EL CENTINELA
LA FIESTA DEL
CHARCO, EN LA ALDEA DE
SAN NICOLÁS,
EN EL OESTE DE GRAN CANARIA. ARCHIPIÉLAGO CANARIO. NOROESTE DE
ÁFRICA. (I)
"...EN
TAL DEPRAVADA DIVERSIÓN..." (Obispo Francisco Delagado
Venegas)
Por
Jose Almeida Afonso
Corría
el año 1776 (Ya habían pasado tres años de la proclamación de la Primera República
española, quizás inspirada y motivada por las ideas de la corriente ilustrada
que recorría Europa. Faltaban 25 años para que concluyera el denominado Siglo
de Las Luces; o El Siglo de la Razón. Estamos en el siglo XVIII, un siglo donde
se opera un profundo y desconcertante cambio para muchas conciencias ancladas
en el oscurantismo, la ignorantación y el pensamiento
único de siglos atrás... ¿Les suena a algo?...), cuando un tal Obispo de
apellidos Delgado y Venegas y de nombre Francisco, es "informado del desorden que siempre ha avido
en este lugar cuando se celebra la "embarbascá"
o La Fiesta del Charco".
Insisto
que los hechos narrados en este artículo ocurrieron en el año 1776 (por lo
menos así consta en los documentos del Archivo parroquial que todavía se
conservan y que el profesor e historiador Francisco Suárez Moreno ha tenido la
posibilidad de consultar en varias ocasiones para sus trabajos de investigación
sobre nuestro municipio en particular -La Aldea de san Nicolás- y sobre Canarias en
general), y aunque, como decía que transcurría el llamado Siglo de Las luces,
en el reino de España, a pesar de que aportó importantes intelectuales a la
corriente ilustrada, e incluso se operaron importantes cambios en la forma de
pensar e interpretar al mundo, a la vida, a las personas, y con el cambio de
éstas influyeron en el cambio de las Instituciones políticas, económicas,
sociales, militares, religiosas.... no fueron lo suficientemente poderosas como
para que la transformación de la sociedad en general fuese lo suficientemente transcendental. Siendo esto así, lo cierto es que aunque lo
más transcendental ocurrió en el plano de las ideas,
no podemos negar que tuvieron su importancia y que
fueron el germen de las ideas más progresistas que desde entonces han venido
sucediéndose en lo que conocemos como el mundo occidental.
Quizás
una de las aportaciones más revolucionarias que podemos señalar en este siglo
es la relación que algunos intelectuales, apoyados por ciertos militares
progresistas establecieron entre los "ciudadanos" y el Estado, en el
sentido de apoyar de una manera más contundente a las personas que se veían
"desprotegidas" frente a la "maquinaria" del Estado absolutista,
clerical y militar. Pero si en lo que se conocía en 1776 como España estas
ideas progresistas no tuvieron la suficiente implantación, se podrán hacer una
idea de hasta qué punto esa dominación, ese control de la sociedad y toda clase
y condición de represión ocurriría en una colonia como era/es Canarias.
***
(Para
que tengan más documentos de juicio rigurosos, serios, veraces, cómo
"sobrevivían" nuestros más cercanos antepasados -imagínense en 1776-
lean lo que escribía el poeta, novelista, periodista y dramaturgo canario
Alonso Quesada en un artículo publicado en 1920: "...nosotros (lxs canarixs)
hemos tenido que ir construyéndonos una dignidad forastera por el abandono a
que nos tienen sometidos los diferentes Gobiernos de España...").
Si
la anterior denuncia hecha en 1920 y publicada en el periódico "La Publicidad" de Barcelona,
por el lúcido y atento intelectual Alonso Quesada podemos hacernos una vaga
idea de hasta qué punto de sometimiento y represión sufrían las colonias por
parte de las Instituciones Reales, Militares y Clericales, clases siempre
minoritarias pero con el suficiente poder y la extremada riqueza, sobre la
mayoría de la población analfabeta, empobrecida y dominada, que decidían sobre
lo divino y lo humano, sobre el bien y el mal, sobre la justicia y la
ilegalidad...
Artevirgo.
La Aldea. Canarias
a sábado 2 de septiembre de 2006.