EL VALIENTE ALMIRANTE IRLANDES, PATRIOTA DE LA GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA SURAMERICANAS, DON GUILLERMO BROWN

El almirante Guillermo Brown nace en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777

Estuvo al servicio de la causa patriota y fue triunfador en las batallas navales de Montevideo, Juncal y Martín García.

En 1786 su padre inmigra a los Estados Unidos, perseguidos por ser de religión católica, quedando en Irlanda su mujer y los restantes hijos.

El padre fallece en Filadelfia víctima de la fiebre tifoidea dejando desamparado a William, quien vive de la caridad hasta 1788 en que es tomado como grumete en un buque mercante norteamericano.

Su vida llena de peligros y de coraje es -en esa época- difícil y algunas veces se ha acusado al almirante Brown de ser contrabandista.

Todos los marinos de origen sajón de esa época lo eran; por una sencilla razón, porque Inglaterra tenía una flota mercante que era varias veces superior a las de todas las otras naciones del mundo juntas, es decir, sus naves de comercio marítimo iban a todos los puertos del mundo y, por otra parte, lo hacían bien provistos de productos manufacturados para comerciar, especialmente textiles.

Los ingleses, portugueses y holandeses comerciaban donde los dejaban o lo hacían en forma ilegal.

Lo mismo sucedió en el Virreinato del Río de la Plata, donde podemos decir que, si bien por el monopolio, había un régimen muy restringido del comercio, debido al contrabando y desde fines del siglo XVII, casi podría decirse que teníamos comercio libre.

Las damas del Río de la Plata se vestían con las mejores telas de Londres de todas las épocas y el contrabando fue permitido o tolerado.

En la marina mercante los grados de oficial se obtenían con muchos ańos de experiencia y demostración constante de capacidad.

En la escuela del mar -al decir de Teodoro Callet Bois- se convierte en hombres a los nińos y en héroes a los hombres y es alli donde se forja nuestro Almirante quien a los 21 ańos, en 1798, ya es capitán de un barco mercante británico.

Como la Gran Bretańa estaba enfrentada a la Francia de Bonaparte desde 1791, Brown desarrolla su aprendizaje en las circunstancias de la guerra en el mar, aunque tripulase un barco mercante; y es así que en 1798 frente a las costas francesas es capturado su buque por el enemigo y pasa seis ańos preso hasta que logra escapar de la prisión de Metz, siendo recapturado lo internan en la fortaleza de máxima seguridad de Verdún de donde al poco tiempo también se fuga cruzando el río Rhin hacia el principado de Wurtemberg de donde puede regresar a Inglaterra donde retoma sus actividades de marino.

La escuela de mar de los ingleses era dura, pero la que mejor capacitaba a los marinos de la época.

Por entonces, un genio de la guerra en el mar era el adalid de la real Armada Inglesa y se llamaba Horacio Nelson.

En esa escuela aprendió Brown a ser mejor marino y a combatir. Sus adversarios fueron espańoles y franceses.

En la primera invasión inglesa en 1806, a bordo de la fragata Narcisus figura un oficial William Brown, pero no sabemos si es nuestro prócer o un homónimo, pero sí hay registros de sus viajes al Río de la Plata a partir de 1809, época en la que se casa con Elizabeth Chitty (julio de 1809), comandando la fragata Belmond en por lo menos dos viajes mercantes.

También esta registrado que en Buenos Aires, para la época de la Revolución de Mayo se encontraba surto en la rada un mercante llamado Jane cuyo capitán se llamaba Guillermo Bron, seguramente una adaptación castellana del nombre de nuestro héroe.

En uno de sus viajes a Inglaterra, y en un puerto de mar, conoció a Don Tomás Chitty, que lo invitó a su casa por la simpatía natural del joven marino. Chitty tenía una hija: Elizabeth.

Ą Cuántos problemas tenían estos dos jóvenes que se vieron y se quisieron quizás con la primera mirada! Ella era protestante e inglesa; él era irlandés y católico.

ĄCuánto debía valer Brown para que esa familia, que además era de la nobleza, accediera a tomarlo en su seno!

Todo se superó; se casaron, demostrando una gran amplitud de criterio para la época, en materia religiosa, lo hicieron en dos iglesias, una católica y otra protestante, un 29 de julio de 1809.

Ella quedó en Inglaterra mientras él seguía haciendo navegaciones. En 1810 nació su primera hija, llamada Elisa.

El convenio de los esposos establecía: -nuestras hijas: protestantes; nuestros hijos: católicos y lo cumplieron.

