¡FELIZ NAVIDAD!

 

Manuel Fernández *

 

Estamos en Navidad. Estas fiestas que, cuando éramos niños, celebrábamos con tanta ilusión. Recuerdo hacer los panderos, con un trozo de palo, con chapas de botellas de refrescos debidamente aplastadas y clavadas con un clavo, ensanchando la perforación a base de mover la chapa un lado hacia arriba y el otro hacia abajo, con el fin de que al golpearlo en la palma de la mano chocasen unas con otras y produjeran el esperado sonido. Ni se sabe los años que no he vuelto a ver un pandero artesanal, como los de antaño. Los niños de hoy seguro que preferirían uno de los que vende los grandes almacenes, de los redondos y piel curtida en su aro. O uno electrónico que además serviría para hablar por teléfono, daría la hora, grabaría y haría fotos y películas. Eso, en caso de que quisieran celebrar la Navidad a la antigua usanza: corriendo por las calles, casi sin coches, cantando villancicos, haciendo sonar los panderos y comiendo algún que otro polvorón o peladilla, los más pudientes, y gofio con aceite y azúcar en un papel estraza, los que más.

 

En cuanto a los regalos, Papá Noel ha ido ganándoles terreno a los Reyes Magos de Oriente, por lo que ahora se escribe la carta tanto a Papá Noel como a Los Reyes Magos. Es por eso que quiero hoy escribir mi carta a Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás, o al Espíritu Navideño que nos invade por estas fechas. No pido nada para mí. Pido para esa gran ciudad que es Telde. Gran por meritos propios, no porque lo dicte un papel, como dice la canción. Gran por la calidad de su gente, sana, laboriosa, trabajadora. (Una microminoría no es más que la excepción que confirma la regla). Gran por sus magníficos rincones, plazoletas, casas de tiempos pasados que aún hoy se conservan. Gran porque su Término Municipal abarca desde la Costa a la Cumbre, desde el aeropuerto al puerto, con unas Medianías preciosas y con unas vistas envidiables.

 

Hemos vivido tiempos convulsos en Telde. El caso Faycan ha puesto el nombre de Telde en toda la prensa nacional, dejando un sentimiento de amargura a todos los que amamos a nuestra Gran Ciudad. Ahora, después del Tsunami de detenciones, parece que, con el año nuevo, nos espera un poco de paz y tranquilidad. Al menos es lo que deseo fervientemente, siendo esta la primera de las peticiones que hago a Papá Noel. Tenemos un nuevo Alcalde, Don Francisco Santana, hombre campechano, buena gente, deportista, comunicador nato, profesor, con la cultura más que suficiente para dejar bien alto el pabellón de Telde ante cualquier reunión con cualquier personalidad.

 

Bien es cierto que no ha comenzado con bien pié su mandato, pues la primera decisión que tomó para la elección de sus Directores de Gobierno le salió mal. Cosas, quiero creer, de los últimos estertores del caso Faycan, y que demuestra hasta que punto Don Francisco Santana estaba fuera de toda presunta trama de corrupción, pues a nadie se le hubiese ocurrido nombrar Director de Gobierno a una persona que solo días más tarde iba a ser imputada del mismo presunto delito que a los anteriores Concejales. Bien es cierto que muchos Teldenses hubieran preferido que se creara una Gestora y hayan criticado el que dicho gobierno ha sido posible gracias a los votos de dos de las Concejalas imputadas. Y no me extrañaría que surgiese alguna que otra sorpresa más aún. Bien es cierto que ha habido ofertas de apoyo, pero a cambio de romper el pacto con acento andaluz, y echar del gobierno a Los Reyes, ¡Que locura! ¡En las fechas en que estamos! ¿Que dirían los niños teldenses? (Con perdón). Pero esto es lo que hay, a cuatro meses y medio de las elecciones.

 

Los que me siguen en mis comentarios de este prestigioso diario digital saben que solicité repetidas veces la dimisión del alcalde anterior, por entender que fue responsable por acción u omisión de que se produjesen y desarrollasen conductas y hechos presuntamente delictivos, y de recriminarle el que no lo hubiese hecho a tiempo, para evitar el escarnio de ver el nombre de Telde en las portadas de los periódicos y en los telediarios con su detención, cuando que si lo hubiese hecho con anterioridad, y eso que estuvo advertido casi con un mes de antelación, hubiesen detenido a un ex alcalde, con muchísima menos repercusión mediática, que solo perjudicó aún más a nuestro pueblo. Pero ahora hay que mirar hacia delante, hay que mirar con optimismo al futuro, cuatro meses y medio pasan rápido, y la máquina municipal no se puede parar, alguien tiene que dirigirla. Es hora de hacer política de consenso, de apoyos a la gestión municipal, de alta política para que el Ayuntamiento, aunque en unas condiciones lamentables, siga funcionando, hasta que las elecciones pongan a cada uno en su sitio. Esta es mi segunda petición, esta vez a Santa Claus.

 

Si los políticos teldenses y sus partidos no son capaces de hacer política de Estado, anteponiendo a sus propios intereses personales y/o partidistas los intereses supremos de Telde y sus ciudadanos, entonces si que estamos perdidos, sin esperanzas, pues flaco favor harán al interés general el que se ande con disputas absurdas por el hecho de estar en precampaña electoral, cuando lo que está en juego es la estabilidad de un gobierno provisional, que se ha formado como ha podido, y que está llamado, sin hacer grandes cosas a resistir hasta Mayo de 2007. El ciudadano Teldense no está ya para muchas más sorpresas desagradables, y menos a nivel de Gobierno Municipal, pues ha sido tanto lo que ha caído encima que ya están hartos de tanto escándalo, de tanto ser portada en los periódicos, en las revistas, en los telediarios. Así pues y para concluir, desear que el nuevo gobierno municipal lleve a Telde hasta las próximas elecciones, gestionando el día a día, sin hacer grandes cosas, pues no se dan las condiciones, pagándole a empleados y proveedores, y permitiéndonos que comencemos el año, al menos con tranquilidad. Que el niño Jesús, recién nacido, ilumine a los nuevos ediles y nuestro Alcalde, para que nos lleve por el sendero correcto hasta Mayo de 2007. Es mi tercer deseo, esta vez, y para no abusar, a San Nicolás.

 

Y tu querido amigø que me lees durante todo el año, aunque a veces no compartas lo que escribo, desearte una Feliz Navidad en unión de tus seres queridos, de la familia, de los amigos, y como ya se que tampoco este año te tocó la lotería de Navidad, consolarte diciendo que a mi tampoco, así que tendremos que seguir trabajando, que el trabajo y la salud es la mejor lotería, pues el dinero viene y va.

Este es mi último deseo, y como se me acabaron los santos y las santas, me inventaré una:

 

La Santa Tarjeta de Crédito,

La de Media Markt, Maya o Alcampo

La Master Card, Leroy Merlin o La Visa

La de Carrrefour, Ikea, o Makro

 

O la de El Corte Inglés,

Que todo lo puede,

La que nos libra de todo mal.

La que nos dice antes que nadie,

¡Ya es Navidad!

 

¡FELIZ NAVIDAD!

 

* Mafersa