Festival bereber en Tan Tan

Tan Tan, a una hora de vuelo de la capital grancanaria, fue escenario el pasado sábado de un encuentro de tribus nómadas del norte de África. El festival, denominado moussem, es un lugar único para vivir las costumbres, la algarabía, las narraciones de cuentos, los bailes, los recitales de poesía... Todo un entramado cultural de gran interés .

Las agencias turísticas han comercializado el "Moussem del noviazgo", y cada mes de septiembre promueven excursiones al remoto poblado beréber de Imilchil, situado entre las cimas del Alto Atlas y cerca de unos lagos que se nutren del deshielo veraniego. Desde tiempos ancestrales miles de beréberes, procedentes de diferentes lugares del Magreb, se concentran en esa comarca cercana a la frontera con Argelia, con la pretensión de facilitar a las familias de los novios las transacciones previas a la boda.

En todo el Norte de África las tribus nómadas han buscado desde siempre variadas excusas para realizar junto a oasis o pozos de agua, estas concentraciones de personas, organizadas a la manera de nuestras romerías o festivales. Los beréberes dan a estas fiestas un sentido de peregrinación y reciben el nombre de "moussem", un vocablo exclusivo de uno de los dialectos beréberes que se hablan en el Alto y Medio Atlas: el amazight; el mismo que empleaba la población canaria en la etapa anterior a la conquista. Su traducción literal es "temporada".

MANIFESTACIONES.

Durante esas concentraciones se reproducen las mismas algarabías que suceden diariamente en la plaza Djemaa el-Fna: bailes, cantos, narradores de cuentos, recitadores de poesía; y todas las escenificaciones imaginables de costumbres y tradiciones. En el moussem de Tan Tan ocurre igual, pero como aún no han llegado allí los turistas, el visitante está a salvo de que le coloquen al cuello una serpiente viva y escamosa.

El aeropuerto de Tan Tan se encuentra a una hora de vuelo de Las Palmas, y el pasado sábado acudieron a su moussem una representación de la Unesco, misiones culturales de varios países del Sahel, así como dos delegaciones oficiales españolas: La del Ministerio de Cultura, con Carmen Calvo al frente, y la encabezada por el presidente canario, Adán Martín.

El estricto protocolo que regula este tipo de eventos, dificulta que el invitado mantenga contacto directo con la población. Lo cual, por una parte viene bien para que entre ellos comenten el espectáculo. Pero el sábado pasado, muchos miembros de la expedición canaria no nos resistimos a mezclarnos con aquellas decenas de miles de habitantes del desierto que formaban un gigantesco corro en torno a la explanada de las carreras. Resultó un buen baño de masas y de polvo: Este último, acrecentado por los cientos de pezuñas de camellos, que afianzaban sobre la arena sus anchas patas blandas para tomar impulso. A cuya atmósfera había que sumar los cascos de uno o dos centenares de caballos, más el humo de la pólvora que salía de los viejos fusiles disparados por los veloces jinetes.

ALTO ATLAS.

Ya por la noche, los organizadores condujeron a las delegaciones a unas jaimas levantadas en el estuario del Drâa, un río que nace a los pies del Alto Atlas, en su vertiente oriental, y tras bordear toda la cordillera exhibiendo una ribera frondosa a causa de sus fértiles aguas, pasa por Tanaghmelt, la antigua capital de los amazight; y entra en el Anti Atlas desapareciendo el agua entre las arenas del desierto. A partir de ahí sigue el cauce, pero ya seco y produciendo una ancha hendidura que resulta impresionante cuando se la observa desde el aire, al aproximarse el avión a la pista de aterrizaje de Tan Tan.

Muchos y variados fueron los temas de conversación que los canarios llevamos a cabo en aquella espléndida noche frente a un mar que en vez de olas, nos extasiaba con las familiares calmas de septiembre.

Algunos nos enteramos entonces que el moussem de Tan Tan es anterior a la existencia misma de la ciudad. También se dijo que cuando hace treinta años la zona se convirtió en un punto caliente en el conflicto que enfrenta a Marruecos y Argelia, se prohibió la concentración de tribus en las llanuras de Tan Tan. Las cuales buscaron 150 kilómetros más al Norte, en los pozos de Goulmime, otro punto de encuentro para continuar con su moussem. Hace dos años se volvió a autorizar el emplazamiento en Tan Tan; pues aunque las tensiones militares hacen décadas que desaparecieron de la región; ha sido el interés del movimiento nacional beréber por recuperar y conservar las tradiciones y costumbres, el que ha motivado a las nuevas autoridades marroquíes a recuperar el moussem de Tan Tan y a presentarlo ante la Unesco, para obtener su catalogación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Cosa que logró el pasado año, con la presencia en el evento del mismísimo director general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, el señor Koichiro Matsuura.

FUENTE: Publicado en la página 37 (Culturas) del periódico LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas el 20 de septiembre de 2005.