Brown fue incorporado el 1ş de marzo de 1814 como Teniente Coronel del Ejército y Comandante de la Marina del Estado.

Cuando por segunda vez se requirieron sus servicios, en el ańo 1826, el para entonces Coronel Mayor, contaba 49 ańos.

La tercera vez que la patria lo llama, en febrero de 1839 y a los 64 ańos de edad forma nuevamente una Marina partiendo de la nada, este ilustre veterano de las guerras de la Independencia y del Brasil, ya Brigadier General, cumpliría el último servicio en la Armada de la Nación Argentina.

El almirante Brown era muy exigente con sus capitanes y con las tripulaciones, porque tenía que imponer una disciplina férrea y además porque quería que todos estuvieran a su altura.

Entre todos sus jefes sólo una media docena gozaban de su entera confianza.

Ellos fueron Rosales, Espora y Seguí, los héroes de Quilmes los dos primeros, el de Juncal el último.

A ellos siempre los distinguió y esos tres grandes marinos fueron los que condujeron a los demás marinos criollos. A través de ellos se transmitió el espíritu browniano a nuestra Armada patriotica.

Durante mucho tiempo fueron motivo de debate dos aspectos de la vida del almirante; su vinculación con el comercio de esclavos y la documentación acerca de la fecha exacta de su arribo a nuestras costas.

Con respecto a su arribo al Río de la Plata, el académico Pablo Arguindeguy, después de una intensa búsqueda sobre documentación que respaldara las anteriores teorías del historiador Humberto Burzio, dio con los mismos, que permanecían archivados bajo una catalogación incierta, desde el momento en que lo hiciera Angel Carranza, concluyendo lo siguiente: -Lo que sí podemos hoy documentalmente afirmar es que Brown se halló en el Plata a principios de octubre de 1811, y en Buenos Aires a fines de ese mes, principios de noviembre, insertándose en la novedad del cambio de gobierno y otros hechos históricos conocidos.

A fines de 1810 compra en Inglaterra, con dos socios, un bergantín capturado a los franceses al que bautiza Eliza como su primogénita nacida a principios de ese ańo.

El Eliza vara en la Ensenada de Barragán y poco después se hunde;

Brown logra salvar la preciosa carga, que consistía principalmente en pertrechos militares, que vende al Gobierno de Buenos Aires y el resto lo lleva por tierra con una tropa de carretas a las provincias de Cuyo y Chile regresando en marzo de 1812.

El resultado de esa venta, mas lo que pudo obtener de los rezagos de su buque, constituyeron un capital apreciable que le facilitó la compra de una embarcación para constituirse en naviero del Plata, la adquisición de un terreno y la construccion de su casa que convertiria en hogar con la radicación de su grupo familiar.

La pérdida del buque lo aferró a Buenos Aires lo afirmó aún mas su labor marinera mercante posterior, la que además lo hizo conocedor del río.

Sus escaramuzas con la Real Armada por motivos tan particulares como patriotas, le dieron fama.

Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio, a las luchas; civiles del período de Rosas. Al producirse la Revolución de Mayo, Brown adhiere al movimiento.

Hacia fines de 1813, el panorama revolucionario se había ensombrecido notablemente. En Europa, Espańa, después de terrible lucha, terminaba la expulsión de las huestes napoleónicas. En Hispanoamérica la reacción realista triunfaba en México, Nueva Granada y Chile. En el Alto Perú nuestras fuerzas habían sido abatidas en Vilcapugio y Ayohúma.

En diciembre de 1813 una nave espańola apresa la goleta Industria y un ballenero, ambos propiedad de Brown, lo que lleva al hasta ese momento pacífico comerciante a obtener del Triunvirato que le otorguen una Patente de Corso artillando al efecto en enero de 1814 la goleta Hope con cuatro cańones, con la que obtiene la primer victoria naval frente a los espańoles recapturando sus dos naves del poder del enemigo y apresando la goleta Nuestra Seńora del Carmen y dos balandras. No era de -arrear con el poncho el irlandés.

Frente a Buenos Aires, Montevideo, bastión inexpugnable hasta el momento, cercado por tierra, y abastecido por el río, era la futura base de operaciones que aplastaría la revolución en la Capital del Plata.

La campańa de la Banda Oriental del Río Uruguay estaba en poder de los patriotas uruguayos al mando de José Gervasio Artigas y de las tropas de Buenos Aires y Entre Ríos al mando de José Rondeau, pero la Plaza Fuerte de Montevideo estaba en poder de los realistas que contaban con una flota de considerable poder para las circunstancias del momento, al mando de Jacinto de Romarate, que se abastecía asolando las costas de los Ríos Paraná y Uruguay e incluso llegó a Bombardear Buenos Aires en julio de 1811.

