A LA GENTE DE CANDELARIA

Los graves problemas que acaecen en este momento en Canarias, han traído por vez primera hasta nuestro pueblo la necesidad de canalizar nuestro esfuerzo en un solo lema "Candelaria se Defiende". Desde la urgencia con que tuvimos que movilizarnos en una humilde Plataforma de ciudadanos, llamada Costa de Candelaria, debido a los destrozos ecológicos y paisajísticos que producía en nuestras costas el Plan General de Ordenación Urbano propuesto por el Ayuntamiento, pero una vez analizado dicho Plan, nos dimos cuenta que en verdad debíamos ampliar nuestra lucha y pasar a la defensa de todo nuestro pueblo. Dada la gravedad del desastre que va a producir el ya desafortunado PGOU y, a partir del éxito de la manifestación del 25 de Junio, en la que participaron mas de 3000 personas y, recogiendo el sentir de un pueblo que va a perder su identidad, tuvimos que llamarnos. Plataforma Candelaria se Defiende.

¿De qué se defiende Candelaria, si bien aparentemente en el P.G.O.U., se nos muestra el crecimiento como el más preciado bien? Se defiende de la agresión de aquellos que se arrogan el derecho de hacer los planes de espaldas a los vecinos y en beneficio del poder inmobiliario.

¿A quién sirve y para quién fue diseñado un plan en el que no participa la gente del pueblo y que ha recibido tantas alegaciones? Sirve a los grandes y ricos especuladores de la tierra, fauna habitual y moderna, que abunda en estos tiempos, con el apoyo de nuestros políticos.

Cuenta la historia que hace más de 500 años aquellos guanches que vivían en cuevas acogieron a una pequeña imagen a la que guardaron con tanto celo y devoción que, con el transcurso de los años dio nombre a nuestra Villa de Candelaria, para terminar siendo la Patrona de nuestras Islas Canarias, llamada a ser la depositaría de toda la devoción de los isleños y de todos los que aquí llegan y nos visitan.

A pesar de la hospitalidad con la que acogieron a los que llegaban, el pueblo antiguo fue devorado por el conquistador, y aquel pueblo hospitalario se vio abocado a la esclavitud y a la desaparición cultural. Pero ahora no son los Fernández de Lugo los que hacen llorar a este pueblo, ahora son nuestros propios gobernantes quienes nos quitan la paz, la tranquilidad y el sosiego, los que quieren esclavizarnos, erradicar nuestras costumbres y tradiciones y finalmente hacernos desaparecer.

¿Qué queda del jardín de las Hespérides y de las islas afortunadas desde antiguo visitadas y admiradas? ¿Dónde se encuentra la felicidad, la paz y el paraíso en la tierra de frutos pródigos que hasta crecían manzanas de oro? Islas de tanta bonanza fueron bocado apetecido para los que se fijaron en ellas y, con ansias de codicia, explotarlas y rapiñarlas.

Vinieron de todas partes y de norte a sur cambiaron costumbres, lenguas y hábitos de vida de las gentes que entonces aquí habitaban, cuyos recursos eran simples, una sencilla ganadería y una suficiente agricultura que completaban con la recogida de peces y moluscos. Habitaban en las cuevas de las medianías aprovechando los recursos naturales que la propia naturaleza puso a su disposición utilizando aquellas más escondidas y menos accesibles para enterrar a sus muertos y protegerlos.

Pero la gente que vino de fuera tenía una idea diferente y precisa que en nada era compatible con el modelo de vida válido en ese momento. Anularon todo, ni siquiera respetaron su lengua, la que hoy nos dicen que tenemos que recuperar.

¿Qué pasó? Nos trajeron la idea del monocultivo, un modelo que subsiste en la actualidad. ¿Por qué? El monopolio azucarero implantó el monocultivo de la caña de azúcar que trajo como consecuencia la aparición de una nueva clase de especuladores en torno al agua y la tierra, que quedó en manos de unos pocos.

