El flúor y el
agua potable en Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito
*
Estos
días se ha abierto un debate sobre la calidad del agua en varios municipios de
Tenerife que tiene incidencia en un tema de fondo tan importante como la salud.
Nuestro pueblo no siempre ha asumido que las fuentes apenas existen y que el
agua que bebemos es producto del trabajo continuado de varias generaciones de
canarios que con su esfuerzo han construido más de
El
flúor es la resultante de nuestra geología volcánica, en la que en una zona de
actividad reciente se disuelven los minerales que componen las rocas en la capa
freática. Para nuestra desgracia, el acuífero ha empeorado en los últimos años de
forma inexorable y, en la actualidad, dependemos en buena parte de la isla para
el suministro poblacional y el riego de una serie de galerías que explotan el
acuífero de Las Cañadas, cuyas aguas llevan disuelta una serie de minerales
dada la actividad volcánica de la zona.
Estas
líneas pretenden motivar la reflexión de los ciudadanos sobre la cantidad y la
calidad del agua de que disponemos, así como del "Mapa del Flúor de
Tenerife", que han denunciado recientemente los medios de comunicación
insulares. En estos mismos medios hemos contemplado con una cierta incredulidad
cómo el PSOE se "echa al monte" y utiliza este serio problema para
hacer campaña electoral, un recurso indigno, demagógico y síntoma de su
frustración y falta de capacidad para ofrecer una oposición constructiva. Se
trata de un problema que afecta a municipios de diverso color político y se
encuentra originado por un descenso de la calidad del agua a consecuencia de
una sobreexplotación del acuífero mantenida a lo largo de muchas décadas.
En
ese sentido nos resulta curioso que el Sr. Martinón, que tenía
responsabilidades políticas hace 25 años, no se pronunciara en contra de la
instalación del desafortunado vertedero de Montaña del Aire, que acumuló 80.000
tms. de residuos sólidos
sobre uno de nuestros acuíferos más importantes. Unos pocos luchamos en contra
de este vertedero, comenzando por la huelga de hambre de Pedro González y los
concejales del grupo de gobierno. Al final perdimos aquella batalla por falta
de apoyo social e intelectual, pero la derrota no fue sólo de unos cuantos
individuos, tal y como denunciamos -en aquel momento-, esa medida política,
arbitraria e insensata, acabaría perjudicando a la larga a la población. Por
ello es importante recordar que se volcaron en un cono volcánico, muy permeable
y sin medidas preventivas, desde neumáticos a pilas-botón. Ojalá
no se cumplan nunca nuestras previsiones de entonces y estos desechos no acaben
afectando al acuífero y, en consecuencia, al abastecimiento urbano de los 4
municipios del área metropolitana.
La
memoria es frágil, en especial cuando se adentra uno por los caminos de la
demagogia partidista y en nada contribuye a solucionar los problemas de la
gente. El Cabildo Insular de Tenerife trabaja desde hace décadas preocupado por
el descenso de la calidad de las aguas, invirtiendo y construyendo
infraestructuras como las "Cinco" plantas de tratamiento y desalación
de agua de galerías, Cruz de Tarifa (
Asimismo,
no está de más recordar que el agua la compran los ayuntamientos o, en su
defecto, las empresas concesionarias a sociedades privadas de galerías y pozos.
El ayuntamiento elige en una oferta cada vez más limitada qué tipo de agua
compra para sus vecinos y -desgraciadamente- el agua que se extrae del subsuelo
tiene cada día una peor calidad. Es un proceso natural irreversible y del que
venimos advirtiendo desde hace décadas. Por supuesto que el Cabildo está preocupado
como el resto de las administraciones que tienen que velar por la salud de los
habitantes pero resulta cada día más complicado recuperar o sustituir unos
recursos naturales que se acaban. Aún no tenemos la tecnología capaz de suplir
a la madre naturaleza y es probable que nunca la tengamos. La desalación de
agua de mar tampoco es una solución que nos sirva para los municipios de las
medianías, ya que los costes de elevación son astronómicos. Cuesta tanto elevar
el agua a
La
solución pasa por mejorar y construir nuevas instalaciones, canalizaciones,
plantas de tratamiento o desalación de agua de galerías, por ahorrar agua en
nuestros consumos domésticos, agrícolas o turísticos. Sin embargo, no hay que
perder de vista que estamos ante un problema planetario que afecta hasta a los
países europeos surcados por ríos caudalosos. En
En
definitiva, este artículo pretende servir para motivar la reflexión de la
población sobre cómo las acciones, aparentemente inocuas de un momento dado,
pueden acarrear perjuicios imprevisibles el día de mañana. Agredir a la
naturaleza nunca sale gratis, la diferencia puede radicar en que en vez de
pagar nosotros por ello lo harán nuestros hijos. Está en nuestra mano hacer
todo lo posible evitarlo, aprendiendo de los errores del pasado, evitando
repetirlos en el presente y en el futuro. Mas allá de
las normativas sobre gramos de flúor por litro, hemos de invertir aún más en
obra hidráulicas, sobre todo el Estado, que ha estado prácticamente ausente de
la problemática del agua en las islas, y, por supuesto, hemos de hablar también
de la economía del líquido elemento. Debe quedar claro que el agua es un tema
lo suficientemente importante en estas islas para que quede al margen del
electoralismo barato y de las disputas políticas.
* Consejero del
Área de Medio Ambiente y Paisaje del
Cabildo Insular de Tenerife