FURBO

Teodoro Santana *

Según el poeta latino Décimo Junio Juvenal, la principal preocupación del pueblo romano era "Panem et Circenses" (Pan y Juegos). Dicen que el origen de las luchas de gladiadores en el Circo romano se remonta a la costumbre de sacrificar a prisioneros sobre las tumbas de los héroes, como recuerda Homero en la Iliada, que fue sustituida más tarde por la de hacer luchar a muerte a los mismos prisioneros para aplacar las almas de los antepasados.

Los gladiadores se diferenciaban según su equipo, armas y técnicas de combate, pero algunos elementos eran comunes para todos. Así, el subligatium, era una ancha faja atada al cinturón. Las fascias eran tiras de cuero que les cubrían las piernas. Y la manica, que les protegía el brazo, era de lana y revestida de láminas de metal. Prácticamente nunca llevaban coraza, dejando libre el pecho para que la habilidad y agilidad fueran tan importantes como la fuerza. Ya ven, una equipación casi reglamentaria.

En Roma había mucha gente desocupada: personas con un trabajo no continuo (en precario, para entendernos), que tenía muchas horas de tiempo libre al día, y que se podían alquilar a quien les pagase para realizar los más diversos trabajos, incluidos los de matones o de alborotadores.

Una manera de mantener el orden y que los ociosos no promovieran revueltas, ya espontáneas, ya a sueldo, era ofrecer espectáculos a un precio muy reducido, incluso reservando plazas gratuitas. Y al mismo tiempo entregar a todo el que lo necesitase la llamada annona, un reparto también gratuito de trigo y algún otro artículo de primera necesidad. Con eso un romano podía pasar la vida con las necesidades más elementales cubiertas.

A todas estas dirán ustedes que por qué no les hablo de fútbol. Pero, bien pensado, es precisamente lo que estoy haciendo. Cierto es que hoy en día hay cada vez menos panem y más circenses. Y no sólo me refiero al furbo o a los programas televisivos del corazón o de las heces. Los mismos tribunos son aquí parte del circo. Los servidores que tapan con cortinas las literas de sus amos. Contigo al destierro Juvenal, hermano.

(*) Teodoro Santana es Secretario Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO