Del Faro de
Rasca al Día de Canarias
Wladimiro
Rodríguez Brito
El martes
pasado celebramos el Día de Canarias en el Instituto de Secundaria de Las
Galletas, en el sur de Tenerife, con diferentes actos organizados por sus
profesores y alumnos, que tenían mucho que ver con el rescate de nuestra
historia y nuestras tradiciones. Para ello lograron reunir a dos insignes
"catedráticos" de
En la década de los
cincuenta se construyó una escuela unitaria en terrenos de la finca de Los Tavío y los primeros niños del sur pudieron tener un amago
de educación, sin embargo no sería hasta unos años después hasta que se
extendió la educación a la infancia de toda la comarca. Hoy, la zona cuenta con
numerosos centros escolares, entre ellos este instituto de enseñanza media. Es
evidente que tanto a nivel geográfico como socioeconómico el cambio
experimentado por esta tierra es sencillamente radical. Se pasó de la siembra
de los cereales de secano a los primeros amagos de regadío, con aguas traídas
desde Vilaflor, hasta que allá por los cincuenta los canales de Fasnia y Arico
alcanzaron estas tierras sureñas y posibilitaron cultivos más productivos.
Este sencillo acto
del Día de Canarias estuvo cargado de una simbología que tiene que ver con los
recuerdos de tiempos de penurias y dificultades y con los cambios a mejor en la
sociedad, en la educación y en la economía de la zona, que es un ejemplo
perfecto de la brusquedad en la transformación de Canarias en apenas unas
décadas. De estar descalzos los niños, de carecer de agua potable y de un
mínimo de alimentos de subsistencia, consumiendo incluso gofio de cosco, hemos
pasado a tener un instituto con más de 20 nacionalidades, hijos de la
inmigración que no para de crecer en un territorio de enorme dinamismo
económico. Hasta los años cincuenta la comarca fue netamente emigrante e
incluso -paradojas del destino- en la costa de Las Galletas naufragó un barco
cargado de emigrantes gomeros, "
Desde un punto
medioambiental estos hombres de la "antigua Canarias" nos
describieron como en Rasca y en toda la costa cercana, la falta de combustible
y la miseria eran la nota dominante, lo que les obligaba a utilizar cardones y
tabaibas como leña para cocinar y calentarse. Eran tiempos en los que las
cabras pastoreaban a su libre albedrío comiendo todo lo que se les pusiera por
delante, eliminaban verodes, tabaibas dulces,
magarzas, etc.… No había otra opción en una tierra escasa en sus frutos.
Es necesario
-creemos- recordar esta historia para todos aquellos que sólo ven en Canarias
especulación, cemento, asfalto y destrucción del paisaje. No sólo existen el
blanco y el negro, hay muchos grises en nuestra evolución histórica y no
tenerlos en cuenta supone un lujo que no nos podemos permitir. La reflexión es
necesaria y clara y hemos de asumir que no siempre todo el tiempo pasado fue
mejor, ni social ni ambientalmente. No es serio ni riguroso afirmar que el
Medio Ambiente de la isla estaba mejor en estos tiempos de escasez. En ese
sentido, hay que decir que ni somos la "Arcadia Feliz" ni la bíblica
"Sodoma y Gomorra"
que algunos tratan de hacernos ver.
Creemos que lo
ocurrido esta semana pasada en éste y otros cientos de centros escolares de
Tenerife y del archipiélago representa una nueva lección de cómo se construye
una comunidad y una sociedad. Somos un pueblo que ha recorrido un largo camino
en el plano social y en el ambiental y, por supuesto, estamos obligados a
afrontar un nuevo compromiso social en defensa de la conservación de nuestros
recursos naturales, de nuestro suelo agrícola y, en definitiva, de cuidar al
máximo nuestro Medio Ambiente, valorando en positivo lo que tenemos y lo que
pretendemos legar a nuestros hijos.
En este marco
territorial estas jornadas de canariedad deben apostar por recuperar la voz de
"nuestros sabios" supervivientes y entender que el faro de Rasca y su
entorno natural es uno de los espacios naturales protegidos mejor conservados
de Canarias gracias -entre otras cosas- a que tenemos una economía que nos
permite no depender de un sobrepastoreo y de una
demanda de combustible como tuvieron las generaciones de don Salvador y de don
Gabriel Ramsel.
* Consejero del Cabildo Insular de Tenerife