ORIENTE PRÓXIMO:
GUERRA, NUNCA "HAMAS"

Ramón Moreno

Un asunto tan delicado y complejo como el problema israelo-palestino, no se puede analizar solo a la luz de los últimos acontecimientos ocurridos tanto en Israel, con la enfermedad de Ariel Sharon (responsable de las matanzas de Sabra y Chatila), y su política de "asesinatos selectivos"; como en Palestina, con la inesperada y contundente victoria de Hamas y su juramento de destruir el Estado sionista, que ha propiciado su consideración de grupo "terrorista" por parte de Israel, la Unión Europea y Estados Unidos, siempre en su papel de "gendarmen del mundo".

El tema requiere, por tanto, un análisis exhaustivo de los episodios políticos y militares que históricamente se han producido en la Zona, desde el mismo instante en que el Estado de Israel soñado por Theodor Herzl, viera la luz allá por 1948, y que tanto han comprometido la paz mundial.

Pero en aras de la propia actualidad, y pese a la dinámica de los acontecimientos que desbordan cualquier planteamiento de futuro, sí conviene hacer, no obstante, una aproximación -nunca mejor dicho-, a la realidad actual del Próximo Oriente, que ahora, con la arrolladora victoria de Hamas, siembra de dudas el precario proceso de paz; y repercutirá indefectiblemente -como ya estamos viendo-, en las relaciones con el Estado Israelí, con la UE, y sobre todo, con EE.UU. donde el todopoderoso "lobby" judío tiene un enorme peso específico en la política norteamericana, máxime, con el Partido Republicano en la Casa Blanca, y con George Bush presidiendo el "Imperio".

En este contexto -ya han saltado las alarmas en los países árabes-, conviene tener muy presente, ya que la historia parece repetirse, lo sucedido en Argelia en 1992, cuando las elecciones legislativas en este país, "amenazaban" con llevar al poder al Frente Islámico de Salvación (FIS), indudable vencedor de los comicios, por mayoría absoluta, y se produjo una intervención del Ejército argelino apoyada por Francia -la antigua metrópoli- y con el apoyo económico USA.

Ello contribuyó, en gran medida, a la radicalización de los movimientos islamistas, que se ha dado en llamar perversamente "fundamentalismo islámico", en la línea de doble moral e hipocresía que caracteriza a Occidente. Sobre todo, a los Estados Unidos, que supedita los resultados electorales en algunos países (no solo en su "patio trasero", Latinoamérica, como Bolivia, Venezuela, etcétera), a sus intocables intereses económicos y geoestratégicos, por muy democráticos y pulcros que éstos sean. ¡Y es que aquí, hay mucho en juego para los intereses yanquis!

¿Cuál debía ser la reacción del mundo musulmán, aparte de las ofensas recibidas históricamente, ante el hecho execrable de publicar 12 caricaturas de Mahoma en el diario danés "Jyllands Posten", invocando la libertad de expresión?. ¿Qué pasaría en el mundo occidental, si en un periódico en lengua árabe, se caricaturizara al otro Dios?

Es evidente, que en los casos de Argelia, y ahora de Palestina, salvando las coyunturas históricas y los escenarios políticos, existe de hecho, un claro componente islamista; pero eso no es malo en sí mismo, salvo que las potencias occidentales empiecen a "satanizarlo". Porque, lo cierto es -nos guste o no- que el electorado palestino, libre y democráticamente, ha decidido -por una serie de razones que sería prolíjo enumerar aquí- darle el triunfo electoral a Hamas, ¡y eso no admite dudas!. Otra cosa es, que se quiera seguir subyugando al sufrido pueblo palestino. En este sentido cobra vigencia la frase que en 1998 dijera Simon Peres: "Hay que decir claramente, que los palestino necesitan un Estado", ("Le Monde", 9 de enero de 1998).

El hecho incuestionable es que, en su primera participación en unas elecciones legislativas, Hamas ha barrido en las urnas consiguiendo 76 parlamentarios de los 132 que componen la Cámara, frente a los 43 logrados por Al Fatah, que ha descartado a priori, entrar en un gobierno de coalición.

Así las cosas, y a la vista de las actitudes de unos y otros, da la impresión de que el sacrificio de Isaac Rabin, asesinado por un fanático judío, fue inútil; y que la desaparición de la escena política de Yasser Arafat, interlocutor válido hasta entonces, no han significado gran cosa en el avance de la famosa "Hoja de Ruta"

Si en 1993, con los acuerdos de Oslo, se vislumbró un atisbo de esperanza para la solución del conflicto, el nombramiento de Benjamín Netanyahu como primer ministro, echó al traste las expectativas de paz, con la invasión de Cisjordania -condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU-, y con el asentamiento de colonos judíos en la parte árabe de Jerusalén.

También hay que resaltar, el incumplimiento sistemático por parte de Israel de las diversas Resoluciones de Naciones Unidas (181, 194, 242); así como, el gran problema de los refugiados, donde la alternativa "paz por territorios", es un proceso inconcluso, pese a los últimos desalojos en los asentamientos de Gaza. Sin olvidarnos del auténtico "terrorismo de Estado" practicado por Israel, alegando "legitima defensa".

A pesar de que ya el Grupo de los Cuatro ha impuesto el bloqueo económico, y ha desestimado a los legítimos vencedores como interlocutores en las negociaciones de paz, mientras no abandone su lucha armada (calificada de "terrorismo"), el enorme "manto verde" de las banderas de Hamas, siguen ondeando en el cielo palestino, como un esperanzador preludio de la tan deseada y necesaria Paz, por la que todos abogamos.-

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Canarias, febrero de 2006