GRRRR
Teodoro Santana
Me decía una
amiga esta semana: “Cuarenta años aguantando una dictadura, treinta años de
democracia, y no estoy dispuesta a tener que callarme lo que pienso”. Se
respira miedo, al menos por parte de los que no están de acuerdo con la ola de
propaganda mediática, ese “golpe constitucional” desencadenado contra las posiciones
democráticas, y no digamos nada si son de izquierdas.
Vuelve la
“España Una y
Católica”, la “España Una, Grande y Libre”, la “España donde nunca se pone el
sol”. Qué bochorno. Desde la absoluta hegemonía en los medios de comunicación
se pretende violentar la mayoría. Y hay miedo. Miedo a disentir de la versión
apropiada para la “gente decente”, la “gente normal” que dice Rajoy.
No hay quién
resuelle en el trabajo, en la cafetería, en la escalera. Da igual la realidad
de los hechos. Vuelven las banderas rojigualdas con
las que nos han oprimido eternamente. Vuelve el águila imperial, el himno
monárquico, España, coño. Todos los valores del fascismo otra vez en
alza. Quienes no creen que se deba dejar que un preso muera bajo la custodia
del Estado son todos unos terroristas. Quieren romper España (coño).
Quienes no
tienen ni un metro cuadrado de España (coño),
preocupadísimos porque les rompan el latifundio. Pena de muerte a la sensatez.
Que no nos quiten Navarra, aunque uno no tenga fincas en Navarra, que se llevan
Navarra en filetes.
Es lo que
pasa cuando no se ajustan cuentas con los jerarcas de un régimen nazi-fascista.
Cuando los culpables de crímenes contra la humanidad no reciben su castigo.
Cuando no se ejerce la pedagogía popular de la justicia democrática.
Por eso es
fácil lanzar la bola de la histeria y el miedo. Lo explicaba el filósofo
francés Emile Chartier Alain: “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el
peligro para justificar su miedo”. España, coño, se hunde, que hay que
olvidar que la “guerrita de Irak” costó un 11-M. Y 700.000 irakíes
muertos. Que sólo hablen los “españoles de bien”.
Qué quieren
que les diga: ni soy español, ni normal, ni católico…
y definamos “decente” (a ver si la cosa va de cama). Coño: España.
* Secretario Nacional
de UNIDAD DEL PUEBLO