Buenos Aires era la única ciudad que aún levantaba la tea de la revolución y de la libertad.

Dentro de ese panorama desalentador, la campańa naval de 1814 fue un rayo de optimismo que retempló los ánimos y elimínó el gran peligro que se cernía sobre el mismo corazón revolucionario de Mayo.

El Director Supremo Gervasio Posadas decide crear una flota con la colaboración de Juan Larrea, Martín Jacobo Thompson y Benito José Goyena e impresionados por el accionar de Guillermo Brown le asignan el mando de la escuadra nombrándolo el 1 de marzo de 1814 Teniente Coronel del Ejército y Comandante de la Marina del Estado.

La influencia de Alvear, el entusiasmo y la actividad de Larrea, la financiación de White y su confianza y apoyo a la revolución, aunque, estuviera haciendo un negocio, y el consejo profesional de Brown dieron sus frutos.

Unidos estos hombres hicieron el milagro de crear una escuadra.

De mercantones y sumacas de cabotaje fluvial armados con cańones comprados o extraídos de los arsenales de la patria, donde dormían su veteranía, formaron esa fuerza respetable compuesta por la fragata Hércules, corbeta Céfiro, bergantín Nancy, goleta Julieta y buques menores. Luego la Belfast, la Agreable, la Itatí y la Halcón, nombres gloriosos de proas argentinas.

Se las tripuló como se pudo, con ingleses, irlandeses, franceses, espańoles y cualquiera de cualquier nacionalidad que supiera del mar, fuese aventurero, desertor o idealista de la libertad, que también los hubo.

No bastaba.

Se completó entonces con criollos, muchos llenos de ardor patriótico, con la fuerza épica del gaucho o la bravura guapa del orillero de San Telmo; otros sacados de las cárceles o recogidos en sorpresivas, redadas donde, caían, desde el negro humilde, el rnulato sensitivo e inteligente o el malhechor del bajo fondo.

¿Y la tropa?

Se incorporó contra su voluntad o sus deseos a batallones criollos, que preferían pelear en tierra firme y no en esas cubiertas huidizas de los pequeńos buques.

¿Y el jefe?

¿Ouién podía ligar esa mezcla heterogénea, darles moral, unión y voluntad dé vencer?

El problema no era difícil por falta de hombres. Al contrario había tres legítimos candidatos al puesto: Courrande, francés, con el prestigio de famosas acciones corsarias contra los ingleses. Seaver, estadounidense, temerario valor y capacidad profesional.

Brown, prestigio en ambas márgenes del Plata, audaces golpes de mano contra los espańoles y experiencia naval y militar inglesa. Se eligió al último y con él se aseguró la victoria.

ĄEn dos meses se había armado la escuadrilla! ĄEn dos, meses se había tripulado, y con un jefe capaz de llevarla a la victoria!

La Campańa naval de 1814, la más gloriosa de nuestras luchas navales, decisivas para la libertad argentina, fue una confirmación de la influencia que el mar y la acción de los marinos ha ejercido en los acontecimientos fundamentales del devenir de la patria.

El 10 de marzo Brown hace rumbo a Martín García, isla en la que desembarca.

Luego se dirige a Montevideo y el 17 de mayo tiene una gran victoria sobre los buques realistas, superiores en número y armamento.

Coopera positivamente en el sitio a Montevideo, plaza que bombardeó y cuya rendición, ocurrida en junio, debióse en gran parte al asedio marítimo.

El hermano de nuestro héroe de nombre Michael (transformado en Miguel) y su cuńado Walter Daves Chitty se radican en Buenos Aires y con Guillermo comenzaron a realizar el tráfico mercante con el Brasil hasta que el Gobierno de Buenos Aires le otorga nuevamente Patente de Corso para apoyar la guerra contra Espańa que se desarrollaba en el Pacífico por lo que parte en 1815 con la Hércules y el bergantín Santísima Trinidad en conjunto con Hipólito Bouchard al mando de la corbeta Halcón y Oliver Russell al mando de la goleta Constitución.

En octubre de 1818 Brown regresa a Buenos Aires y es detenido en arresto domiciliario acusado de haber desobedecido las órdenes dadas al iniciar la campańa y frente a la desesperación que le causa ver mancillado su honor se arroja 23 de septiembre de 1819 desde el mirador de su casa fracturándose el fémur de la pierna derecha, ignorando que cinco días antes el Director Supremo José Rondeau lo había sobreseído siguiendo el dictamen de principal jurista de Buenos Aires Juan José Paso.

