Granadilla y la ecología
Buenaventura Rodríguez Rivero *
Los ecosistemas marinos del sur de la isla necesitan urgentemente de una llamada de atención a la sociedad. Y no precisamente por la construcción del puerto de Granadilla. Hacen falta verdaderos defensores del medio ambiente. Las personas que promueven las protestas y manifestaciones en contra de la construcción de cualquier infraestructura, quizás no actúen de mala fe. Es posible que estén guiadas por la loable intención de "conservar" el medio ambiente. Pero a veces somos prisioneros de las palabras, y la condición de "conservacionista" puede impedir que promovamos actuaciones positivas a favor de nuestros ecosistemas y nos empeñemos en hacer una defensa numantina de cualquier causa, sin importar la importancia que tenga en un contexto global.
No es lo mismo estar a favor del medio ambiente que estar en contra de todas las infraestructuras. En el primer caso, podemos tener una mentalidad pro activa, esto es, de verdadera utilidad para el medio ambiente, y en el segundo, una actitud reactiva, olvidándonos del objetivo fundamental de tener unos ecosistemas saludables, centrándonos sólo en impedir la construcción de nuevas infraestructuras.
Los ecosistemas marinos del sur de Tenerife presentan un deterioro muy importante. La excesiva pesca ha ocasionado la desaparición de los depredadores de los erizos, favoreciéndose así su proliferación incontrolada. Existe tal sobreabundancia de erizos que se ha eliminado virtualmente la cubierta vegetal de los fondos de la cual se alimentan estos animales, alterándose la cadena trófica y rompiéndose así el equilibrio ecológico. Como consecuencia de ello, han desaparecido o están en vías de desaparecer numerosas especies vegetales y animales.
Posiblemente, existan demasiados pescadores que acuden al sur de la isla a practicar la pesca. Sin embargo, lo que es más perjudicial para el ecosistema es que existen demasiados desalmados que utilizan artes de pesca prohibidas, como podemos comprobar los aficionados al submarinismo al encontrar numerosas nasas y trasmanos en el fondo marino cada vez que realizamos una inmersión.
Esta situación se ve agravada de una forma importante debido a la bonanza del mar en la parte sur de la isla durante la mayor parte del año, con lo que se impide la "veda" obligatoria que impondría un mar embravecido, tal y como ocurre en la zona norte.
La sobrepesca y la consecuente degradación de los fondos marinos del sur no es algo nuevo ni surge como consecuencia de la construcción de ninguna infraestructura. Viene ocurriendo sistemáticamente desde hace muchos años sin que ningún grupo ecologista haya alzado su voz para evitarlo. La agonía de los fondos marinos en el sur de la isla se debe a la conducta incívica de unos, a la ignorancia de muchos y a la desidia de las autoridades. Sin embargo, observamos que no se convocan manifestaciones ni se realiza ninguna labor de sensibilización para hacer llegar a la sociedad el problema. Quizás lo que ocurre es que los fondos marinos no son vistos por un número significativo de ciudadanos. Y lo que no se ve, no existe.
Para hacernos una idea, imaginemos que durante muchos años contemplamos pasivamente cómo se talan de una forma incontrolada todos nuestros montes. Y las organizaciones que supuestamente velan por la conservación de la naturaleza, lejos de protestar por los actos vandálicos y la ausencia de control por las autoridades, concentran sus energías en evitar la tala de una pequeña parcela de monte en donde se construyese una infraestructura, como, por ejemplo, el radar de Taborno.
Esta conducta pondría en evidencia una gran incongruencia, pues estas organizaciones estarían permitiendo un atropello ecológico gigantesco y continuado en el tiempo, a la vez que rechazarían airadamente un acto que, si bien puede tener consecuencias negativas, es inconmensurablemente menos importante, aunque sólo sea por la extensión afectada. Seguramente, el sebadal situado en las proximidades del futuro puerto de Granadilla tiene una gran importancia ecológica, pero ¿no la tienen los muchos kilómetros cuadrados de fondos marinos que se extienden desde Candelaria hasta la Punta de Teno?
Las protestas por la construcción del Puerto de Granadilla no deberían desviar la atención de la principal reivindicación, que debería ser defensa de los ecosistemas marinos en el sur de la isla.
Esta degradación medioambiental tiene unas consecuencias económicas importantísimas, pues no sólo afectan al sector pesquero, sino también al sector turístico, donde cada vez se ha puesto más de moda el turismo submarino. Las organizaciones ecologistas deberían llamar la atención sobre este problema. El puerto de Granadilla podría ser una buena excusa para "arrancar" contrapartidas a las instituciones, como podría ser la creación de una reserva marina en el Sur. La política es un juego de compromisos y los perjuicios que puedan derivarse del puerto de Granadilla podrían servir para comprometer a la Administración en la recuperación del resto de los fondos marinos. Y, de paso, también podría servir para crear un movimiento ecologista realista, que sepa priorizar sus actuaciones en función de un objetivo serio de recuperación y conservación de nuestros ecosistemas.
*
Biólogo