pintan menos, no son garantes de nada, estamos asistiendo a una despolitización de los procesos regulativos de las relaciones de trabajo. Esta degradación de la negociación colectiva evidentemente le interesa al gran empresario, con ello consigue aislar individualmente a cada trabajador y precarizar el empleo, cuestión que indudablemente está generando inseguridad personal y social, aumento de las desigualdades y riesgo permanente de exclusión social.

Hay que seguir erre que erre, no participar en política o en sindicatos, y seguir siendo un pasota, no nos va conseguir ser más libres, al contrario nos hará más dependientes de esta sociedad enferma que nos enferma. Hay que despertar ya con energía, los perdedores de ese mal llamado virus de la globalización no son sólo las personas que están señaladas y marcadas en una base de datos de las listas de espera de la sanidad, del fracaso escolar, del desempleo y de la pobreza que cita Cáritas, no nos engañemos los perdedores somos todos. Hay culpables, claro que hay culpables, los hay con nombres y apellidos, otros se escudan en empresas impersonales y otros en organizaciones políticas de la derecha o "afines" a la derecha, pero para combatirlos no hay otra receta, más que participar activamente en la vida política y social si queremos cambiar el rumbo a la mísera vida a la que nos quieren subyugar estos malandrines explotaglobalizadores del Planeta Tierra.

(*) José Miguel Ramírez Araña es miembro del Consejo Nacional de Unidad del Pueblo
Fuente: Unidad del Pueblo