FICCIÓN
Teodoro Santana *
Vivimos en un mundo virtual, ficticio, en el que lo
que nos cuentan y, ¡ay!, nos creemos, tiene poco que ver con la realidad. Y,
por el contrario, la misma realidad no penetra cuando no se ajusta al cuento al
que nos someten.
Por ejemplo, puede usted saber quién era Mitrofán. En
ese caso, usted es de esas personas que buscan estar informadas y a veces hasta
lo consiguen por los intersticios de
En general ocurre lo contrario. Por ejemplo, en la reciente visita del rey
español a Canarias. Las almibaradas reverencias, las exageraciones, las
pleitesías, las imágenes tomadas en ciertos ángulos (y sólo en ciertos
ángulos), los artículos adulatorios, los besamanos y las carreritas de los
cortesanos, contrastando con la indiferencia de la inmensa mayoría de los
ciudadanos.
El presidente del parlamento autonómico, el madrileño Gabriel Mato Adrover, recalcó ante el monarca la "españolidad inquebrantable"
de Canarias. Pero incluso en una afirmación tan tajante, no deja de filtrarse
un atisbo de la realidad. ¿Se imaginan ustedes a alguien hablando de la
"españolidad inquebrantable" de Soria o de Huesca?
"La misma negación de nuestro presente político ya no es más que un hecho
cubierto de polvo en el trastero histórico de los pueblos modernos",
explicaba Marx: "Quien niega la peluca
empolvada, conserva la peluca sin polvos".
Adulatio perpetuum
malum regum, decía Quintus Curtius Rufus: la adulación es el perpetuo mal de los reyes. Pero
también el mal de las naciones.
Sin embargo, para bien o para mal, la realidad es empecinada. Aunque sea
silenciada por los medios de comunicación,
Mientras tanto, paisanas y paisanos, que viva Mitrofán.
O sea.
(*) Teodoro
Santana es Secretario Nacional de UNIDAD DEL
PUEBLO