Fuego en Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito
... es importante que nos preguntemos qué es lo que lleva a presuntos pirómanos a atentar contra la naturaleza de su isla. Una acción que rompe cualquier política de prevención y pone en peligro también las vidas de los hombres y mujeres de Tenerife que luchan por defender nuestra biodiversidad, en condiciones más que serias y peligrosas.
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ste fin de semana pasado hemos padecido en la isla el incendio más grave de todo el año, que puso en peligro al pinar de las cumbre de Los Realejos y San Juan de la Rambla. Este incendio no ha sido tan dañino gracias a que el fuego apenas quemó algunos pinos, ya que se extendió -fundamentalmente- a ras de suelo, quemando sobre todo pinocha y matorrales. No obstante, la preocupación continúa una vez extinguido el fuego dado que se trató de un incendio de carácter intencionado, que se propagó en tres focos diferenciados a última hora de la tarde dominical, es decir, con el peor de los horarios posibles, con la noche que se cierne y dificulta los trabajos contra el fuego.Asimismo, este modus operandi se ha venido repitiendo en los últimos años con numerosos conatos e incendios en esta zona, en particular, en la franja comprendida entre Los Campeches y Las Colmenas, en las cumbres del municipio de Los Realejos. Estamos hablando de casi el 20 por ciento de los incendios acontecidos en la isla en los últimos diez años.
Por todo lo expuesto es necesario que aprovechemos este suceso negativo para reflexionar y extraer conclusiones provechosas para el futuro, en un tema tan importante para el Medio Ambiente de Tenerife como es la salud de sus bosques. También es importante que nos preguntemos qué es lo que lleva a presuntos pirómanos a atentar contra la naturaleza de su isla. Una acción que rompe cualquier política de prevención y pone en peligro también las vidas de los hombres y mujeres de Tenerife que luchan por defender nuestra biodiversidad, en condiciones más que serias y peligrosas. A nuestro parecer, no existen razones de índole social, económica o ambiental que justifiquen este malévolo proceder. El Cabildo Insular de Tenerife atiende con racionalidad todas las demandas y autorizaciones para acceder a recoger pinocha, ramas o leña para agricultores y ganaderos, caza, apicultura, etc., propiciando la ejecución de todos los tipos de aprovechamientos forestales que redundan en beneficio de los montes insulares y su biodiversidad. Ninguno de estos aprovechamientos provoca tensiones que expliquen estos atentados contra el medio ambiente. Por lo tanto sólo nos queda aludir al "terrorismo ambiental" o bien a razones de tipo psiquiátrico. En cualquiera de los dos casos estamos decididos a perseguir a la persona o personas, inadaptados con serios problemas mentales, que cometen este tipo de actos tan viles, con todo el peso de la ley, sea con el objetivo de que acaben en la cárcel o bien en un establecimiento psiquiátrico. Es decir que es un problema ambiental que tiene soluciones más relacionadas con el orden público y la seguridad.
Por otro lado, no puedo dejar de felicitar a los equipos de Medio Ambiente por su diligencia y eficacia a la hora de luchar contra el fuego en condiciones desfavorables, durante la tarde-noche del domingo, el lunes y el martes. Nuestra mejor opción continúa siendo la prevención, es decir, evitar que se produzcan los conatos de incendios, con la colaboración de todos, agricultores, cazadores, montañeros, senderistas, etc., hemos demostrado que es posible. Sin embargo, es necesario destacar que cuando aparece el incendio contamos con equipos humanos y materiales de primer nivel que han sido puestos como ejemplo de profesionalización por parte del Ministerio de Medio Ambiente, a nivel nacional, en varias ocasiones a lo largo de los tres últimos años.
Por último, quiero pedir a los ciudadanos de Tenerife que comprendan las dificultades que atravesamos para velar por la conservación y defensa de los montes de Tenerife.
Para conseguir este objetivo es necesario establecer medidas legales reguladas por la nueva reforma de la ley básica estatal de montes encaminadas a poder controlar la circulación rodada por las pistas forestales en las áreas más sensibles y vulnerables a lo largo de este próximo verano, en aras de prevenir una catástrofe que nadie quiere ni desea. Y es que el personal de Medio Ambiente no puede vigilar cada pino de nuestros bosques las 24 horas del día, los 365 días del año. Por todo ello necesitamos que todos los habitantes de esta isla colaboren con nosotros en la defensa y conservación de nuestro valioso patrimonio natural que algunos indeseables intentan poner en peligro.
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Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife