Accidentes laborales:
Las políticas del fracaso, o el fracaso de los
políticos
José
Luis Real Baltar
En Canarias cada día se producen al menos quince
accidentes laborales, y cada diez días muere un hombre o una mujer en su puesto
de trabajo. Son más de 30 personas las que han fallecido en lo que llevamos de
año 2006, y en estas cifras, facilitadas por el Gobierno de Canarias, no se
incluyen defunciones por enfermedades profesionales, las cuales están a la
orden del día en sectores como la construcción, industria o textil.
Frente a la alarma social que se ha generado interesadamente por algunos sectores
de nuestra sociedad sobre un tema como el de las migraciones de trabajadores en
busca de un futuro mejor, la repercusión del gravísimo problema de los accidentes
laborales se queda en las meras reseñas periodísticas, a veces más amplificadas
según criterios como el lugar del accidente, la magnitud o alcance del mismo,
etc. Esto, unido a la elaboración por los poderes públicos de ciertas campañas
tendenciosas, en colaboración con quienes se autodefinen como agentes sociales,
distorsiona la realidad de un problema para cuyo conocimiento no basta con
quedarse en el despacho esperando la llegada de datos, cifras y estudios.
Nuestra experiencia como sindicato sin liberados, sin subvenciones, asambleario
y participativo, donde el sindicalismo es puesto en práctica por los propios
trabajadores y trabajadoras, nos lleva a afirmar sin tapujos que el trabajo que
se crea en Canarias es malo, de escasa calidad. No en vano estamos entre los
salarios más bajos del Estado español, y para este problema no se introducen
medidas correctoras que supongan un reparto de la riqueza generada por la clase
trabajadora.
Si partimos de esta base, es decir,
contrataciones eventuales, subcontratas incontroladas e irresponsables, sueldos
bajos, escasa formación práctica en prevención de riesgos, ahorro empresarial
en medidas de seguridad, fomento de las horas extraordinarias y destajos, se
forma un cóctel mortal que hace que el número de accidentes laborales, y de
muertes en el trabajo se mueva en unas cifras escandalosas para un país de
Una vez visto el fracaso de las políticas
laborales impuestas, donde las continuas Reformas sólo han servido para
favorecer al empresariado en detrimento de los derechos de los trabajadores y
trabajadoras, se impone un cambio de rumbo donde sean los propios trabajadores
quienes hagan posible ese cambio mediante la recuperación de un sindicalismo
activo y participativo, de denuncia de abusos, protestas, y defensa de lo que
con gran dificultad se logró, y que tan fácilmente se está perdiendo. Decir
¡Cuídate! es muy fácil desde el apoltronamiento del cargo político, pero muy
difícil en los tajos. Por ello esta campaña puesta en marcha por el Gobierno de
Canarias es tan sólo la confirmación de una política fracasada que escasamente
dará resultados mientras por otro lado se sigue destruyendo empleo de calidad
al mismo tiempo que se genera otro cuya característica más habitual es la
precariedad.
*
Secretario de Acción Sindical de CNT Tenerife.
Tfno: 620 41 78 48