Por los efectos de esa herida queda cojo para toda la vida.

En esta campańa con diversa fortuna apoyaron a los ejércitos patriotas en El Callao, Guayaquil y Nueva Granada.

Tiene prisionero a borde del Hércules al General Vigodet que regresa a Espańa al cabo de 14 días.

Vuelve a pasar el Cabo de Hornos y se dirigieron a las Antillas donde la Hércules es apresada por los ingleses, originándose un largo pleito que termina con una indemnización ínfima de 3.000 libras en 1822.

Ese ańo combate en el puerto de la Colonia contra la escuadra brasileńa, resultándose adversa la suerte, hasta que con once embarcaciones mal pertrechadas y con una tripulación pobre derrota a los brasileńos que mandaban 31 unidades.

Rompe el bloqueo imperial de Buenos Aires en el combate de Los Pozos el 11 de junio de 1826, combate frente a las costas de Quilmes el 30 de julio de 1826 y persigue al comandante brasilero Jacinto de Sena Pereira por los ríos Negro y Uruguay durante los dos primeros meses de 1927 en lo que se conoce como La campańa del Juncal.

Obtiene una nueva victoria en Monte Santiago, pero en. ese combate pierde la vida el capitán Francisco Drummond, novio de su hija Elisa Brown, la cual al enterarse de la noticia se suicida.

Este hecho marca en la vida psíquica del marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo.

Luego de la paz firmada con el Brasil Brown es ascendido a Brigadier General y pide el retiro volviendo a la vida de la familia y el comercio.

Comienzan en la patria los duros ańos de la guerra civil. Juan Lavalle depone al Gobernador Manuel Dorrego, que se refugia en la campańa.

Lavalle parte en su búsqueda y designa el 7 de diciembre de 1828 como Gobernador delegado al General Guillermo Brown, sabiendo que su prestigio por encima de cualquier bandera política aseguraba la paz en la metrópoli.

Como Gobernador delegado, Brown intercede primero para evitar el fusilamiento de Dorrego, al que luego califica de -perfidia y después tratando de evitar el enfrentamiento armado entre Lavalle y Rosas al que le escribe dos veces exhortándolo: -las desavenencias no producen otra cosa que la destrucción de los mejores intereses del país al no recibir respuesta renuncia el 3 de mayo de 1829.

En 1829, vuelve a la vida privada y en 1837 hace un viaje a su país natal.

En marzo de 1838 el Almirante Francés Louis Leblanc pone bloqueo a los puertos argentinos y toma la isla Martín García. Guillermo Brown pide reingresar al servicio activo de la Escuadra que había sido desmantelada después de terminada la guerra con el Brasil.

Recién en febrero de 1841 el Gobernador de Buenos Aires a cargo de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas, le encomienda que organice y dirija la Escuadra.

Con gran esfuerzo, a los 63 ańos, el aguerrido argentino hijo de Irlanda arma una flota con considerable poder de fuego que se enfrenta en sucesivos encuentros con la escuadra de Montevideo, auspiciada por franceses e ingleses, al mando de John H. Coe veterano de la independencia del Perú y de la guerra con Brasil al que Brown derrota en todas las ocasiones, decidiendo finalmente Montevideo desmantelar la flota.

El 27 de febrero hacía flamear su insignia de Almirante en el bergantín Belgrano.

Ante el fracaso de Coe, Montevideo opta por contratar corsarios, siendo el principal de ellos Giuseppe Garibaldi, que se dedica a asolar las costas de los ríos interiores hasta que nuestro héroe lo derrota en la batalla de Costa Brava el 15 de agosto de 1842.

En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar.

Retomado el bloqueo del puerto de Montevideo el glorioso guerrero en 1845, se ve forzado a regresar a Buenos Aires obligándolo las escuadras europeas a firmar un documento por el que se comprometía, dada su calidad de británico a no intervenir más en aquella contienda y finalmente le ordenan regresar a Buenos Aires; en esas circunstancias rodeado por la flota anglo francesa infinitamente superior y mas moderna debiendo rendir por primera vez sus barcos el 2 de agosto de 1845.

De regreso en Buenos Aires el 6 de agosto es recibido como un héroe por la población porteńa. Nunca más comandaría un barco.

En julio de 1847 visita Irlanda donde solo encuentra a un hermano suyo vivo y, apesadumbrado por la miseria que rodea a sus compatriotas de nacimiento, regresa a Buenos Aires en enero de 1849.

