Gaza, lo que no se ve
Alexandro Saco
Existen alrededor de dos mil mujeres judías en Gaza, unidas a palestinos y en consecuencia madres de sus
hijos y muchas otras en la misma condición en áreas rurales de Palestina. Así lo señala Ilan Pappe en su último artículo.
Y se pregunta ¿Si pese a la colonización,
la ocupación y las políticas genocidas y de despojo han sido posibles esas
concordancias de amor y afecto, imaginad qué podría suceder si desaparecieran
esas políticas e ideologías criminales? Ilan Pappe es catedrático de Ciencias Políticas de
Si el insalvable
obstáculo para la paz, es decir Arafat, desapareció
hace unos años, y de una u otra forma no hay concesiones mínimas que Abbas pueda exhibir, es lógico que la sociedad palestina le
haya dado el triunfo electoral a Hamas; y que el
obstáculo para la paz no esté sólo en el lado palestino. Las condiciones de
vida en Gaza y lo que es hoy Cisjordania son atroces,
y no hay intensión visible de que éstas varíen de parte del Estado israelí. El
muro sigue construyéndose confiscando tierras palestinas y encerrando o desconectando
a comunidades enteras; el embargo de los ingresos palestinos administrados por
Israel sumado al corte de la ayuda occidental por la elección de Hamas, condena a ese pueblo a una muerte lenta. Los
castigos colectivos infringidos por el Estado de Israel y por Occidente a los
palestinos agravan la intensidad de la respuesta. El problema no está
únicamente en la radicalidad de Hamas, sino en la
intransigencia de los gobiernos israelíes y de su política represiva.
El terrorismo de Hamas
es posterior a las consecuencias de la ocupación que desde 1967 ahoga
Palestina. El Estado de Israel también comete actos de terrorismo. Entendiendo por terrorismo la muerte injustificada de
civiles para consolidar objetivos políticos. La proporción de las víctimas de este
conflicto es de 4 palestinos muertos por un israelí. La proporción de
prisioneros de guerra es de 8000 palestinos, incluidos mujeres y niños, frente
a un puñado de israelíes capturados. La información de las últimas semanas en
la que observamos el enfrentamiento entre los palestinos de Fatah
y de Hamas, es también una confrontación entre la
ilusión de una negociación por la paz imposible de concretar, y la radicalidad
a la que ha llevado la realidad de la situación en Palestina.
La alarma es poco
para este millón y medio de palestinos encerrados en la franja de Gaza. Occidente e Israel trasladan informativamente toda la
responsabilidad de la violencia en la zona a los palestinos, pero eso no es
exacto. Existe una retroalimentación directa entre la política represiva
israelí y la respuesta de los grupos armados palestinos. Esta violencia tiene
como insumo principal la continuidad de la ocupación y la imposibilidad de un
horizonte viable para la sociedad palestina. Ya que estableciendo una
cronología político geográfica, en ambos casos, lo que
se ha conseguido es satanizar a todo interlocutor o encerrarlo como a Marwan Bargouti (líder de Fatah que se perfilaba como sucesor de Arafat),
y disminuir cada vez más el territorio palestino hasta convertirlo en islotes
discontinuos y empobrecidos.
Uno se pregunta si
existe relación entre la política israelí frente a los palestinos y la tragedia
del holocausto. Y lamentablemente se puede interpretar la existencia de un hilo
conductor en el que por alguna razón la crítica frontal a la política israelí
en este conflicto, es asociada al antisemitismo y todas sus trágicas
consecuencias. Esa reacción apurada de muchos análisis israelíes impide avanzar
en una búsqueda que arribe a un proceso de paz sostenido, y enmudece, por
sentimiento de culpa, a naciones y gobiernos que podrían ser claros frente a
las acciones y consecuencias en este conflicto. Es necesario para un proceso de
paz, observar la realidad de la ocupación y lo que las distintas resoluciones
de
No hay paz viable
mientras el representante palestino, en este caso Abbas,
no tenga respaldo social y nada logrado que exhibir, mientras los palestinos
vean cómo su voluntad electoral fue demolida porque se equivocaron al votar. Mientras dictadores pueblen Medio Oriente
sin proceso electoral alguno que los respalde y Occidente se alíe con ellos.
Los hechos demuestran una intensión de no solucionar el conflicto, sino de
llevarlo a extremos como lo de Gaza en las últimas
semanas. Sin un viraje objetivo en la política israelí que repiense su
estrategia y sus tácticas, será sentido común para más palestinos optar por Hamas y su posición.
24 6 2007