Francisco de Miranda, canario-venezolano, precursor de la independencia de Venezuela
Antonio Cubillo Ferreira *
H
e leído con curiosidad el artículo publicado en el periódico El Día, de fecha 2 de abril de 2005, página 51, firmado por don Jesús Sevillano, cónsul de Venezuela en Canarias. Comprendo su emoción al visitar la casa de los Miranda en el Puerto de la Cruz, ya que el padre del precursor de la independencia venezolana nace allí y de esta isla emigra a Venezuela, casa con una caraqueña, de donde nace su hijo, el gran patriota Francisco de Miranda. No estoy de acuerdo en algunos aspectos de su artículo, cuando dice que, de hecho, la revolución venezolana empieza con Miranda, pues antes que Miranda hay un canario, de la isla de El Hierro, llamado Francisco de León, quien es el primero que se subleva en la actual Venezuela contra la España colonial, y precisamente fue un hijo suyo, combatiendo con el ejército del libertador Simón Bolívar, el primero que da el grito de "Viva la República de Venezuela", pues el propio Bolívar, como todos sabemos, hablaba de crear la Gran Colombia.Lo de convertir la Casa de los Miranda del Puerto de la Cruz en un centro cultural canario-venezolano, los habitantes de esta colonia estaríamos orgullosos si se defendieran los ideales de los canarios y descendientes que en América lucharon contra el colonialismo español. En lo que no estaríamos de acuerdo los patriotas canarios, desde luego, es en que se funde en dicho lugar una Televisión Iberoamericana, pues el señor cónsul impone ya el nombre de ibérico, es decir de hispano, que en estas islas aún colonizadas no sienta bien. Además, dicha TV llegaría a estar controlada a la postre por el Gobierno español o por los canarios de servicio y nuestro admirado Francisco de Miranda se indignaría desde su tumba, aún mancillada, cuyos huesos algún día, señor cónsul, deben ser llevados de España a Venezuela, donde aún los están esperando.
Francisco de Miranda, ilustre criollo canario, nacido en Venezuela, Caracas, fue como muchos hijos de canarios (Artigas en Uruguay, Martí en Cuba), un internacionalista y un revolucionario que participó en aquellos lugares donde había una revolución y una lucha anticolonial y antimonárquica. Miranda participó primero directamente en la guerra de la independencia de los Estados Unidos y después en otras luchas, como en la Francia revolucionaria que había liquidado la monarquía borbónica. Nuestro canario venezolano nació en la Octava Isla, en Caracas, el 28 de marzo de 1750. Era hijo, como digo, de un comerciante canario, acaudalado tinerfeño del Puerto de la Cruz y de una criolla venezolana. Aunque el padre era del Puerto de la Cruz, en el Valle de La Orotava, el solar origen de los Miranda es de Ycod de los Vinos, donde quedan aún descendientes de los Miranda.
Cursa sus estudios en la Universidad de Caracas, partiendo para España en 1771, enrolándose en el ejército de la metrópoli en 1772, donde alcanzó el grado de capitán. Cuando el levantamiento de las trece colonias americanas contra Inglaterra, Francia y España, por estar en guerra contra Inglaterra, participan con cuerpos expedicionarios a favor de los independentistas americanos. Miranda se alista como voluntario en el regimiento Aragón, en 1780, que formaba parte de las tropas españolas que el rey de España enviaba a América para apoyar a los insurrectos sublevados contra Inglaterra. Dichas tropas llegan primero a Cuba, donde Miranda se hizo ayudante del general Cagigal, designado gobernador de la isla y posteriormente jefe de las tropas expedicionarias.
Ya en el continente se destacó, junto con las tropas del general Washington en el asedio y asalto a Pensacola, capital de Florida Oriental, y el 20 de julio del mismo año, es ascendido a teniente coronel por méritos en combate. En mayo de 1782, nuestro canario-venezolano combate contra los ingleses en las islas Bahamas. El contacto con los revolucionarios americanos que luchaban contra el colonialismo británico influye en su carácter y en las ideas de libertad y rebeldía que todos los canarios llevamos dentro, concibiendo el propósito de liberar a las colonias hispanas del dominio español en cuanto tuviera ocasión, pues en las tierras venezolanas había ya un espíritu de lucha fomentado por la rebelión del herreño Francisco de León.
El 24 de febrero de 1782, Miranda recibe una carta de sus compatriotas de Caracas, que conocían sus hazañas junto a los independentistas americanos, y le piden que encabece la lucha por la independencia y contra España, pues, aunque no era mantuano sino canario, la revolución lo necesitaba, pero Miranda les dijo que era mejor esperar a que las colonias del este americano, que después fueron los Estados Unidos, formasen una nación para que les ayudara en la lucha contra los españoles. Poco después, Miranda vuelve a la colonia de Cuba y en noviembre de 1782 es arrestado por las autoridades coloniales españolas, pues conocían sus ideales, pero es liberado gracias a la intervención de su amigo Cagigal.