Con sus más de setenta ańos se dedica a la vida hogareńa y trabaja en la quinta de su casa de La Boca (casa Amarilla) y cuando el éxito de la diplomacia de Rosas hace a los anglo franceses devolver los barcos secuestrados y rendir homenaje al pabellón, Brown, a pesar de revistar en servicio activo, no quiere concurrir a la ceremonia.

Justo José de Urquiza triunfador en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) lo da de baja del servicio activo pero el clamor general hace que se deje sin efecto esa medida -en homenaje al respetable veterano del río de la Plata.

Sus tres últimos actos de servicio fueron presidir la repatriación de los restos del General Carlos María de Alvear; encabezar las honras fúnebres del General José María Paz y redactar, a pedido del General Bartolomé Mitre, un extenso memorando de las operaciones de la Marina de la República Argentina.

Estos tres últimos -actos de servicio, prestados a tres distinguidos adversarios de Rosas en la guerra civil, demuestran claramente que el ilustre Almirante estuvo siempre por encima de las luchas internas y al servicio de la patria frente a sus enemigos exteriores.

Alejado de las batallas y dedicado a la vida familiar en su chacra de Barracas, nuestro héroe, Guillermo Brown fallece en 1857 a los 80 ańos.

SUS HOMBRES

Muchos fueron los capitanes que acompańaron y sirvieron a las órdenes de Brown, pero indudablemente hay dos, entre ellos, que merecen un párrafo aparte por ser los preferidos por el Almirante, y eso sólo se lograba demostrando su valentía, patriotismo y sentido del deber mas allá de su propia vida.

Particularmente, los Coroneles de Marina Leonardo Rosales y Tomás Espora se respetaban mutuamente pero no había afinidad entre ellos quizás por la formación marinera de cada uno.

Espora se inició en alta mar al lado de un jefe como Hipólito Bouchard, además de integrar la expedición al Perú y estuvo a órdenes de almirantes de la talla de Cochrane y Guise.

Rosales, hombre de estudios limitados, había hecho solo campańas fluviales y el mar le resultaba extrańo.

Dotado de un gran valor, siempre resolvió situaciones a fuerza de coraje, alcanzando su jerarquía de capitán, desde un modesto puesto de artillero.

Una frase suya sintetiza su personalidad -Difícil es exigir a la mano acostumbrada a manejar el sable, destreza en la pluma.

OTROS VALIENTES

Bartolomé Ceretti sargento mayor de marina, que había nacido en Italia, tomó parte en la primera campańa naval contra los espańoles en 1811.

Embarcado en la goleta Invencible combatió en San Nicolás de los Arroyos.

En 1814 fue destinado a la Santísima Trinidad y estuvo en el combate de Arroyo de la China y luego interviene en el combate de Montevideo.

En 1825 era Jefe del Arsenal de Barracas.

Al declararse la guerra contra el Imperio del Brasil, a pesar de su avanzada edad y tener muy buen nivel económicamente, no dudó en ofrecer sus servicios a la patria de adopción, incorporándose a la escuadra como capitán del bergantín General Balcarce fué muerto por un tiro de cańón disparado por la batería Santa Rita de la Colonia del Sacramento, intentando auxiliar a Rosales que había encallado (Febrero de 1826).

Enrique Guillermo Parker sargento mayor de marina, nacido en Inglaterra prestó servicio como teniente en la Real Marina Británica.

Al iniciarse la guerra con el Brasil, se encontraba en Buenos Aires y ofreció sus servicios a nuestro gobierno, siendo incorporado a la escuadra a propuesta del comandante general de Marina brigadier general José Matías Zapiola, el 26 de enero de 1826, haciéndose del comando de la fragata 25 de Mayo.

Luchó bravamente en el combate del 9 de febrero y Brown destacó su actuación distinguida en el parte que elevó al gobierno.

Luego fué nombrado comandante del bergantín Congreso Nacional, buque con el cual intervino en el ataque a la Colonia.

De resultas de estas acciones se agravó la dolencia pulmonar que sufría y muere el 27 de marzo en el Hospital de Sangre.

Carlos Robinson es un teniente de la Marina, nacido en Irlanda en 1788.

Las primeras noticias de este marino son de la noche del 8 al 9 de enero de 1814 que al mando de Seaver en el bergantín Caballo Negro, capturan a los faluchos San Martín y San Luis.

Por esos días se encuentra y conoce a Brown en otra captura de una goleta y una balandra.

En un informe en la Hércules lo reencontramos combatiendo a las órdenes de Brown contra las fuerzas navales espańolas como Teniente 2ş hasta el 11 de marzo y después 1ş Teniente.

