FASHION

Teodoro Santana

 

La campaña electoral que viene se presenta totalmente glamourosa. Claro que para glamour, el de esa megabanderín de enganche cabildicio que nos cuesta sesenta millones de pesetas del ala. Banderín moda cálida, por supuesto: ¿puede haber algo más fashion? Bueno, sí, ser de Triana Alta, que viene a ser algo así como el Risco de San Nicolás disfrazado de Sangrila.


Candidatos y candidatas compiten en imagen, porque no pueden competir en programas políticos. Así podremos elegir quién va a seguir privatizando servicios públicos con más estilo. O dejando ciudades y pueblos a la remanguillé, mientras se sigue enladrillando hasta el último centímetro de las islas.


Ya no se trata de hacer o no hacer la Gran Marina, sino de hacerla más in o más out, y uno con estos pelos. De los billones de pesetas apalancados en la Reserva para Inversiones en Canarias (la malhadada RIC) no hablemos, porfa, que vulgaridad, estos rojos siempre preocupados por el dinero. Y qué si batimos todos los récords de paro, pobreza y peores salarios. Eso sólo le pasa a la gente sin glamour. El proletariado, qué asco.


Pasen, pasen y vean, qué candidatos más monos. De diseño, o sea. Y lo bien que los vamos a publicitar con el dinero que nos dan los señores para la campaña electoral. Y si después hay que devolverles el favor con contratas, licitaciones de obras y subvenciones, qué le vamos a hacer. No pretenderán que vayamos a una campaña en plan pobretones.


No hay más leña que la que arde, y los pobres tienen tres donde elegir. A los demás ni agua, que no están en la pomada. Y encima son amigos de los subsaharianos (los negros, fite tú). Con lo bien que nos lo hemos repartido estos treinta años, no vamos a permitir que esa gente sudorosa entre en el parlamentito, ni en el ayuntamiento. ¡Imagínate a esos zafios en el Cabildo!


Nada, nada, a ver quién da mejor en la tele. El tuyo está muy gordo, oye. Pues la tuya lleva unas faldas horrorosas. Cabezas de lista para el caldo de pescado del populacho, oigh. Que nosotros tomamos paté.