Las guerras silenciadas
Justo Fernández
A una semana del "Día Internacional de la Paz", el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, declaraba, en entrevista concedida a la BBC, que la invasión de Irak, decidida en Las Azores, por tres personajes, Bush, Blair y Aznar, que utilizaron toda clase de triquiñuelas e influencias para eludir el servicio militar a la patria o para ser enviado a la guerra de Vietnam, fue "ilegal", porque violo la Carta de la ONU y la legalidad internacional.
Pero, no es la única guerra ilegal que azota el mundo, aunque no figuren en las preferencias o conveniencias de quienes controlan los grandes medios de comunicación mundiales.
El siglo XX ha sido el mas sangriento de la historia de la humanidad y no parece que hayamos entrado en el XXI, con mejores perspectivas. En 1945, había tres guerras declaradas. En 1995, los conflictos ascendían a 49 y, muchos de ellos, nueve años después, continúan sin solución previsible. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, mas de 45 millones de personas han muerto, como consecuencia de las guerras. El 90% de estos conflictos se han producido en los países del denominado Tercer Mundo. El 85% de las víctimas no pertenecían a ninguno de los ejércitos o grupos armados que luchaban. Mientras, en la Primera Guerra Mundial, la relación era de ocho militares muertos por cada civil, ahora, la proporción es de diez civiles, por cada víctima con uniforme.
El 28 de septiembre de 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas, para "conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y en cada pueblo", designó el 21 de septiembre, de cada año, como el "Día Internacional de la Paz", invitando a todas las naciones "a honrar un cese de hostilidades a lo largo del día".
En los últimos años, Irak, Afganistán y, en menor medida, Chechenia, han acaparado la atención de los medios de comunicación, la opinión pública y la solidaridad interesada. En Irak, año y medio después de proclamada, teatralmente, la terminación de la guerra, por el presidente Bush, los enfrentamientos armados se han intensificado, ocasionando miles de víctimas civiles y militares, mientras el caos administrativo, económico y social se enseñorea de un país, víctima de las mentiras y los intereses económicos de tres farsantes, sin que puedan preverse soluciones próximas.
Si las guerras no aparecen en los informativos de televisión, mientras comemos, esas guerras no existen, aunque el número de víctimas supere, con mucho, las ocasionadas por las guerras de Irak, Oriente Medio o Chechenia. Superando muchos obstáculos, las organizaciones humanitarias, han logrado que, de cuando en cuando, con motivo de alguna masacre extraordinaria, llegue a los medios de comunicación el sangriento conflicto de Sudán, que los intereses petrolíferos de EE.UU., Francia y Rusia, intentan ocultarnos. Cerca de diez mil personas, mueren cada mes, asesinados o en los campos de desplazados de Darfur, en su mayoría, niños.
Ese "privilegio" no esta al alcance de todos los que sufren agresiones de otros países, represión gubernamental o persecución étnica, religiosa o tribal, sin recibir atención, ni ayuda de las instituciones internacionales, que orientan la mayor parte de su solidaridad a las guerras que protagonizan la actualidad mediática. La invasión ilegal de Irak ha recibido casi el 70% de las donaciones y ayudas. En la mayoría de estos conflictos, no debería utilizarse el termino "guerra". Ryzsard Kapucinski, periodista, expone que se trata de "conflictos de gente armada, contra gente indefensa".
En la actualidad, las poblaciones de mas de 30 países, soportan las terribles consecuencias de "guerras olvidadas", con mayor numero de víctimas que las que aparecen, cada día, con toda su tragedia, en los medios de comunicación.
La organización Itermon Oxfam, ha denunciado que, las guerras silenciadas ocasionan muchas mas víctimas que el terrorismo internacional, al que se dedica una gran movilización policial, militar y política. Millones de de personas permanecen atrapadas, desde hace años, en conflictos sin solución. Desde Sudan a Colombia, de Liberia a Indonesia, continúan los asesinatos masivos, las violaciones o el abandono de sus lugares de residencia, para escapar de la muerte o la mutilación, por conflictos que nada tienen que ver con el terrorismo internacional, sin que, nadie haga nada para evitarlo.
De los 53 países africanos, en 30 se han producido guerras civiles que, en demasiadas ocasiones, terminan en crueles matanzas indiscriminadas. Argelia, Sahara Occidental, Marruecos, Liberia, Nigeria, Angola, Sierra Leona, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Angola, Ruanda, Chad, Somalia, Burundi, Etiopía, Sudán, Costa de Marfil, Senegal, Guinea Ecuatorial, Uganda o Mozambique, han sido campo de operaciones de guerras religiosas, étnicas, de control de las riquezas naturales, de fronteras o, simplemente, de liberación de la opresión de feroces dictadores. La mayoría de esos conflictos, persiste y continuan causando miles de victimas. Colombia es un país destrozado por la guerrilla, los paramilitares y los narcotraficantes. Más de 65.000 muertos, cerca de 5.000 desaparecidos y varios millones de desplazados, es el balance del año de guerra solapada.
En Asia, la India y Paquistán, después de tres guerras (1947, 1965 y 1971), parecen haber apaciguado sus aspiraciones territoriales. Timor Oriental, Sri Lanka, Birmania, Filipinas, Nepal y Corea, han sido escenario de guerras olvidadas.
Millones de mujeres y niños mueren bajo las balas mercenarias, fanáticas o al servicio de los intereses económicos de las grandes multinacionales. Son muertos sin rostro, que nadie recuerda. Ni siquiera sus familiares y amigos, acuciados por la necesidad de intentar salvar su propia vida.
La pobreza, la enfermedad, la explotación, la privación de libertad y el terrorismo, en sus múltiples variantes, son las principales amenazas para la paz y seguridad de una buena parte del mundo. Fomentar la educación para la paz, los principios democráticos, los derechos humanos, la tolerancia, la comprensión y la solidaridad internacional, son una solución que necesita menos retórica y mas voluntad y conciencia políticas para hacerlas realidad.
żAlguien puede creerse que la invitación de la ONU, a considerar el próximo ida 21, "un día de cesación del fuego y la no violencia", puede tener éxito? ĦOjalá!
* Publicado en Diario de Avisos, 19-9-04