En una certificación de servicios del 8 de junio de 1814, escrita de puńo y letra por quien se destacó en lo parco en sus alabanzas de subordinados, Brown destaca el valor y la bravura de Robinson en combate.

La prueba evidente de ello fué cuando llevó las seis cańoneras que luego asaltaron la Colonia en la noche del 1 al 2 de Marzo de 1826.

Narra el historiador naval Angel J. Carranza: -El intrépido teniente Robinson de la cańonera Nş 4 sirve como sus demás compańeros de infortunio, de blanco seguro a la artillería enemiga, que se les enfila con raro acierto.

Fiero y enérgico como la fatalidad, agitando su espada, sin gorra, con el cabello desalińado y el uniforme salpicado de sangre, con una mano aplicaba la mecha al cańón vengador, en tanto que con la otra atendía a la salvación de la nave confiada a su coraje, cuando un casco de metralla le destroza una pierna! cae su cuerpo, mas no se entibia su denuedo y con el gesto, la acción y la palabra sigue animando a los suyos hasta que una segunda bala corta aquella existencia llamada a brillante destino!

Viuda la cańonera de su joven y arrojado comandante, yace atestada de cadáveres y de moribundos...

Pedro Samuel Spiro contrae matrimonio con María Trole y ocho días después parte junto a Brown para destruir el poder naval realista en el Plata.

Este valiente marino de origen griego comandando la Balandra Nuestra Seńora del Carmen con un cańon a proa de a 12 y cuatro de a 6 (libras) y probable eslora de unos 15 metros como máximo, su manga de unos 4 a 5 metros y su puntal de menos de 2 metros.

Por aparejo un solo palo con cangreja y foque. Spiro como único oficial, un contramaestre, un práctico, paisanos, marineros y grumetes en un total de 36 hombres conformaban su tripulación.

En el combate de Arroyo de la China, 28 de marzo de 1814 ( a causa de que su nave encallara), desembarca a sus hombres, prende fuego a la santabárbara, inmolándose para evitar que su barca cayera en manos de los realistas a las órdenes de Don Jacinto de Romarate.

Así termina la historia de este bravo que haciendo honor a la consigna de su Almirante prefirió -Irse a pique antes que rendir el pabellón. Igual que Astiz.

Angel Hubac es hijo de Francia que peleó contra los ingleses en Buenos Aires, en nuestra primera escuadra comanda la balandra Americana y en el combate de San Nicolás dirige la batería de tierra.

El quedaría como reemplazante del malogrado Nother al mando del bergantín La Santísima Trinidad con la que intervino en el bloqueo de Montevideo, y luego cúpole el honor de escoltar con su nave a la escuadrilla vencedora en Arroyo de la China, despues de su natural rendición.

Como coronel graduado al servicio de nuestra Marina patriotica, Hubac pierde ambas piernas a raíz de las acciones del 1 de Enero de 1820 en las bocas del río Colastiné, luchando contra la escuadrilla federal que mandaba el irlandés Pedro Campbell, muriendo varias semanas después.

Hipólito Bouchard nacido en Bornes (Francia) el 15 de Enero de 1780 fué en un principio granadero a caballo y en el combate de San Lorenzo ( 3 de febrero de 1813) arrebató la vida y la bandera al abanderado espańol.

El 9 de Julio de 1817 zarpaba de Ensenada la fragata La Argentina que, al mando de Bouchard, iba a hacer tremolar el pabellón azul y blanco en los mares exóticos del mundo y su nombre escuchado por primera vez en tierras lejanas, durante dos ańos hizo conocer al país que había tomado definitivamente el camino de su libertad.

Zarpó rumbo a Africa; actuú frente a los buques Ingleses en Madagascar, a pedido de las autoridades, rechazó un ataque de proas piratas malayas, capturó numerosas presas en Filipinas; navegó hasta Hawai, donde obtuvo un tácito reconocimiento de la independencia de parte del Rey Indígena Kamehamea y recapturó la corbeta Santa Rosa (alias Chacabuco); Atacó Monterrey y lo capturó en la baja California, y el Realejo, en América Central; puso en conmoción todo el Pacífico y terminó su crucero corsario en Valparaiso, dos ańos después de haberlo empezado.

Sus aventuras darian para toda una serie de películas acerca de la valentia y osadia de estos hombres de mar.

Los capitanes son muchos más y cada uno tiene su historia, con heroísmo o no, aciertos y equivocaciones propias de hombres que con su gesta, estaban creando una nueva Nación.

