La ganadería y el 14 de abril

Wladimiro Rodríguez Brito

El próximo 14 de abril será una efeméride, ya que dicha fecha en las Islas, no sólo coincidirá con la festividad del Viernes Santo o el aniversario de la República Española sino, sobre todo, porque es la fecha límite para remitir a Bruselas la propuesta canaria para la distribución de las ayudas del REA, es decir, el "to be or not to be" (ser o no ser) del mundo rural del Archipiélago para los próximos años.

El citado documento constituirá la referencia para los próximos 7 años, hasta el 2013, de la distribución de 21.000 millones de las antiguas pesetas cada año, con el objetivo fundamental de compensar la lejanía y la insularidad en el coste final de la cesta de la compra. Gracias a estas ayudas, nuestros alimentos en los mercados deberían estar, al menos, al mismo precio que en los mercados continentales europeos. Algo que sabemos que no ocurre. Más bien al contrario, los fondos no contribuyen a igualar los costes de transporte, sino que se utilizan para gravar a los productores locales, situación ésta que se viene produciendo en Canarias desde hace más de 50 años, cuando había importaciones en sistema "dumping", es decir, colocar excedentes agrarios con subvenciones que abaratan el coste del producto por debajo de su coste de elaboración (1 litro de leche holandesa es más barata aquí que en Holanda, por ejemplo). Así, las importaciones de choque de derivados lácteos europeos han arruinado a una buena parte de la cabaña ganadera de las Islas. Valga un solo ejemplo ciertamente paradójico: mientras un kilo de queso holandés recibe en ayudas REA al transporte hasta 130 pesetas, un kilo de tomates canarios recibe 6 pesetas para facilitar su llegada al puerto de Rotterdam, en Holanda. Algo que nos resulta difícil de comprender, a no ser que el queso viaje en avión en primera categoría. Esto es lo que está pasando ante la indiferencia de muchos y el empobrecimiento de los pocos ganaderos y agricultores que nos quedan. Es hora de resolver esta injusticia.

A pesar de ello aún nos encontramos a tiempo de impedir la extinción total del sector local ganadero, máxime si tenemos en cuenta que no se trata de una actividad económica más, sino que tiene un valor estratégico, pero que, sin embargo, tiene un bajo peso específico en el consumo total de la población. Nos interesa a todos luchar con el máximo esfuerzo por evitar su práctica desaparición, logrando una mayor estabilidad para el sector primario en su conjunto. Pero no sólo debemos hacerlo por razones prácticas o económicas, sino que también hay principios éticos e históricos que justifican esta apuesta social que proponemos renovar. La administración pública y los ciudadanos no podemos mirar para otro lado, dejando que se polarice la economía en manos de grandes monopolios de la importación y la distribución, por nuestro desinterés o desidia, volviéndonos cada día más dependientes y menos libres como consumidores y, por supuesto, como agricultores y ganaderos. En vez de conseguir acercarnos a Europa nos hacemos más dependientes de ella y de sus subvenciones, paradójicamente es justo la idea contraria la que inspira esta financiación. Más que herramientas para homologar costes de vida en una sociedad plural, más articulada y equilibrada económicamente, se convierten en "armas" de financiación de emporios económicos nacionales y supranacionales, es decir, se consolida la Europa de los ricos, generando por otra parte miseria y abandono en nuestro medio rural. Con este trato desigual a la producción local y a lo importado terminaremos arruinando lo que aún nos queda en el agro canario.

En definitiva nos encontramos en un momento crucial, en un debate fundamental y de gran calado social, al que hay que dedicarle una mayor atención y no dejarlo sólo en manos de un puñado de tecnócratas, porque las decisiones tomadas acabarán afectando a todos. En este sentido, sí que se ha pronunciado claramente el Consejo de Gobierno del Cabildo Insular de Tenerife. Por todo lo expuesto, debemos apoyar sin fisuras a nuestra agricultura y ganadería, de esta manera estaremos defendiendo también nuestro medio ambiente, la posibilidad de encontrar productos frescos de mayor calidad en los mercados y evitaremos que los campos canarios, cultivados y pastoreados desde siempre se conviertan en un erial, un solar por urbanizar. Apostemos por el campo canario.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife