12
de OCTUBRE no es fiesta, es dolor...
INGRID
STORGEN
Debemos
dejar para las generaciones que nos sucedan el ejemplo
que indique que a la vergüenza no se la honra, se la desprecia.
Aproximadamente 50 siglos antes de la era cristiana
América estaba habitada por tribus indígenas. Para desarrollarse
contaban con el aporte desinteresado de la naturaleza tan pródiga como
lo ha sido en todo el territorio americano. En esa época si bien no
estaban en apogeo las teorías delirantes de los pregoneros del PRIMER
MUNDO, ya comenzaba a vislumbrarse el rumbo para que éstos irrumpieran
en escena. Alta cuota de sangre estaba a punto de ser derramada, sangre que las
diferentes vertientes de la historia que con los años se
escribiría no pudieron pisotear, porque sigue allí, fresca e
imborrable en cada cicatriz perpetua de
Así fue como colocaron a nuestros
indígenas en el lugar común del "material descartable", convirtiéndolos en
víctimas de fines absolutamente espurios. Fértiles valles, amplias
sabanas, campos que daban frutos con tanta grandeza, despertaron las codicias
de los conquistadores que creyeron encontrar el paraíso terrenal y que
no llegaron precisamente de paseo. Los Reyes de España habían
oído hablar de las inmensas riquezas que ofrecían las
tierras de nuestro continente aún no descubierto, por ellos al menos, en
toda su extensión, el reflejo del oro americano encandilaba la
razón de los monarcas que se abocaron a la tarea de saquearlo para
engrosar sus arcas malditas.
El opresor omnipotente ante la absurda
correlación de fuerzas, lleno de orgullo y soberbia, tal vez miraba al
cielo haciendo guiños a Dios por los nuevos adeptos. Así se
expandió la fe, haciendo añicos la cultura ancestral de nuestros
indios. Así se cometió el genocidio. Así comienza la
historia que aún hoy sigue en carrera.
Se inició de esta manera el mercantilismo
capitalista que llegó para saquearnos hasta lograr etapas de
superación inimaginables para luego ir cometiendo otros genocidios.
Nuestra América recibió la primera visita del GRAN CAPITAL,
ensordecida por el rugido atronador de los cañones disparados por esos
seres que "parecían inmensos" a los ojos puros de nuestra
gente, opresores que llegaban para quedarse, arrasando lo que encontrara a su
paso y dañando toda expresión de vida. Y se fue tiñendo de
sangre su piel cobriza, cayeron sus cuerpos abiertos por las espadas,
¿Se habrá escondido el sol por la tristeza o habrá
sentido acaso vergüenza ajena? Lo cierto es que la vida no siguió
como si nada. Continuó la masacre condenando al éxodo a los
nativos, quienes fueron espantados hacia las zonas mas áridas, aquellas
que no eran útiles a la voracidad de los amorales dándole paso
así a la mezquindad, producto de la avidez, en nombre de la
civilización y amparados por el dogma.
En Colombia y no obstante la inferioridad en cuanto a
posibilidades, la historia lleva estampadas en sus páginas la heroica
lucha con que resistieron el despojo las tribus indígenas. Los TAIROS,
BONDAS, GAIRAS, PIJAOS, SINUES, GUAHIBOS, liderados por los caciques
Imposible no recordar honrando en este día la
memoria del INDIO HATUEY, jefe TAINO de la isla de
Con el tiempo que siempre pasa dejando huellas, otro
cínico demente, se atribuiría el poder de entablar conversaciones
con Dios, quien le sugeriría en el centro de su mente absurda, que
debía atacar a quienes el sintiera sus enemigos, los terroristas, pena
que no le dirigiera su mirada hacia un espejo, que sería lo que le
devolvería su propia imagen.
Desplazamientos forzados, explotación,
marginación, exclusión, blasfemia, es lo que pretenden que
soporten hasta la actualidad los indígenas de nuestros pueblos
latinoamericanos, no obstante allí están de pie, manteniendo sus
raíces profundamente arraigadas a
Por ello este 12 de Octubre, llamado "DIA DE
Debemos dejar para las generaciones que nos sucedan el ejemplo que indique que a la vergüenza no se
la honra, se la desprecia.