ANECDOTARIO

Cuando el nombramiento de Brown, el entonces comandante general de Marina, coronel mayor Matías Zapiola, a quien correspondía ejercer superioridad jerárquica sobre Brown, quiso renunciar a su cargo pues no se consideraba suficientemente capacitado para comandar al almirante, el gobierno no le permitió renunciar y permaneció en el cargo. El alto concepto que tenía Brown entre sus contemporáneos se pone de manifiesto con hechos como este.

A raíz de un entredicho suscitado entre Espora y Rosales, quizás tambien debido a su juventud, resuelven batirse a duelo, solicitando al almirante Brown permiso para dirigirse a tierra para enfrentarse.

El almirante les reprocha que no lo hubieran elegido como árbitro para sus diferencias, y ante la inminencia del combate les dice que primero hay que cumplir con el deber y luego habría tiempo de llevar a cabo el duelo, prometiendo que él encontraría el momento propicio.

Al decidir el ataque a Colonia con las cańoneras, llamó a ambos capitanes y seńalando la silueta del Real Pedro atracado junto a la Colonia les manifestó que aquel que lograse apoderarse del buque brasileńo sería el triunfador en el duelo.

El lance concluyó en un abrazo de Espora con Rosales, ebrios de emoción y gloria, cuando al pié del palo mayor, sable en mano, hicieron suya aquella nave imperial.

Manuel Belgrano, desde el Correo de Comercio que se editó desde el 3 de Mayo de 1810 hasta el 6 de Abril de 1811, expresaba -Toda nación, que dexa hacer por otras una navegación que podría emprender ella misma, disminuye sus fuerzas reales y relativas en favor de sus rivales

Al Cabildo Abierto del 22 de Mayo, concurrieron 4 marinos, el de más alta graduación fué el teniente general de marina D. Pascual Ruiz Huidobro, el primero en votar la deposición del virrey; el alférez de navío Matías Irigoyen y de la Quintana, de Buenos Aires, y el de fragata Martín Thompson votaron en igual sentido, mientras el capitán de fragata Laguna, de origen peninsular, votó por la permanencia de Cisneros.

Roberto Ramsay Capitán de Navío de la Marina Real Británica de larga y meritoria carrera en la misma y viejo amigo de los criollos, en 1826, declinó el ofrecimiento del gobierno argentino de ponerse al mando de la menguada escuadra (dos bergantines, un lanchón y doce cańoneras con un único cańon de a 18 cada una) afirmando que los argentinos contaban con la persona adecuada para ejercerlo.

Brown recibía por entonces la siguiente misiva de Ramsay: -Seńor: Aunque no tengo el gusto de tratarlo a Vd. personalmente, su nombre y sus hazańas hace largo tiempo que me son conocidas. Ruégole, pues, quiera aceptar como prueba de estima y admiración por su brillante conducta en defensa de este país, la espada que me ha acompańado durante mis campańas, y hago votos porque goce Ud. de larga vida para usar ésta, y otra en sostén de la causa en que ambos estamos empeńados. Tal es, seńor, el mas ardiente deseo de vuestro sincero amigo y humilde servidor. Robert Ramsay.

Uno de los acontecimientos náutico-militares más preocupantes para las autoridades de Buenos Aires fue la expedición contrarrevolucionaria que, preparada desde 1814, se descargó al ańo siguiente sobre Costa Firme en la nueva Granada.

Esta expedición se pensó y planeó contra Buenos Aires, pero la caída de Montevideo y la negativa de Portugal de permitir que Santa Catalina fuese utilizada como base para la misma la derivaron al Caribe.

Era una expedición muy importante y el máximo esfuerzo que Espańa podía realizar por entonces.

El ejército se componía de 428 oficiales y 9.694 soldados al mando del brigadier general Pablo Morillo e iba embarcada en 45 transportes escoltados por el navío San Pedro de Alcántara de 74 cańones, las fragatas Ifigenia y Diana, 2 corbetas, 2 goletas y 12 grandes lanchas.

Esta poderosa fuerza zarpó el 24 de enero de 1815, volvió a puerto, zarpó nuevamente, en los primeros días de febrero tocó en Canarias y cayó el 5 de abril en Carupano atacando la isla Margarita que rindió en cuatro días.

Se destaca entonces la importancia de la toma de Montevideo, debida en gran parte a los triunfos de Brown en la Campańa de 1814.

