RAÍCES DE BEJEKE

¿HASTA CUÁNDO LA BARBARIE?

Félix M. Arencibia

Bombas estallando, gritos desgarradores de niños, alaridos desesperados de madres. Sangre, mucha sangre, ríos de sangre inundan las conciencias de los humanos, pero la codicia y la locura de algunos impide pararla. Oramas se había sentado en el jardín, se había dormido y despertado con esta pesadilla ahogándole de angustia. ¿Hasta cuándo va a durar esta barbarie? –se pregunta, el viejo profesor. Es una pregunta difícil de contestar, intervienen varios factores que tienen elementos comunes. La matanza de inocentes, ocurrida la semana pasada en Osetia del Norte (Rusia), deberíamos ahora analizarla despacio.

Antes de meternos en las causas del conflicto checheno se podría intentar ver lo que pasó, procesando la información confusa que nos dan. Se habla de unos pocos cientos de rehenes que posteriormente se convierte en más de mil. Se dice que lo importante es la vida de los niños y adultos retenidos; que los secuestradores piden cosas imposibles: suelten presos y se retiren de Chechenia. Las noticias las dan ellos sin que haya otras fuentes con las que contrastar. Nos dicen lo que quieren y les interesa. Los soldados rusos se introducen y se produce la masacre de cientos de personas. Nos dicen que la responsabilidad la tienen los captores, ellos no tenían planificado atacar. Otras intervenciones, entre ellas la del teatro moscovita que ocasionó otra masacre similar, nos hacen dudar de sus versiones.

Los dragones negros de las nubes flotan sobre los pensamientos de Oramas. Él piensa que no puede haber justificación al secuestro de personas ni a la violencia. El conflicto de Chechenia tiene una trayectoria de siglos. Ese pueblo ha luchado por su independencia hasta el martirio y la locura. Después de la Segunda Guerra Mundial fue deportado en masa fuera de su patria. Nadie es capaz de negociar una salida al conflicto mientras la lista de muertos, la miseria y el sufrimiento se incrementan. ¿Por qué Rusia y otras potencias se oponen a la autodeterminación de los pueblos? Unas veces por razones económicas (minas, petróleo…), estratégicas o por miedo a que otros pueblos los imiten. Hay por tanto que mantenerlos unidos cuesten las vidas que cuesten.

Si se les dejara decidir libremente igual volverían a unirse a la anterior metrópolis. Podría pasar como con la UE que los pueblos se unen libremente y se desunen cuando lo desean. ¿Cuándo los mandatarios de las potencias centralistas van a aprender? ¿No han tenido suficientes con las sangrientas guerras coloniales del pasado? Todo ello lleva a recordar las palabras de Eduardo Galeano: "La maquinaria de la igualación compulsiva actúa contra la más linda energía del ser humano, que se reconoce en sus diferencias y desde ellas se vincula". El dolor por la masacre de inocentes se clava en la tristeza compasiva del viejo Oramas.

Felix194@hotmail.com