SCSCanarias,
16-10-2006
Presiones
políticas para hacer pasar hambre a los refugiados y que acepten las tesis
marroquíes
ONGs
con presencia en la zona advirtieron de que las muertes por falta de alimentos,
especialmente entre los ancianos más débiles y recién nacidos, podrían
empezar a producirse en sólo unas semanas.
El presidente de la institución humanitaria, Buhebeini Yahya, anuncia que la
anemia afecta al 66% de las mujeres entre 15 y 45 años y al 68% de los niños y
la malnutrición al 35% de éstos y es crónica en el 7,8% de los más pequeños
y hace responsable a
la ONU.
Califica de vital el suministro de gas para 30.000 familias y el reparto de ropa
entre los 35.000 alumnos de las escuelas de Tinduf financiados por el Gobierno
canario.
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Los
almacenes de alimentos y las plataformas de los contenedores están actualmente vacíos...
Santa
Cruz de Tenerife. 16-10-2006
“Este
mes sólo hemos podido hacer la mitad de la distribución habitual de
alimentos”, explicó en Tinduf el presidente de
la Media Luna
Roja Saharaui, Buhebeini Yahya. “Ahora, todas las plataformas de contenedores
están vacías. No hay ni un saco de harina. Por eso
la Media Luna
Roja Saharaui vuelve a hacer un llamamiento para llamar la atención de la
comunidad internacional sobre esta catástrofe. El stock
de seguridad de alimentos básicos está agotado. No hay ni un saco de harina en
los almacenes de
la Media Luna
Roja”. Así resume la dramática situación que asola a los cerca de 200.000
refugiados saharauis de los campamentos de Tinduf, suroeste argelino. Es más,
representantes de algunas ONGs españolas e internacionales con presencia en la
zona advirtieron de que las muertes por falta de alimentos, especialmente entre
los ancianos más débiles y recién nacidos, podrían empezar a producirse en sólo
unas semanas.
Mientras
Marruecos recibe en el ámbito diplomático un revés tras otro, los últimos
tras el informe del Comité de Derechos Humanos y
después de la conclusión de
la Cuarta
Comisión
de Descolonización de Naciones Unidas que volvieron este mes a demandar el
ejercicio del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, el régimen de
Mohamed VI recurre a otra estrategia: presionar a sus aliados para recortar la
ayuda alimentaria básica a los refugiados saharauis y rendirlos por hambre.
Desde 2005 la ayuda internacional para la alimentación básica de los
refugiados saharauis en Tinduf, mandato y responsabilidad mayoritaria de
la Alta Comisaría
de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundia de
Alimentos (PMA), agencias dependientes de Naciones Unidas, se ha reducido entre
un 40 y un 50%. En consecuencia, a pesar de que se ha intentado dosificar los
repartos de 2006, no queda apenas nada para acabar el año. Tal es la escasez
que el stock de seguridad se ha
consumido y, hasta principios de 2007, de no reaccionar urgentemente la
comunidad internacional y los países donantes, sólo se espera ayuda del
Gobierno argelino y de algunas asociaciones de solidaridad y ONGs,
mayoritariamente españolas, y que serían insuficientes y tardarían en llegar.
“Lo
que tenemos es una pequeña cantidad de azúcar, 35 toneladas, cuando para una
sola distribución necesitamos 158, unas 49 toneladas de aceite cuando sólo
para este mes necesitaríamos otras 158 toneladas,
208 toneladas de lentejas y para una sola distribución serían
necesarias 316. En general, carecemos de todos estos productos básicos para
terminar el mes de octubre”, explica Yahya al Servicio de Comunicación
Saharaui en Canarias (SCSC) ante unos almacenes de alimentos vacíos. “Por
eso, advertimos nuevamente de que se trata de una emergencia de primera categoría.
Del resto de productos, hemos recibido arroz y pasta del Gobierno italiano y una
ayuda del Gobierno sueco de conservas de atún. Es lo único que tenemos en
cantidad suficiente para los tres meses restantes del año. Es una situación
muy preocupante para nosotros”.
¿A
qué se debe el recorte?