COMBATES

1811 San Nicolás de los Arroyos / 1814 Isla Martín García, Arroyo de la China, Montevideo / 1815/16 expedición de corso Brown / 1817 Corso de Bouchard / 1826/28 guerra del Brasil, Punta Collares, Colonia, Los Pozos, Quilmes, Juncal, Monte Santiago, Carmen de Patagones, Bajos de Arregui / 1841/45 Montevideo, Costa Brava, Apresamiento de la escuadra - Punta Lara, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, 9 de febrero, asalto a la Colonia del Sacramento.

COMBATE DE QUILMES

El parte del capitán del puerto de Buenos Aires, Francisco Lynch, comunicaba que a las 8 horas del 29 de Julio de l826, 19 buques imperiales (Brasileros) se mantuvieron a la vela hasta el mediodía, momento que fondearon al E. del canal exterior.

La fuerza enemiga se componía de 2 fragatas, 3 corbetas, 4 bergantines, 6 goletas y 4 cańoneras que sumaban unas 225 bocas de fuego.

Dos horas despues de avistado el enemigo había sonado el estampido del cańon en la 25 de Mayo, para convocar a su puesto a los que estaban en tierra, no demorando en embarcarse el Almirante Brown con algunos de sus oficiales.

Nuestra escuadra contaba con apenas 15 naves de guerra de las cuales 8 eran cańoneras y tenían un sólo cańon a proa, con un total de bocas de fuego en la pequeńa escuadra, que no exedía de 120.

Combate nocturno del 29 de Julio :Ya de noche iba la 25 de Mayo silenciosamente en demanda de su adversario, paseándose nervioso su capitán (Espora) en el puente.

El almirante pregunta ¿vienen? y Espora le contesta -Seńor, no diviso mas que una pequeńa vela que me parece la Río...(goleta Río de la Plata al mando de Rosales). Intentaban atacar la vanguardia de los brasileńos y sembrar la confusión obligándolos incluso a batirse entre sí.

La Fragata había atravesado la linea enemiga y se hallaba sobre su centro cuando fué advertida. ¿Qué buque es este? preguntó una voz. Espora sin dudar contestó ¡La 25 de Mayo! seguida esta respuesta con una atronadora andanada a una goleta imperial, serían las 22 hs aproximadamente.

La fragata insignia Nitcheroy, que hacía de cabo de fila, se enfrentaría una vez más, con la 25 de Mayo que sólo era acompańada por la goleta Río, los restantes barcos quedaron rezagados.

Las dos naves argentinas luchan con renovada tenacidad ante el abandono de los suyos, después de combatir durante una hora consiguen librarse del cerco que les tendía el enemigo, favorecidos por la oscuridad, logran arribar para incorporarse al resto de la escuadra.

Muchas deben haber sido las bajas que sufrieron ambos bandos esa noche, pero como al día siguiente se renovó la lucha, todos los documentos suman las pérdidas de las dos jornadas.

Destéfano Laurio H. Brown, nuestro máximo héroe marítimo.

Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Volumen L (1977) Buenos Aires

Arguindeguy, Pablo E. Prueba documental documental del arribo de don Guillermo Brown al Río de la Plata.

Investigaciones y ensayos. Nro. 34.ANH. Enero-junio 1983.

Correo de Comercio número 39, de fecha 24 de noviembre de 1810.

Historia Marítima Argentina Tomo V, pag. 51 - Edic. Bs As 1987.

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NOTA DE LA NAC&POP:

Compańeros Revolucionarios

Patriotas de la Revolucion de Mayo

Leonardo Rosales

Tomás Espora

Bartolomé Ceretti

Enrique Guillermo Parker

Carlos Robinson

Pedro Samuel Spiro

Angel Hubac

Hipólito Bouchard

Gervasio Posadas

Juan Larrea,

Martín Jacobo Thompson

Benito José Goyena

Francisco Drummond

¡PRESENTES!

Sus nombres estan inscriptos, por el pueblo americano, en el carro de la victoria.

Con Don Jose de San Martin, Manuel Belgrano, Juan Jose Castelli, Simon Bolivar, Miguel Martin de Quemes, el Chacho Vicente Angel Peńaloza, Felipe Varela, Felipe Vallesse, Juan Domingo Peron, Evita, Macacha Quemes; Claudia Falcone, Juana Azurduy, Jose Sabino Navarro, Doria Falco, Rosario Infantino, el Rońa Peckerman; Juan Jose Valle; Juan Manuel de Rozas; Facundo Quiroga, Jose Gervasio de Artigas, Aparicio Saravia; y tantos otros conforman el Comando celestial desde donde nos ayudaran en la lucha por la libertad y la dignidad de nuestra querida Patria Grande en el marco de los pueblos libres del mundo que se avecina.