TARJETAS DE FIDELIZACIÓN

PARA POLÍTICOS

 

Fidel Campo Sánchez

 

Hace unos días, en las ventanillas del muelle de Santa Cruz donde se despachan los billetes para viajar en Ferry a las Islas, observamos como un individuo mal encarado y mal criado con el empleado que lo atendiera, con aíres de superioridad, parlamentario y para más señas gomero del Grupo Parlamentario Socialista, el cual llenó de su puño y letra uno de esos talonarios que, a través del desgobierno de esta mamandurria, son pagados con los dineros de los desgraciados ciudadanos, los canaritos de a pié, y de los que son beneficiarios  todos los diputados del arco parlamentario insular, así como los que están en las Cortes españolas.

 

Nuestra contrariedad aumentó considerablemente cuando este moreno de piel curtida por los aíres cálidos de una Isla occidental cercana a la mítica de San Borondón y licenciado en derecho por la Universidad de Canarias en La Laguna, sacara una Tarjeta de Fidelización de Clientes en la que, por parte del empleado que despacha los billetes, le fueron anotados unos puntos que, al parecer, se embolsan para su uso personal (viajes familiares, regalos, estancias en hoteles preferentes)

 

Habida cuenta que todos estos parlamentarios perciben mensualmente emolumentos, sin contar comparecencias a comisiones, por importe mínimo de 3.600 euros mensuales que, ¡por cierto!, contrastan vergonzantemente con pensiones de jubilación del orden de 327/500 euros o los 600 del salario mínimo interprofesional , ¿cómo se puede permitir que quienes sólo laboran para defender sus estatus, defender, ocultar y propiciar la corrupción inmobiliaria así como la implantación del nepotismo como doctrina, gocen de unas prebendas tan fabulosas que les sirvan para situarse a los más bajos niveles de esas repúblicas bananeras de Latinoamérica?

 

A estos pequeños personajes que se consideran portavoces del destino de Canarias en lo universal, debemos recordarles que ya pasó el tiempo en que, dóciles al franquismo, impartían doctrina del Movimiento Nacional en las escuelas, por lo que tenemos que recordarles que el pueblo soberano no puede ya, por más tiempo, tolerar semejantes situaciones.

 

* La laguna