EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS
SOBRE EL SÁHARA
UNA COLECCIÓN DE IMÁGENES REMEMORA EN LA LAGUNA LA SALIDA DE ESPAÑA DEL SAHARA
La exposición se inaugura a las 17 horas de este martes, en la antigua Sala de Arte y Cultura CajaCanarias en La Laguna.
Un ciclo de conferencias paralelo congregará a expertos en historia y costumbres del pueblo saharaui.
La antigua Sala de Arte y Cultura CajaCanarias de La Laguna, acoge a partir de este martes, día 3 de mayo, y hasta el 14 de junio, la exposición 'Memoria del Sahara', obra del periodista y reportero gráfico José Luis de Pablos. En ella se exhiben más de un centenar de fotografías de gran formato, que recuerdan la salida de España de este territorio hace 30 años y muestran la realidad del pueblo saharaui en el exilio durante esas tres décadas.
Las imágenes que se exhiben recorren todos los aspectos relacionados con el abandono por parte de España de esta franja del desierto a mediados de los 70, desde los acuartelamientos y espacios públicos a las minas de fosfatos, principal fuente de riqueza de la región en aquella época junto con la pesca.
Una parte importante de la exposición está dedicada a las personalidades, altos cargos militares, empresarios y ciudadanos que intervinieron en la retirada de tropas y el retorno de familias y bienes empresariales hacia Canarias.
Otro apartado aborda los diferentes conflictos bélicos existentes en la zona, en los que el Frente Polisario se enfrentó primero a España y después a Marruecos; así como el exilio de miles de personas hacia los campamentos de Tinduf, en Argelia.
Inauguración y ciclo de conferencias
La instalación se inaugura a las 17 horas en el citado espacio y, posteriormente, a las 19:30, comenzará en el Ateneo de La Laguna un ciclo de conferencias sobre el Sahara Occidental, en el que periodistas, historiadores e investigadores de reconocido prestigio, analizarán la historia, vida y costumbres del pueblo saharaui. En este primer encuentro que contará con la presencia de Brahim Galli, delegado del Frente Polisario en España, y del periodista Joaquín Portillo, que analizará 'La presencia española en el Sahara'.
El resto de encuentros se celebrará en el marco del Centro Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife. El día 4, el escritor y periodista Ramón Mayrata hablará sobre la población indígena en el Sahara; el día 5, el periodista Ander Landaburu disertará sobre la guerra con Marruecos y el campo de refugiados; y por último, el día 6, estarán la consejera técnica de la Subdirección General de Cooperación con los países de América del Sur, María de los Ángeles Díaz, que hablará sobre las costumbres y tradiciones del pueblo saharaui, y Ahmed Boukhari, representante del Frente Polisario en la ONU, para explicar la situación actual en el Sahara.
Presencia española en el Sahara Occidental
La presencia de España en el Sahara obedece a la proximidad de las Islas Canarias al continente africano. Según afirma el historiador, Diego Aguirre, se podría decir que la finalidad principal de la ocupación del Sahara fue que no la ocuparan otros países, sin embargo, hubo que esperar a la década de los 30 para que la colonización del territorio comenzara a hacerse efectiva.
En el año 1938, y como consecuencia del intento español por dominar el interior del territorio del Sahara, se realizaron trabajos para el alumbramiento de aguas por la zona de la Saguia dando lugar al nacimiento de la ciudad de El Aaiún, que años más tarde se convertiría en la capital del Sahara Occidental.
La presencia española supuso el inicio de un proceso que cambió por completo la configuración social y las relaciones económicas de los saharauis. La sociedad indígena fue incorporándose paulatinamente al nuevo sistema económico que imponía la presencia de los españoles en sus territorios, bien mediante su dedicación a un naciente negocio inmobiliario, o con su especialización en actividades agrícolas, sistema en el que algunos veían la posibilidad de huir del modo de vida nómada, siempre sujeto a las difíciles condiciones del Sahara. Ifni y el Sahara fueron declaradas provincias españolas en 1958.
