LOS PROTAGONISTAS
Una familia marcada
Los parientes de
Hasán Hairach, condenado a 20 años por las manifestaciones de El Aaiún, denuncian que el joven paga por el compromiso familiar con la causa saharaui. Un tío suyo desapareció en 1977.JOSEP SAURÍ
EL AAIÚN
Entre la veintena de saharauis condenados por la justicia marroquí por las manifestaciones independentistas de finales de mayo, la pena más dura, 20 años de cárcel, ha sido para Hasán Hairach. El 28 de junio, un tribunal le declaró culpable de constitución de banda criminal, agresión a agentes del orden, uso de armas, estragos en bienes de utilidad pública y colocación de objetos en la vía pública para impedir el tráfico, entre otros cargos.
"Menos de los atentados de Casablanca y Madrid, y de los de Londres, que todavía no habían ocurrido, le han acusado de todo", dice su primo, Mohamed Fadel, esbozando una sonrisa. Cabría suponer que se trata de un cabecilla de las movilizaciones, o un líder carismático, o al menos un militante significado. Pero Hasán es un estudiante de 18 años, al que le faltan dos cursos para acabar el bachillerato. "Un chico de lo más normal", según su madre, Sukkeina. Entonces, ¿por qué la justicia marroquí le ha aplicado casi todo el código penal? Fatimatu, su tía, no tiene ninguna duda: "Por pertenecer a esta familia".
Los desaparecidos
La condena de Hasán se suma al doloroso tributo que ha pagado esta acomodada familia de comerciantes del barrio de Hay Villas, de El Aaiún, en el conflicto del Sáhara Occidental. Su padre, Mohamed, también fue encarcelado, y la propia Fatimatu pasó más de 10 años en prisión. Otro tío, Bachir Limum, el padre de Mohamed Fadel, desapareció en mayo de 1977.
"Por eso Hasán siempre va a las manifestaciones, sobre todo a las de los familiares de desaparecidos. Pero no hizo nada", dice su madre. "Nos gustaría que el tribunal tuviera la valentía de reconocer por qué le ha condenado, en vez de culparle de cosas que no ha hecho --añade su primo--. Esto no ha sido un juicio, sino una venganza contra esta familia, y una advertencia a todos los saharauis para que nadie se atreva a protestar y a reivindicar sus derechos".
Según las organizaciones de derechos humanos, 526 saharauis desaparecieron entre 1975 y el 2000. La de Hasán es una de las familias que rechazan la indemnización ofrecida por Rabat para cerrar su caso. "Mientras los marroquís no reconozcan que han matado a mi padre, nosotros lo consideramos vivo. Las familias de desaparecidos exigimos la verdad. Si están vivos, que los dejen en libertad, y si están muertos, que las autoridades asuman su responsabilidad y entreguen sus restos", afirma Mohamed Fadel. Otro tío de Hasán, Bucharaya, hizo recientemente unas declaraciones en este sentido a la cadena de televisión Al Jazira. "Esto también se lo quieren hacer pagar al chico", concluye Mohamed Fadel.
Hasán fue detenido horas después de la manifestación del miércoles 25 de mayo, en la que él "no estuvo; había ido a las del lunes y el martes", asegura su tía. "Le fueron a buscar a medianoche a casa de su abuelo y se lo llevaron por la fuerza", cuenta su padre. La policía le trató, según su primo, "como de costumbre en estos casos".
La camiseta de Zidane que llevaba aquel día Hasán, apasionado fan de la estrella del Real Madrid, está completamente ensangrentada. En un certificado médico expedido por el Hospital Hasán II de El Aaiún 20 días después de la detención se le prescriben otros 40 días de reposo. El parte detalla las lesiones sufridas en lo que es calificado de "¿agresión? según el paciente": Fractura de los huesos de la nariz, traumatismo lumbar, esguince en el codo, varias lesiones en el antebrazo, 10 puntos de sutura en la cabeza. La familia presentó una denuncia por las torturas, de la que dice no haber obtenido respuesta.
"Él nos anima a nosotros"
El chico cumple su pena en la Cárcel Negra de El Aaiún. "El director de la prisión le recibió a la entrada y le dijo: 'Te vamos a arrancar las uñas por haber quemado la bandera de Marruecos'", cuenta su primo. "Le llevamos comida, pero no se la entregan", se queja su madre. "Sólo le podemos hacer una visita a la semana, y encima nos la amargan. El martes pasado nos tuvieron esperando en la puerta de las nueve de la mañana a las cuatro de la tarde", añade su tía. Pero a pesar de todo, la familia coincide en destacar la entereza de Hasán. "Él es quien nos anima a nosotros. Nos dice que debemos resistir y que tenemos que estar orgullosos de que esté en la cárcel --explica su primo--. Es un caso de honor. Sabe muy bien que le apoya todo un pueblo, y que no ha cometido ningún crimen. Está encarcelado por una causa que él considera más que justa, y aunque le hubiesen condenado a muerte, seguiría firme".
Esperanza de amnistía
¿Qué va a ocurrir con Hasán a partir de ahora? "No podemos confiar en la justicia marroquí, pero sí en que instancias internacionales de Derechos Humanos intervengan para que tenga tratamiento de preso político", responde su primo. Asimismo, la familia espera que la presión internacional obligue a Marruecos a concederle una medida de gracia y vuelva pronto a casa. Es Mohamed, su padre, quien toma la última palabra: "Es un chico muy valiente. Estamos orgullosos de él".