EL SAHARA OCCIDENTAL:
UN NUEVO GUANTÁNAMO EN ÁFRICA
Huneifa ibnu Abi Rabiaa
No, no es una base naval.
El Sahara Occidental es un inmenso territorio, como la mitad de España de
grande, que con su población y recursos naturales puede convertirse en un nuevo
Guantánamo en África. Es decir, todo un pueblo privado de sus más elementales
derechos.
España, la potencia
administradora del territorio según
Desde el mismo momento de
su acceso al poder, el PSOE, ha tomado la decisión de enterrar la legalidad
internacional en el Sahara Occidental, abandonando a los saharauis y uniendo,
en su contra, a todas las demás fuerzas políticas, los sindicatos, los artistas
e intelectuales y el sentir unánime de la opinión pública española. Incluso los
inmigrantes saharauis en España, aún contrariando ciertos consejos, han salido
a manifestarse ante la sede central en Ferraz.
El mismo Ejecutivo
socialista que se prodiga en promover, allende los mares, la llamada Alianza de
Civilizaciones, ha colocado a España en una Alianza de Barbaries, a escasas
millas de las Islas Canarias. Y en lugar de aprovechar el peso de la octava
potencia mundial para exigir el respeto a la legalidad internacional en el
Sahara Occidental, ha preferido alabar el plan marroquí de la autonomía, en
abierta violación de las más elementales normas tanto legales como morales.
En el plano diplomático,
el Ejecutivo socialista ha mostrado una inequívoca voluntad de favorecer a
Marruecos mediante el respaldo total de sus posturas en los foros
internacionales, ya sea el respaldo a un plan de autonomía que desconoce, o el
respaldo a la inclusión de las aguas saharauis en el acuerdo pesquero. En el plano
interno, el Ejecutivo socialista, juega al despiste para no exponer, ante la
opinión pública, la vistosidad de su soledad parlamentaria respecto del
conflicto. Mientras, en la calle, escenifica
Este cambio de la posición
tradicional de España ha venido acompañado por una campaña de intoxicación
informativa, a cargo de ciertos personajes asiduos de la embajada marroquí en Madrid,
que aprovechando el eco de ciertos medios de comunicación afines al Gobierno,
pretende apaciguar los ánimos de los simpatizantes de
Y contando con los
impagables esfuerzos del Ejecutivo socialista, Marruecos está a punto de consumar
un brutal atentado a la legalidad internacional en el Sahara Occidental,
mediante la creación de una entidad que reúne lo peor del Apartheid y la base
de Guantánamo juntos. Es decir, la anexión, sin título alguno, de un territorio
ajeno, la represión desmedida de sus habitantes y el cierre, a cal y canto, de
sus fronteras para impedir el acceso de los observadores internacionales.
En este sentido, resulta
curioso que las mismas voces que criticaban a Aznar
por ser demasiado arrogante con Marruecos coincidan, ahora, en que Zapatero
está siendo demasiado condescendiente con Marruecos. Y si el vicio de la
arrogancia no conduce a buenos resultados, tampoco se sabe qué ventajas puede
sacar España del hinchamiento artificial de un Estado territorialmente fagocitario.
Se mire como se mire, el
Conflicto del Sahara Occidental es un asunto de estricta legalidad
internacional. De ahí que carezca de toda lógica la afirmación de Bernandino
León al alegar, en sede parlamentaria, que “a España no le corresponde decir cuál
es la solución”. Si la responsabilidad histórica, moral y política de España en
este conflicto deriva del hecho de que estamos ante un proceso de
descolonización no concluso, cómo puede, la potencia administradora, a mitad de
camino, renunciar a la exigencia de la aplicación de la legalidad
internacional. Los saharauis, al fin y al cabo, lo único que queremos de España
es que se mantenga firme en la defensa de un referéndum de autodeterminación
que nos permita expresarnos sobre nuestro futuro. Pero, en contra de lo que
podría indicar la tan cacareada legalidad internacional en Irak, el desplante a
la bandera americana en el desfile militar y el discurso pronunciado en Túnez,
esta vez todo indica que Zapatero ha decidido
colaborar en la creación de un nuevo Guantánamo en la antigua posesión española
del Sahara Occidental.
16/06/2007