Como Cagigal era criollo y España desconfiaba de él, lo depone a fines de dicho año, lo que obliga a Miranda a esconderse en la isla y a solicitar asilo en la representación de los Estados Unidos en La Habana. Mientras tanto, el 30 de noviembre de 1782 se habían firmado los acuerdos preliminares de paz entre Estados Unidos e Inglaterra y el 20 de enero de 1783 entre Inglaterra, Francia y España, y el 11 de abril de 1783 el Congreso Continental Americano anunció el cese de la guerra. El primero de junio de 1783 Miranda, que se hallaba escondido en Cuba, se logra introducir en un velero norteamericano surto en el puerto de La Habana, que va hacia los Estados Unidos, llevando una carta de recomendación del general Cagigal dirigida a George Washington.
En los Estados Unidos permanece durante año y medio relacionándose con el presidente Washington, con Alexander Hamilton, Samuel y John Adams, el general Henry Knox, Robert Livingston, Thomas Paine y el marqués de La Fayette, jefe del cuerpo expedicionario francés y con la mayoría de los gobernadores de los nuevos estados, ya que visitó a todos ellos interesándose por la situación política y económica de los mismos.
Nuestro canario-venezolano participó y presenció en varias ocasiones las sesiones de la Asamblea Legislativa de Massachusetts, y estuvo en la ceremonia del recibimiento a G. Washington en Filadelfia. El joven oficial Miranda se dedicó a estudiar durante su estancia en los Estados Unidos los principios y los motivos de la revolución norteamericana, así como todas las operaciones militares llevadas a cabo contra los ingleses, habiendo inspeccionado con sus amigos los lugares donde se habían librado las recientes batallas de Bunker Hill y Saratoga. En el diario de John Adams, segundo presidente del país, se puede leer lo siguiente: "Miranda sabía más que cualquier oficial de nuestro ejército o estadista sobre cada campaña, asedio, batalla y escaramuza ocurridos en el transcurso de toda la guerra".
Miranda intenta formar en Estados Unidos un cuerpo de expedicionarios de voluntarios para llevarlos a Venezuela, pero no tuvo éxito, por lo que decidió probar suerte en Inglaterra, partiendo de Boston en el buque "Neptuno" el 15 de diciembre de 1784; de Inglaterra pasa a Francia después de 1789 y se ofrece como militar voluntario a la Revolución. Llega a participar en diversos combates, donde se cubre de gloria y alcanza el grado como general en la Revolución Francesa, dirigiendo el ejército del Norte; participa en la gran batalla victoriosa de Valmy y ocupa la actual Bélgica y Amberes el 25.11.1792, por lo que se le nombra general, nombramiento que fue hecho el primero de septiembre de 1792, razón por la cual el nombre de este canario-venezolano se encuentra inscrito en piedra en el Arco del Triunfo en París, entre los más famosos generales de la gran Revolución francesa, por lo que recomiendo a nuestros compatriotas que, cuando vayan a París, no dejen de pasar bajo el Arco del Triunfo y leer su nombre.
No vamos a hablar aquí de las gestiones que hizo con los franceses, con los ingleses y ante la corte de la zarina Catalina de Rusia, de la cual fue amante, lo que le opuso al príncipe Potemkine, para que le facilitaran barcos, armas y bagajes para desembarcar en Venezuela; ni tampoco de las luchas que llevó a cabo en Venezuela contra la ocupación española, porque ya hay muchos que se han ocupado de ella, así como de su encuentro en Londres con Simón Bolívar y Andrés Bello, y de su vuelta a Venezuela para encabezar la lucha contra España y los problemas que tuvo con los mantuanos que querían dirigir la sublevación. Sírvanos sólo estas líneas para recordar las hazañas de este hijo y descendiente de canarios, que participó en el nacimiento de los Estados Unidos, participó en la Revolución Francesa como general y fue el precursor de la lucha de la independencia de Venezuela. Los canarios nos sentimos orgullosos de que sangre nuestra corriese por las venas de este libertador, como también sucedía con el herreño Francisco de León, que fue el primer canario que se sublevó contra España en Venezuela, con Artigas Bernal, el libertador de Uruguay, hijo de una lagunera, con José Martí Pérez, hijo de una tinerfeña, y tantos otros.
Don Francisco de Miranda, al igual que tantos anticolonialistas fue acusado por los españoles de liberal, masón, revolucionario y terrorista, porque se pasó su vida buscando ayuda en Norteamericana, en Inglaterra, en Francia y en Rusia para hacer realidad su sueño de ver libre a la América hispana del colonialismo español. Fue hecho prisionero por los españoles en Caracas y muere en el terrible penal de La Carraca, en San Fernando, Cádiz, el 14 de julio de 1816, donde lo encerraron como terrorista y rebelde a la Corona. Sus restos se hallan mezclados en el cementerio de la cárcel con los de los reclusos y maleantes allí detenidos durante años, aunque, últimamente, investigadores españoles han encontrado sus huesos y creen que son los de Miranda, debido al tamaño de los mismos, ya que era bastante alto y, con los medios actuales del ADN, se puede saber si son o no sus huesos. Su ejemplo y su lucha fueron las bases de la revolución en Venezuela y los seguidores de Bolívar pusieron en práctica todo lo que enseñó Miranda con su ejemplo y con su lucha. Seguro que si se siguiesen las consignas y los pasos de Miranda, sus admiradores no vamos a permitir que en Canarias todo termine con la instalación, con todos los respetos, señor cónsul, de una TV iberoamericana.
* Presidente del Congreso Nacional de Canarias
** Publicado en el periódico tinerfeño El Día 13 y 14 abril 2005