“La
responsabilidad es de los organismos internacionales y, en gran parte, de la
agencias de Naciones Unidas que tienen el mandato de asistir y atender a los
refugiados, que son
la ACNUR
y el PMA. Estas agencias no cumplieron sus compromisos durante el último año
y por eso hemos llegado a esta situación. Saben hace tiempo que el stock de
seguridad se agotaba este mes. Me extraña esta situación. Puede que las
Naciones Unidas en general tengan problemas de recursos pero no creo que sea
imposible hacer un llamamiento o un comunicado, llamar la atención de la
comunidad internacional. La ayuda no es como la lluvia que si esperamos cae. Hay
que llamar la atención de los países donantes, organizaciones humanitarias,
sociedad civil y ONGs a fin de solicitar ayuda para estos refugiados. Por eso
me extraña muchísimo este silencio de las agencias de Naciones Unidas. ACNUR y
PMA son además miembros de un comité de coordinación ubicado en Argel en el
que participa
la Media Luna
Roja Saharaui,
la Agencia Española
de Cooperación, la agencia europea ECCHO, UNICEF y Ministerio de Asuntos
Exteriores argelino y
la Media Luna
Roja argelina. Cada mes se tiene que organizar una reunión para elaborar un
estudio y un análisis sobre la licuación. Por lo tanto ya sabe todo el mundo
que esto es una catástrofe. Ya dijimos hace tres meses en una reunión de este
comité que las agencias de Naciones Unidas tienen el mandato de hacer un
llamamiento internacional y todo el mundo estaba de acuerdo. Insistimos en una
segunda reunión y en una tercera. Su respuesta fue que les faltan recursos. Lo
que no entendemos es a qué esperan para sensibilizar a la comunidad
internacional por medio de un comunicado y conseguir así donaciones. La excusa
de la falta de recursos y el silencio no es posible, no puede ser. Todo esto da
la razón a las autoridades saharauis cuando califican esta situación de
postura política. Se trata de presiones políticas para hacer pasar hambre a
estos refugiados y que cambien sus opiniones políticas y acepten apoyar las
tesis marroquíes”.
¿Qué
países están detrás?
“Seguramente
los aliados de Marruecos. Nadie puede tener interés en hacer pasar hambre a los
refugiados saharauis si no es Marruecos o sus aliados”
¿La
situación ya está teniendo repercusiones en la salud de los refugiados?
“Claro
que sí y los datos no son nuestros. ACNUR, el Programa Mundial de Alimentos y
UNICEF convocaron entre marzo y abril de
2005 a
un instituto internacional especializado en nutrición para hacer un análisis
en ese sentido a la población de los campamentos de refugiados saharauis. El
informe derivado de este estudio fue presentado en julio de 2005. Los
indicadores generales del trabajo, que fue estrictamente independiente y científico,
indican que el 66% de las mujeres entre 15 y 45 años tienen anemia. El 68% de
los niños menores de 6 años también. El 35% de los niños padece malnutrición.
En el caso del 7,8 % de los niños menores de 5 años esta malnutrición se
considera severa y crónica. Estos son los resultados. Por eso insisto y afirmo
que las agencias de Naciones Unidas, y en particular ACNUR y PMA, conocen la
situación perfectamente. Tienen oficinas en los campamentos y acceso permanente
y diario a los refugiados. Conocen perfectamente la situación y no pueden
alegar falta de información en este tema”.
¿Desde
cuando se viene produciendo el recorte?
“El
recorte se produce desde el año pasado, 2005. Después hemos hecho dos
llamamientos en febrero, el 4 el primero, para llamar la atención de la
comunidad internacional. Todo su contenido se confirmó todavía más con las
graves inundaciones que asolaron los campamentos ese mismo mes. Alertamos de la
falta de jaimas, (tiendas), de medicamentos, de alimentos básicos…Todo el
mundo estaba 5 días después preocupado por la falta de productos básicos.
12.000 familias estaban sin techo. Fue una emergencia sobre otra emergencia.
Nuestro caso no es como el del tsunami. Son países con sus propios recursos. Su
recuperación es cuestión de días o meses, de tiempo. Pero aquí llevamos
inmersos en una emergencia desde hace 30 años. No tiene interés mediático
como otras. La prioridad de los grandes donantes son otras regiones con más
interés de los medios de comunicación. Lo que atrae la atención son los actos
terroristas y los conflictos armados pero una situación como esta no. Estamos
lejos y la presencia de medios no existe o es puntual. En otras zonas se
transmite la información inmediatamente a todo el mundo”.
¿El
Gobierno español tampoco ha reaccionado a los llamamientos?
“Todavía
no, pero con nosotros hay una delegación de
la Agencia Española
de Cooperación que está al tanto de todos los detalles y tengo confianza de
que harán algo aunque no tenemos nada confirmado”.
Así
las cosas, cada vez es más importante la ayuda aportada por los ciudadanos de
las diferentes Comunidades Autónomas españolas, ¿no?
“Claro
que sí. Es vital en todos los aspectos. En el aspecto moral porque supone un
mensaje para los refugiados de que no están totalmente abandonados y dejados a
su suerte. No son gobiernos ni autoridades pero son los ciudadanos los que
comparten estas dificultades con ellos y eso es muy importante”.
El
Gobierno canario financia casi la totalidad del suministro de gas para los
refugiados, ¿qué supone esta ayuda?
“Algo
importantísimo. Es una ayuda especial porque la ayuda canaria llega a todas y
cada una de las familias refugiadas a través del proyecto de distribución de
gas butano. El butano es muy importante porque
la ACNUR
sólo da 3 bombonas por familia al año y la necesidad mínima es de 18. Este
apoyo es de gran importancia. Posiblemente, la ayuda no es tan visible como lo
puede ser la construcción de una escuela para 1.000 alumnos, pero llega a más
de 30.000 familias refugiadas y por eso es vital. Otra ayuda importante de
Canarias, entre otras, es el reparto de ropa una vez al año entre los alumnos
de las escuelas de los campamentos, ya que beneficia directamente a unos 35.000
alumnos”.
SCS
- Servicio
de Comunicación Saharaui
de Canarias