En diciembre de 1963 la ONU inscribió al Sahara Occidental en la lista de los territorios que deberían ser descolonizados, y dos años después, la Asamblea General pidió a España que pusiese fin a la colonización. La resistencia saharaui renació en 1968 con el movimiento de liberación dirigido por Sidi Brahim Bassiri. Fue el comienzo de una serie de conflictos donde las negociaciones enturbiaron más aún la situación política del territorio.
Tras la guerra entre España y el Polisario, la Corte de Justicia Internacional declaró en 1975, que el Sahara Occidental tenía derecho a la autodeterminación, exigiendo la celebración de un referéndum organizado por España, para su descolonización, por el que designaría la parte norte de su colonia a Marruecos y la parte sur a Mauritania. De esta manera el gobierno español entregaba los territorios, siendo aún, según el Derecho Internacional, 'potencia administradora' de los mismos.
Guerra y exilio del pueblo saharaui
Con la retirada de España en 1976, se produce un vacío jurídico que es aprovechado por el dirigente del Polisario, El Uali Mustafa, para proclamar la independencia del Sahara, creando la República Árabe Saharaui Democrática. De esta forma comenzó una larga guerra contra la invasión. Al poco tiempo a Mauritania le surgieron grandes dificultades internas causadas por una guerra que no podía sostener, retirándose de este territorio en 1979, y firmando la paz con el Polisario. Marruecos se anexionó entonces todo el territorio.
Gran parte del pueblo saharaui se vio obligado a huir de la invasión marroquí y algunos refugiados fueron bombardeados mientras escapaban. Atravesaron 600 kilómetros de desierto y se refugiaron en Argelia, para terminar a unos 70 kilómetros al sur de Tinduf, el emplazamiento actual de los campamentos. La mayoría de los hombres luchaban con el Polisario, así que mujeres, niños y ancianos tuvieron que sobrevivir por sus propios medios.
Durante los primeros años, la guerra de los saharauis contra la invasión marroquí, fue una guerra activa, en terreno abierto, en el sur de Marruecos y en todo el territorio saharaui. El reino alauita se encontró en una situación muy delicada, al no poder proteger ni las ciudades que se encuentran al sur del país ni el territorio ocupado del Sahara Occidental. Para protegerse de los ataques del Polisario, Marruecos construyó un muro defensivo de 2,7 kilómetros, que divide en dos el Sahara Occidental. Su mantenimiento supone al gobierno marroquí unos elevados costes armamentísticos y militares cada vez más difíciles de soportar.
Planes de paz
Ante el atasco de la vía militar, Marruecos y el Frente Polisario llegaron a un acuerdo para poner fin a las hostilidades. Ambas partes aceptaron el Plan de Paz de Naciones Unidas que fue aprobado el 29 de abril de 1991. El mismo preveía un referéndum de autodeterminación con dos opciones muy claras: independencia o integración, y lo único que se ha cumplido ha sido el alto el fuego.
El último Plan de Paz para el Sahara Occidental, conocido como 'Plan Baker II', fue adoptado por unanimidad del Consejo de Seguridad de la ONU en julio de 2003. Éste establecía la celebración de unas elecciones autonómicas en un plazo de un año, y de un referéndum de autodeterminación en no más de cinco. En las autonómicas se elegiría un gobierno y una asamblea que administrarían el territorio, junto con Marruecos, hasta la celebración del referéndum que ha de tener lugar en un plazo no superior a los cinco años. El Polisario ha aceptado este plan, pero Rabat no, alegando que la vía de la autonomía excluye, por definición, la opción de la independencia.
Aunque en la actualidad no hay guerra, tampoco hay acuerdos políticos. El pueblo saharaui no ha conseguido su autodeterminación, sigue en el exilio. Los marroquíes siguen ocupando el Sahara Occidental. Casi 200.000 saharauis se encuentran en los campamentos de refugiados, donde un muro sembrado de minas anti persona y protegido por un ejército armado con sofisticado material de guerra, separa a las familias saharauis e impide la libre circulación por el desierto a un pueblo que es beduino por naturaleza, que no conoce fronteras ni obstáculos ya sean geográficos o políticos.