EL MUNDO, 1 agosto 2005

La Policía cree que el islamista protegido por Marruecos intervino en el 11-M

MADRID.- Un informe de la Policía que aparece en el sumario del 11-M pone de manifiesto que Mohammed Haddad tenía estrechos vínculos con el comando de Lavapiés que preparó los atentados. El juez Del Olmo no ha cursado aún una orden de detención contra el islamista, puesto en libertad por Rabat una semana después de los atentados.

El 13 de marzo de 2004 a las 11.00 horas, un testigo identificó "sin ningún género de duda" a Mohamed Haddad (Tetuán, Marruecos, 1967) como uno de los individuos que, el 11-M, se encontraba al lado de la Renault Kangoo aparcada cerca de la estación de Alcalá de Henares manipulando la mochila que llevaba junto a otros dos hombres.

El 14, otra persona, a la que se dio consideración de testigo protegido, declaró a la Policía que el día 12 de marzo a las 19.30 horas vio salir del número 4 de la avenida de las Ciudades (Getafe) a un individuo cuya descripción se correspondía con la de Haddad.

La Policía transmitió una orden de detención a Marruecos y Haddad fue efectivamente apresado el 18 de marzo de 2004 en Tetuán. Sin embargo, sorprendentemente para los mandos de la Comisaría General de Información fue puesto en libertad porque, en declaraciones ante las autoridades de su país, según consta en una nota remitida por la Agregaduría de Marruecos, el día 10 de marzo, "se encontraba en una cafetería de Tetuán viendo un partido de fútbol".

Esta débil coartada es puesta en cuarentena por un informe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Comisaría General de Información que figura en el sumario del caso. Sus conclusiones son reveladoras: "Haddad era conocido en los medios policiales por su vinculación con el grupo de personas de índole integrista que se reunían en el barrio de Lavapiés".

La nota además añade: "Igualmente, tenía conexión con Jamal Zougam, Abdennabi Chedadi (ambos detenidos por su participación en los atentados del 11-M), Salahedine Benyaich y Lashien Ikasrrien, a quien prestó su pasaporte".

Sobre las versiones de los testigos que afirmaron haberle observado el 10 de marzo en un café de Tetuán viendo un partido de fútbol y que podrían arrojar dudas sobre las declaraciones de los testigos españoles, el informe de la UCI plantea: "Esas contradicciones establecen una duda sobre su participación directa en el atentado, pero no sobre su presunta intervención en la planificación o bien el conocimiento de los hechos".

El presidente del Gobierno no contestó en su comparecencia ante la Comisión Parlamentaria del 11-M cuando el portavoz popular, Eduardo Zaplana, le preguntó: "¿Tiene información o ha aclarado ya el Gobierno o la Policía por qué Marruecos, según nuestra información, ha puesto en libertad a Mohamed Haddad, uno de los posibles autores materiales del atentado?"

Sin embargo, la respuesta a esa incómoda pregunta la iba a dar el diario El País en su edición del 21 de enero de 2005. Según el rotativo, la UCIE (unidad especializada en terrorismo islamista dependiente de la Comisaría General de Información) había corregido una información errónea según la cual Haddad fue detenido por la Policía turca el 10 de octubre de 2000 junto a Said Berraj, Amer Azizi, Salahedine Benyaich y Lahcen Ikasrien. En efecto, en aquella reunión no estuvo presente Haddad, quien le había cedido su pasaporte a Ikasrien, actualmente detenido en Guantánamo.

Según El País, además de ese hecho, que rebajaba su papel en el entramado islamista, había otros dos que justificaban la decisión del juez de la Audiencia Nacional de no ordenar la detención de Haddad. Uno de ellos era que los testigos se habían «retractado» de sus declaraciones. El otro, que el marroquí había «probado que estaba el 11 -M en Tetuán».

El sumario del 11-M pone de manifiesto que esos hechos no son ciertos y que El País no tuvo noticia (u ocultó) un informe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Comisaría General de Información que pone de relieve la relevancia de Haddad.

