Unidad del Pueblo, 29-05-2005

Triunfo del NO en Francia:
UNA GRAN VICTORIA DE LA IZQUIERDA, DE LOS TRABAJADORES Y DE LOS PUEBLOS

El triunfo del No al Tratado Constitucional europeo en Francia es un gran éxito de la izquierda y de los trabajadores. Y es también un gran triunfo para los pueblos bajo soberanía europea.

Esto es de especial importancia para Canarias, porque todo nuestro futuro, conforme a este tratado, hubiera quedado sujeto a las decisiones del Consejo de Ministros comunitario. El tratado ahora frenado por los ciudadanos franceses dejaba el futuro de Canarias en manos de los lobbys de poder en la Comisión y de los intereses de los Estados en el Consejo, quedando Canarias supeditada a las decisiones externas, a seguir siendo una economía dependiente y a negociar ayudas cuyos criterios y cuantías no se regulan. Impidiéndonos el desarrollo de políticas industriales autónomas que permitan romper con las estructuras económicas actuales de dependencia y colonización.

Los trabajadores franceses han sido los principales actores en este triunfo de la Francia moderna, republicana y revolucionaria. Y han sabido entender que éste era un tratado contra los trabajadores que no garantizaba el derecho al trabajo, ni el derecho a cobrar el paro, exigiendo a cambio una mayor precarización y un mercado laboral "adaptable".

Por el contrario, estábamos ante un tratado a favor de las grandes corporaciones capitalistas, que prohibía cualquier restricción pública a la importación, exportación o tránsito de trabajadores, mercancías, empresas y capitales (lo que sería decisivo para la economía canaria). Y que forzaba nuevas privatizaciones.

Se trataba además, de un tratado que constitucionalizaba la guerra preventiva, que obligaba a los estados de la Unión Europea a incrementar progresivamente sus gastos militares en beneficio de las empresas de armamento, y que subordinaba la defensa europea a la OTAN.

La unanimidad del parlamento de Canarias a favor de este tratado y el monolitismo de los partidos del bloque de poder hegemónico (CC-NC, PP, PSOE) en apoyarlo, no sólo tropezaron con que más de dos terceras partes de las canarias y de los canarios no apoyaron el engendro, sino que ahora han quedado ridiculizados por la ciudadanía francesa. Como han quedado en evidencia los oportunistas que no se atrevieron a librar una batalla justa por considerarla perdida y que en ella no tenían nada que ganar.

El debate de este tratado constitucional ha servido para trazar una clara línea divisoria, no sólo en Canarias, sino en el conjunto de los países bajo soberanía europea. La crisis de la socialdemocracia europea, dramatizada en la división de los socialistas franceses y en la ruptura de Oskar Lafontaine con el SPD alemán, marca un punto de inflexión en la izquierda, y no sólo en la europea. El futuro vuelve a estar abierto a la lucha de la izquierda consecuente y al avance de las posiciones transformadoras.

Unidad del Pueblo se atrevió a encabezar la primera batalla contra este tratado. Y a librarla en una absoluta desigualdad de medios y de recursos. Nuestra determinación hizo posible poner en pie el Frente del No que consiguió más de 51.700 "noes" en Canarias. Adelantamos la mayoría de los argumentos y de las explicaciones que han llevado a la victoria popular en Francia. No podemos sino sentir este triunfo como propio.

Pero con esa misma autoridad alertamos de que no es posible bajar la guardia: las oligarquías europeas, con una u otra treta, con esta o aquella Directiva, van a seguir insistiendo en las mismas políticas de capitalismo leonino y en llevar adelante un proceso de construcción europea que blinde sus intereses y multiplique sus beneficios, en perjuicio de los trabajadores, de las clases populares y de naciones colonizadas como Canarias.

Ésta ha sido una gran victoria, un impulso decisivo para seguir adelante. Ahora, a unir, a organizar, a avanzar: la lucha continúa.

Canarias, 29 de mayo de 2005