Casi como si de un endemismo se tratara, se fueron sucediendo distintos monocultivos, el del vino, cuyo Malvasía, dorado entre los volcanes, se degustaba en otros continentes. Después la cochinilla, planta tintorera, que en un momento determinado fue un importante tinte en el mundo, siguió el monocultivo del tomate, plátano, tabaco..., y así, con el tiempo, la sobreexplotación del agua y de la tierra, trajo como consecuencia la desaparición de los recursos, el hambre, la emigración..,, y hubo que inventar otro monocultivo para seguir el modelo sistemático de explotación de estas tierras.

Este modelo ha debido cuajar tanto en la mente de nuestros gobernantes de aquí, que repitiendo patrón, comenzaron con el monocultivo del turismo subiéndose al carra explotador de los intereses inmobiliarios de unos pocos. A tal extremo han llegado los intereses especuladores de los constructores, que hoy en nuestra Villa tenemos el monocultivo del cemento.

Nuestros gobernantes, sin ideas alternativas, sin imaginación política, sin sensibilidad para con los habitantes, no se han podido sustraer a los pingues beneficios del monopolio del cemento.

La historia se repite: eso sí, de otra manera. Ahora nos engañan con un Plan General de Ordenación Urbano, haciendo desaparecer la rica variedad de modos de vida de nuestro entorno. Haciendo desaparecer cultivos, tierras, ganadería, agricultura de supervivencia, pesca..., para sustituir todo esto por adosados, ciudades jardines, avenidas de 13 metros, clubes náuticos, campos de golf; sustituir todos nuestros árboles para poner otros, quitar a nuestra gente para poner a otra, VOLVEMOS A DEPENDER DE FUERA, pero los que tienen el sartén por el mango, siguen diciendo que defendamos lo nuestro, y al decir esto, hacen gala de una fina ironía, porque después de tanto cemento, no quedará en nuestra tierra nada que defender.

Estos políticos tan calculadores no han pensado en las devastadoras consecuencias que una irresponsabilidad de tal calibre puede causar en la mayoría de los habitantes cuando no se respeta el natural crecimiento de la población y se pretende un aumento demográfico desmesurado y artificial con no se sabe qué interés.

¿Qué dirían ahora los que nos admiraron la primera vez que nos vieron? ¿Cómo nos mirarán nuestros descendientes cuándo hayamos borrado todo vestigio de nuestra cultura y forma de vida? ¿Cómo podrán respetarnos si nos queremos tan poco, si nos vendemos al dinero y a la especulación?

Sr. Alcalde, no hipoteque nuestro futuro y el de nuestros hijos. Los vecinos de Candelaria no queremos su Plan General ni las pretensiones de la demarcación de costas de Tenerife.

No queremos la Demolición de Chó Vito. Ni el Destrozo de las Medianías. Ni la Peatonalización de las Calles dei Casco sin alternativas de aparcamientos. Ni las Calles de Trece Metros. Ni la Pérdida de Consolidación Urbana que ya tenía el entrañable Barrio Bajo la Cuesta.

Sr. Alcalde,

El pueblo tiene razón
y actuando en consecuencia
no le falta corazón
para decir lo que piensa.
Oiga usted este canto lindo
el pueblo le quiere hablar
se lo digo a Gumersindo
cuando lo quiera escuchar.
Esta tierra ya no aguanta más
les llamamos a la razón
porque el futuro no se vende.

Los candelarieros, vamos todos a decir que no: salvaremos el campo y la siembra, salvaremos nuestras costas y nuestra pesca. No admitiremos más ventas de esta tierra que es nuestra.

La Plataforma Candelaria Se Defiende llama a todos los vecinos a la colaboración y a la participación en todas las acciones y actividades que realicemos, para que juntos podamos cerrar la puerta de la ambición a los que pretenden transformar nuestras vidas, convirtiendo nuestra Villa en cemento, con la única finalidad de beneficiar a constructores y especuladores del suelo.

PLATAFORMA CANDELARIA SE DEFIENDE, 25 de julio de 2005