Dicho documento lleva fecha de diciembre de 2004 (apenas unas semanas antes de la información publicada por El País) y fue remitido al juez del Olmo bajo el epígrafe Análisis de la documentación de Mohamed Haddad.

En él no se hace ninguna mención a que los testigos hayan cambiado de criterio respecto a la identificación de Haddad (las dos son contundentes) y no se dice nada respecto a que el sospechoso haya demostrado que estuviera en Tetuán el día de los atentados. Tan sólo se tiene constancia de que el 31 de enero salió hacia Marruecos por el puesto fronterizo de Ceuta.

La nota de la UCI, en sus conclusiones, afirma: «Haddad era conocido en los medios policiales por su vinculación con el grupo de personas de índole integrista que se reunían en el barrio de La-vapiés. Además,- tenía una relación estrecha con antiguos integrantes de células desarticuladas en Madrid en el año 2001, como Amer Azizi, huido de la Justicia y sobre el que pesa una orden de detención del Juzgado Central 5 de la Audiencia Nacional». Y continúa: «Igualmente, tenía conexión con Jamal Zougam, Abden-nabi Chedadi (ambos detenidos por su participación en los atentados del 11-M), Salahedine Ben-yaich y Lashien Ikasrrien, a quien prestó su pasaporte».

Sobre las versiones de los testigos que afirmaron haberle observado el 10 de marzo en un café de Tetuán viendo un partido de fútbol y que podrían arrojar dudas sobre las declaraciones de los testigos españoles, el informe de la UCI plantea: «Esas contradicciones establecen una duda sobre su participación directa en el atentado, pero no sobre su presunta intervención en la planificación o bien el conocimiento de los hechos». El documento de la UCI determina que se le puede incluso imputar un delito de tráfico de estupefacientes, al habérsele intervenido dos tabletas de hachís en su domicilio. Y apunta un dato curioso: «En las proximidades del Hospital 12 de Octubre (donde fue robada una cartera cuya documentación se encontró en su vivienda) tuvieron lugar reuniones de José Emilio Suárez Trashorras y Jamal Ahmidad (El Chino)».

La parte final de este informe debería sonrojar no sólo al juez por no haber dictado orden de detención contra Haddad, sino a todos los que han minusvalorado su papel en el 11-M.

Según establece la UCI, «Haddad estaba relacionado con el grupo radical del barrio de La-vapiés, perteneciendo, en concreto, a un grupo integrado por Jamal Zougam, detenido en los hechos relacionados con el 11-M por su presunta participación directa en los mismos... En conclusión: en cuanto a la implicación de Mohamed Haddad en los atentados del 11-M, no se descarta su conocimiento en la intención e incluso en la planificación de esos atentados».

La figura de Haddad forma parte de los misterios que rodean a la masacre de Madrid. No se explica bien cómo la Policía marroquí, que ha llegado a detener a miles de personas por su relación, a veces ni remotamente probada, con los atentados de Casablanca, dejó en libertad a un sospechoso que ni siquiera pudo probar dónde estuvo el día que estallaron los trenes.

¿Qué explicación puede haber para que, teniendo en su poder un documento policial como el relatado, Del Olmo no haya solicitado su detención? ¿Por qué desde determinados círculos políticos y mediáticos se pretende minusvalorar su papel en la matanza?

A veces, da la impresión de que el juez trata de abrir'el círculo de implicados en los hechos dando palos de ciego (acaba de pedir al Ministerio del Interior y al CNI los datos, significativos o no, sobre más de 80 personas relacionadas con el 11-M) y, en otras, es como si no quisiera penetrar en vericuetos que pueden resultar incómodos (por ejemplo, la detención de Toro se produjo tras meses de sonadas revelaciones periodísticas). Sea como fuere, lo que se preguntará hoy el ciudadano de la calle es: ¿Cómo un hombre como Haddad aún no ha sido imputado?

casimiro.g.abadillo@el-mundo.es