Las Fuentes: si la asfaltan la esconchan

Wladimiro Rodríguez Brito *

El titulo de este artículo proviene de la frase que pronunció un campesino en la fiesta celebrada el pasado 13 de marzo en el caserío isorano de Las Fuentes, en honor de San José, santo patrón de la localidad. El caserío de Las Fuentes se encuentra en uno de los oasis de jable más importantes del oeste tinerfeño. Asimismo, encontramos en las islas más de un centenar de topónimos vinculados a los nacientes de agua, ríos, fuentes, etc. Por otro lado, en el pasado, el jable dio vida a la pobre agricultura del sur de Tenerife, desde el Valle de Güímar hasta Ifonche, en Adeje, más al oeste del Barranco de Infierno, sólo se encuentra en cuatro pequeños enclaves: el Cedro y Hoya del Agua, en Adeje, y en Chorro y Las Fuentes, en Guía de Isora. Por lo tanto, Las Fuentes constituyó en sus orígenes un asentamiento vinculado a los cultivos en jable y a unos pequeños manantiales -que dan nombre al asentamiento-, al pie de la montaña de Tejina de Guía, al borde del Barranco de Niágara.

Los caseríos de Las Fuentes, Aripe, Chirche, y Vera de Erques fueron núcleos importantes de Guía, anteriores a las galerías de agua. El encuentro de Las Fuentes constituye, año a año, un encuentro sentimental y familiar, en un espacio antaño clave para conseguir alimentos en una Guía de Isora de secano, maltratada por la escasez de precipitaciones, en la que se sembraban en huertas de jable, con un mínimo de posibilidades de producir cosecha, pues no olvidemos que las primeras galerías de Guía de Isora no alumbran agua hasta la década de los treinta del pasado siglo. Por ello, la higuera, el almendro, las pencas y la vid durante muchas décadas tuvieron un destacado papel en la economía campesina en los Altos de Guía.

Este acto festivo, con matiz religioso, entraña un encuentro con la cultura de la tierra, con el pasado pero también pueden y deben ser una reflexión sobre lo que somos y lo que es más importante, hacia dónde queremos ir. Por ello, Las Fuentes tienen olor y sabor a jable y a unas papas arrugadas con vino del país. Las Fuentes representan vecinos y campesinos que podan, azufran, atienden, miman la tierra y sus frutos, que representan la vida, la supervivencia de una forma de vida y de relacionarse con el medio. Es por lo que afirmamos que si se procede a cubrir de asfalto su acceso, vulgarizamos y desnaturalizamos el caserío y su cultura, le ponemos policías para regular el tráfico y los aparcamientos, en definitiva, lo urbanizamos a imagen y semejanza de tantos asentamientos rurales de las islas, para comer papas de Chipre o Inglaterra, con vinos de importación y otros tantos productos de fuera. Y es que en ningún caso las fiestas pueden convertirse en un espejismo falso sobre la realidad de cada territorio, tiene que haber un respaldo social y auténtico, no una representación del pasado desconectado del presente. Existen fiestas rurales en este y otros espacios, cargadas de cinismo y despersonalización, sin vínculos reales con su pasado y origen, más propios de un pueblo enraizado con "Gran Hermano".

El mantenimiento adecuado de la actual pista de tierra, así como la mejora del caserío y las tierras de cultivo, unidos al futuro de la pequeña presa que construye el Cabildo, constituyen la base del verdadero progreso que merece este privilegiado espacio de las medianías altas del sur de Tenerife. Un territorio que observa con esperanza a mayores y jóvenes -sin alergia al sacho o a la guataca- de la zona que regresan a cultivar sus tierras casi abandonadas. Estos hombres y mujeres constituyen una garantía no sólo para la regeneración de las tierras de cultivo sino, sobre todo, para no perder una parte importante de nuestra impronta y de nuestra tradición como sociedad y como pueblo orgulloso de nuestro pasado. Para terminar quiero felicitar a los descendientes de los antiguos campesinos de Las Fuentes por estar trabajando en este sentido, con el ánimo de recuperar el recuerdo y el sacrificio de los que empeñaron su vida en una dura lucha por obtener frutos de una tierra áspera y casi yerma.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife