¿Hacia la unidad sindical?
Justo Fernández Rodríguez
El cinco al diez del pasado diciembre, se celebró en Japón el XVIII Congreso de la CIOSL, la más importante organización sindical del mundo, pero el seguimiento mediático de su desarrollo y conclusiones ha sido casi nulo. He repasado los principales rotativos nacionales e internacionales, de habla hispana, portuguesa e italiana, y sólo he podido encontrar algunas notas de agencias, lo que, lamentablemente, da una idea de cómo el sindicalismo se ha convertido en una fuerza marginal, en el concierto político y económico mundial, cuando más necesaria se hace una organización fuerte para la defensa de los amenazados intereses de los trabajadores, por una gran revolución, mundializada, de radicalismo liberal, con claros objetivos de privatización de los servicios públicos, desregulación de las condiciones laborales, deproteccion social y reducciones coactivas de salarios y aumentos de jornada. Hasta dudo que este intento de acercar los que ha sido el congreso pueda interesar a muchos trabajadores.
Por primera vez, una mujer, la australiana Sharan Burrow, fue elegida para ocupar la presidencia de la CIOSL y el secretario general de CC.OO., Jose Mª Fidalgo, ha pasado a formar parte, como miembro titular, del Comité Ejecutivo, para el que fue reelegido el secretario general de la UGT, Cándido Méndez.
En los debates se constató que el mundo dispone de conocimientos, tecnología, capacidad y riquezas para cumplir sus compromisos de reducir la pobreza. Asimismo, se confirmaron las dudas sobre la voluntad de gobiernos, instituciones internacionales y grandes poderes económicos para afrontar sus reiteradas promesas de respaldar un cambio profundo, con mayor cooperación, solidaridad y ayuda, al mundo en desarrollo.
El congreso rechazó las políticas simplistas, desacreditadas, de libre mercado y neoliberalismo que perjudican a los trabajadores, aumentando la pobreza y las desigualdades. Se marcó, como principal objetivo, globalizar el empleo decente, en un modelo de desarrollo sostenible.
Fueron mayoría las intervenciones que expusieron la necesidad de crear una nueva confederación sindical internacional, que agrupase a todo el sindicalismo independiente y democrático. Por fin, se ha dado luz verde al proceso de unificación de la CIOSL, la Confederación Mundial del Trabajo, y otras centrales sindicales, como la Confederación Europea de Sindicatos, para evitar que gobiernos y empresarios, especialmente, las multinacionales, continúen beneficiándose de la división sindical.
Una gran parte de los delegados, defendieron la transparencia en las negociaciones de unificación, para que las organizaciones nacionales se sintieran parte del proceso. Igualmente, expresaron su deseo de que el Comité Ejecutivo de la CIOSL participe activamente en las negociaciones y que el secretario general, Guy Rider, tenga en cuenta sus decisiones.
Mejorar las comunicaciones entre organizaciones y entre éstas y los trabajadores, con la utilización intensa de las nuevas tecnologías de la comunicación, con ampliación de los idiomas utilizados, fue una de las necesidades expuestas por los congresistas. José Mª Fidalgo, pidió que se refuerce "la visibilidad de las acciones y la cooperación sindical, para ayudar a fortalecerse a las organizaciones de los países en vías de desarrollo". Se pidió que no se suprimiera el Informe Anual sobre la violación de los derechos humanos y sindicales, que viene demostrando la progresiva degradación de la situación en una gran parte de países. Los principales acuerdos fueron:
- Racionalizar la enorme cantidad de comités y estructuras similares que se han ido creando y cuyos crecientes niveles de autonomía dificultan su operatividad y, sobre todo, la unidad de acción necesaria, obstaculizando la solidaridad.
- Erradicar el trabajo infantil, rechazándose los cínicos argumentos de que es inevitable, socialmente aceptable o que redunda en beneficio económico, para los niños implicados y sus familias.
- Que los servicios públicos vitales, educación, agua, transportes públicos y otros servicios esenciales, queden fuera de la próxima negociación sobre liberalización del comercio.
- Efectuar campañas de fortalecimiento de la afiliación sindical para luchar, en mejores condiciones, por las reivindicaciones inmediatas y la erradicación de los mecanismos de explotación que impiden la extensión de la justicia social.
- Compromiso de movilización para cambiar el signo actual de la globalización. Esta resolución se adoptó por unanimidad.
- El Congreso rechazó el unilateralismo en los asuntos internacionales, comprometiéndose a apoyar, con todos los medios a su alcance, el papel primordial de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y en la resolución pacífica de los conflictos.
Guy Rider, secretario general de la CIOSL, resumía el compromiso y los objetivos de la nueva organización que da sus primeros y vacilantes pasos: "No comprometer nuestros principios, no sacrificar nuestros valores".
Se habló poco de la necesidad de coordinar las movilizaciones, con organizaciones ecologistas, pacifistas y antiglobalización, surgidas como movimiento ciudadano autónomo, en Seattle, cinco años atrás.
Sin embargo, el proceso de unificación no será fácil. Habrá que conciliar los intereses contrapuestos de los que entienden que el plazo de 2006 para la creación de la nueva organización unitaria, es demasiado ambiciosa y precipitada y los que defienden que no se puede perder tanto tiempo. Además, los personalismos, las ambiciones y las influencias políticas crearán obstáculos en el avance del objetivo de unidad decidido.
En el congreso de la CIOSL, los maximos representantes de los principales sindicatos españoles, UGT y CC.OO. defendieron la necesidad de una sola organización internacional. ¿Por qué no comienzan un proceso de unificación, en España? Se ganaría en eficacia; se abarataría el sostenimiento administrativo y logístico; se eliminarían los crecientes problemas burocráticos y se evitaría la excesiva dependencia, para su financiación, de las subvenciones y ayudas públicas o privadas y, sobre todo, de actuaciones de difícil explicación para los trabajadores.