Flash del mundo real

Justo Fernández Rodríguez

En las últimas semanas, han aparecido dos informes importantes que nos proporcionan un diagnóstico del mundo en que vivimos, especialmente en aquellos aspectos que afectan a la convivencia, el abuso de poder, la violencia, la injusticia y, sobre todo, la aplicación de los derechos humanos.

La UNICEF difundía su informe "La infancia en peligro", que hace hincapié en la situación en Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia y Somalia, donde millones de personas se ven afectadas por la peor sequía de las últimas decadas, alertando de la amenaza de muerte lenta, por inanición, de decenas de miles de niños y niñas. "Hay unos 40.000 niños y niñas menores de cinco años que han llegado a tal punto de desnutrición que necesitan ayuda inmediata y sostenida"; de lo contrario, corren peligro de muerte. Sólo uno de cada 20 niños que padecen sida tiene acceso a tratamiento, lo que equivale a una condena a muerte para millones de niños.

Un año más, Amnistía Internacional (AI) ha distribuido el Informe 2006 sobre la situación de los derechos humanos en 150 países. El informe acusa a los gobiernos de todo el mundo de cometer flagrantes violaciones de los derechos humanos, en nombre de la lucha contra el terrorismo, maltratando a sospechosos, causando daños a civiles y condicionando su propia capacidad de colaboración a la solucion de los problemas más acuciantes de injusticia del mundo. No es posible, en el espacio de un artículo, condensar la situación de abusos, injusticias, crímenes y violaciones de los derechos humanos que se cometen en el mundo. Sólo pretendo un simple ’flash’, de una realidad que no siempre llega a nuestro conocimiento.

Se han intensificado, en gran parte del mundo, las demandas de justicia contra la impunidad de los responsables de crímenes masivos contra los derechos humanos y el Derecho internacional. Aunque ha cambiado la situación, en algunas zonas la corrupción, la ineficacia y la politización de los sistemas judiciales nacionales obstaculizan la acción de la Corte Penal Internacional (CPI), que se ha visto menoscabada por la oposicion de EE.UU. a que sus soldados puedan ser juzgados por los crímenes de guerra cometidos.

Las cifras de la vergüenza.

Se ha registrado un importante avance en la supresion de la pena de muerte. 122 países la han abolido en su legislacion o han dejado de ponerla en práctica. En cualquier caso, 20.000 condenados a muerte esperan su hora. Pese a que la ejecución de menores es una práctica en retroceso, prohibida por el Derecho internacional, AI ha documentado la ejecución de 30 personas, por delitos cometidos cuando tenían menos de 18 años, en Congo, Irán, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Yemen, China y EE.UU. El 1-3-2005, el Tribunal Superior de EE.UU. ha anulado la ejecución de menores, lo que constituye un avance importante.

Irene Khan, secretaria general de AI, en la presentación del informe, denunciaba que "hubo gobiernos que, tanto colectiva como individualmente, paralizaron instituciones internacionales y malgastaron recursos en pos de mezquinos intereses de seguridad, sacrificando principios en nombre de la "guerra contra el terror" y no se dieron por enterados de las "violaciones generalizadas de los derechos humanos".

Los gobiernos de 141 países, mientras se erigían ante la opinión pública en defensores de los derechos humanos, han sido tolerantes con su violación. De los 150 países que figuran en el informe 2006, en 104 se ha torturado o maltrado a personas.

La Asamblea del Milenio, celebrada en 2000, en la que los dirigentes mundiales establecieron plazos para resolver los problemas sociales más acuciantes, ha fracasado. Más de cien millones de niños y niñas continúan sin escolarizar. 300.000 niños y niñas soldados son obligados a matar y a morir.

En la presentacion del informe, Larry Cox, director de AI en EE.UU., acusó al Gobierno de Bush de haberse "convertido en líder mundial en lo que se refiere a evitar la imputabilidad de las violaciones de los derechos humanos". Miles de personas han sido detenidas sin cargos ni juicio, siendo torturadas y maltratadas en nombre de la lucha antiterrorista. Hasta 759 personas han permanecido recluidas en Guantánamo. Ni uno solo ha sido declarado culpable de algún delito.

El Gobierno de Bush ha tenido que reconocer que autorizó a la CIA el traslado ilegal de cientos de detenidos a países donde podían ser interrogados mediante la tortura. Numerosos aviones hicieron escala en aeropuertos europeos, entre 2001 y 2005, mientras los gobiernos miraban para otro lado.

En el resto de América, "las violaciones de los derechos humanos se daban particularmente en los sectores más vulnerables de la sociedad, como la comunidad indígena, mujeres y niños". En algunos países, Ecuador, Bolivia y Perú, la ley quedaba a un lado, ante las políticas abusivas, la corrupción, discriminación y desigualdad. En Colombia, tanto el Gobierno como las guerrillas continuaron cometiendo "graves abusos principalmente contra la población civil". Las fuerzas de seguridad, financiadas por EE.UU., "conspiran con las fuerzas militares, calificadas como terroristas por el Departamento de Estado, para cometer innumerables abusos contra los derechos humanos".

Las mujeres continúan padeciendo discriminación y violencia, a manos del Estado, de la comunidad o de sus parejas. Dos millones de niñas pueden sufrir mutilación genital cada año. En 79 países no existe legislación sobre la violencia doméstica. Sólo el 5,3% de las violaciones denunciadas en Gran Bretaña, en 2003, terminó en condena. La violación se utiliza, frecuentemente, como arma de guerra. Se desconoce el número de mujeres violadas durante conflictos bélicos. Amnistía Internacional ha reclamado la intervención de los gobiernos para proteger los derechos de las mujeres, publicando informes documentados sobre la violencia doméstica en España, Rusia, Estados del Golfo Pérsico, Nigeria, Afganistán, Guatemala, India, Irak, Israel y los territorios ocupados, Nigeria y Suecia.

Una año más, se expresa la decepción, por la falta de interés, de las autoridades mexicanas en la investigación de los asesinatos y desapariciones de centenares de mujeres, en Ciudad Juárez.

En 2005 se produjeron algunos signos positivos. La mujeres, por fin, pudieron ejercer el derecho al voto en Kuwait, logrando algunos avances en el reconocimiento de sus derechos en países como Argelia y Marruecos.

El tráfico de armas continúa siendo un extraordinario negocio para fabricantes y gobiernos. Se ha reducido el peso y tamaño de las armas para que puedan ser utilizados por niños. Las balas duplican el número de habitantes del mundo. Alrededor de mil personas mueren, cada día, por disparos de armas pequeñas. Por cada dólar que EE.UU. destina ayuda al desarrollo, se asignan 10 dólares a partidas presupuestarias militares.

En España, el informe recuerda que las víctimas de la guerra civil y el régimen franquista siguen a la espera de que se reconozcan sus derechos a conocer la verdad, obtener justicia y ser reparados por los daños sufridos por la dictadura y sus servidores. Los restos de decenas de miles de personas permanecen en fosas clandestinas. Los familiares de los condenados a muerte y ejecutados tras juicios injustos no han podido, hasta ahora, conseguir la anulación de las sentencias.

El Estado español no cumple con su obligación de proteger los derechos humanos de las víctimas de violencia de género, cuando éstas se encuentran en situación de "irregularidad".