La gestión de residuos en la isla de Tenerife

Wladimiro Rodríguez Brito

Habrá pocos temas en la gestión pública que sean, a la vez, tan complicados y tan necesarios como los residuos. En unas islas fuertemente desarrolladas y urbanizadas, con el sector servicios como principal generador de riqueza, el consumo y abandono de recursos es una característica de este modelo de desarrollo. De esta manera, a los que nos toca enfrentarnos al problema nos vemos ante la imposibilidad de conseguir medidas "mágicas" que nos resuelvan los miles de toneladas que van a nuestros vertederos cada día, generando con ello un importante coste a toda la sociedad. Baste decir que en esta isla generamos basura suficiente para rellenar una extensión de un campo de fútbol hasta una altura de 1,5 metros, cada día. Es inevitable que para abordar este gran probema ambiental tengamos que pedir la colaboración de los ciudadanos, para que intenten controlar en la medida de sus posibilidades la generación de basuras y desechos, sin olvidar su no menos crucial participación en la propia gestión de residuos a través de su colaboración en el reciclaje de vidrios, cartones, papel o envases.

Esta colaboración ciudadana y desinteresada, más allá del compromiso que detectamos está arraigando en nuestra gente por la conservación del medio ambiente, ha tomado cuerpo de manera significativa en la isla de Tenerife. Algunos de los datos que tenemos así lo manifiestan. Hay que recordar que la separación en origen resulta fundamental para aminorar los costes del tratamiento de residuos y comprometernos de forma individual en el cumplimiento de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar.

Estamos acumulando en el PIRS de Arico algo más de 600.000 toneladas de residuos que no somos capaces de reciclar. Sin embargo, estamos ya recogiendo más de 30.000 Tms. de papel, y casi 6.000 de vidrio. En los últimos años, se han añadido los envases ligeros (tetrabrick, latas, etc.), hasta las 1.147 Tms., cifra que esperamos no deje de crecer en el futuro, con la puesta en marcha de la planta de clasificación y acumulación del PIRS.

La pasada semana se celebró una reunión convocada por el Cabildo Insular de Tenerife y a la que asistieron la mayor parte de los municipios de la isla. En dicho encuentro todas las administraciones se comprometieron en trabajar coordinadamente para afrontar las dificultades que implica la gestión de este espinoso asunto. Asimismo, el Cabildo está elaborando un Plan Territorial Especial de Ordenación de los Residuos de la isla de Tenerife (PTEOR), que comprende la metodología de trabajo, diagnóstico de la situación actual y estudio de los modelos más adecuados para la gestión de los residuos de la isla. Se trata de un plan que pretende dar cabida a todas las opiniones y sugerencias que redunden en beneficio de esta cuestión.

Nos encontrarnos a las puertas de un gran cambio de tendencias. Existen muchas posibilidades con el cambio de mentalidad y de motivaciones económicas con la aparición de nuevos yacimientos de empleo, vinculados al tratamiento y recuperación de determinados residuos. Asimismo, estas iniciativas empresariales se beneficiarán de importantes ventajas fiscales vía RIC y por la Zona ZEC. Por poner un ejemplo, ya existe una empresa que ha transformado más de 5.000 Tms. de palets de madera que, de otra forma, irían a colmatar nuestros vertederos. Y es que tenemos que tener claro que -como dije al principio- no existen soluciones mágicas en este tema. Sólo a través de la concienciación y participación de todos los coletivos sociales y agentes económicos podemos llegar a enfrentar con garantías esta difícil cuestión ambiental, desde la multinacional de la distribución hasta el niño que aprende en casa o en el colegio que las botellas de vidrio van al contenedor verde, todos tenemos capacidad para intervenir a favor de nuestro medio ambiente.

No quiero terminar este texto sin agradecer la participación y compromiso demostrado por los ayuntamientos asistentes a la reunión, conscientes de la entidad y complejidad del problema, con especial mención al municipio de Arico, que soporta en su territorio esta actividad de manera solidaria y beneficiando al conjunto de la isla. Y por supuesto, a todos los ciudadanos que desde su actitud individual intervienen separando los residuos domésticos en origen, desde el convencimiento que su acción personal mejora y protege el patrimonio natural de nuestra isla. Gracias a todos.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife