Contra la globalización, unidad sindical
Justo Fernández Rodríguez
Con dos décadas de retraso, el mundo del
trabajo aborda el camino hacia la unidad sindical internacional, como única
forma de afrontar los desafíos y agresiones que la globalización ha significado
para los trabajadores de todo el mundo, especialmente para los que viven en
países en desarrollo.
En los últimos años, el sindicalismo ha perdido protagonismo en la lucha por
los intereses de los trabajadores. En muchos casos, ante acontecimientos
internacionales, foros, congresos o reuniones de instituciones, de carácter
mundial, han sido sustituidos por organizaciones variopintas, ecologistas, okupas, feministas, contra la pobreza o, simplemente,
antisistema.
Cientos de miles de trabajadores han sido víctimas de la incapacidad,
decadencia, falta de unidad o estupidez de los dirigentes del sindicalismo, en
sus niveles nacional e internacional, ante la ofensiva de las organizaciones
empresariales y, sobre todo, de las empresas multinacionales y de los gobiernos
a su servicio, amparadas por las políticas reaccionarias de
A esta situación hay que añadir la amenaza de deslocalización
empresarial, utilizada como chantaje contra sindicatos y trabajadores, que
dificulta el ejercicio de los derechos sindicales, de afiliación, negociación
colectiva, condiciones de trabajo y de protección del medio ambiente.
Por eso, en el Foro Sindical Mundial de Porto Alegre, los secretarios generales
de
De esas reuniones ha surgido una nueva Confederación Sindical Internacional
(CSI), que agrupará a 309 organizaciones de 156 países, con 181 millones de
trabajadores. La nueva Confederación se declara unitaria y pluralista.
El británico Guy Rider,
máximo responsable de
Guy Rider entiende que
"la unidad sindical a escala mundial resulta imprescindible para
garantizar una representación más eficaz de los derechos e intereses de los
trabajadores y trabajadoras en la economía mundial". "La creación de
José María Fidalgo, encabezando una amplia delegación
de CC.OO., planteó al pleno del congreso la
celebración de una "gran jornada de acción de todos los trabajadores del
mundo". El secretario general de
El Congreso asume combatir la pobreza, la explotación, la opresión y las desigualdades,
así como garantizar las condiciones del cumplimiento de los derechos humanos y
promover una representación eficaz de los trabajadores en el mundo entero.
Para conseguirlo, se compromete a cambiar, de forma radical, la globalización
de forma que redunde, también, en beneficio de los trabajadores, de los
desempleados y los pobres, en base a tres pilares del desarrollo sostenible,
político, económico, social y medioambiental:
- Garantizar los derechos fundamentales de todos los trabajadores, incluidos
los derechos sindicales.
- Modificar la orientación de los organismos financieros internacionales,
obligándolos a reconocer la primacía de los derechos humanos sobre las
regulaciones financieras, comerciales o económicas.
- Generar trabajo decente para todos.
- Poner fin a la pobreza masiva y reducir las desigualdades, tanto a nivel
nacional como entre naciones.
- Combatir las desigualdades sociales, luchar por la redistribución de la
riqueza y los servicios públicos de calidad. Educación, sanidad, agua y
transportes públicos deben ser elementos centrales del nuevo modelo de
globalización.
- Poner fin a la discriminación, en todas sus modalidades, en razón del sexo,
religión, color, nacionalidad, procedencia étnica, identidad de género,
orientación sexual, opinión política, origen social, edad o discapacidad.
Constituye un compromiso firme el principio de a igual trabajo, igual salario.
- Continuar la batalla contra el trabajo infantil, en todas sus
manifestaciones.
- Reforzar la lucha por la salud y seguridad en el trabajo, para reducir las
consecuencias de los accidentes laborales y la enfermedades
relacionadas con el trabajo.
- Rechazar el unilateralismo en los asuntos
internacionales, comprometiéndose a apoyar, con todos los medios a su alcance,
el papel primordial de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y en
la resolución pacífica de los conflictos.
- Condenar el terrorismo en todas sus formas y bajo cualquier pretexto, así
como las políticas de "guerra preventiva" y de "asesinatos
selectivos", defendidas por algunos Estados.
Para tener éxito en esos objetivos, deberá adaptar los métodos de acción del
sindicalismo, en función de los retos y oportunidades que plantea la
globalización, incentivando la acción sindical y las movilizaciones para apoyar
esos objetivos.
Considerando que la unidad sindical internacional, aplaudida por la gran
mayoría de sindicalistas y trabajadores, es imprescindible para afrontar los
nuevos desafíos que amenazan sus intereses, no son pocos los trabajadores
españoles que se preguntan: ¿por qué no se inicia un proceso de unidad en el
sindicalismo español?