11-S QUINTO ANIVERSARIO: HÉROES O VÍCTIMAS

                

                 Manuel Fernández *

                

                 Las Torres Gemelas (Twin Tower) situadas en el World Trade Center de la isla de Manhattan, Nueva York, eran dos edificios verdaderamente sorprendentes por su enorme altura. Situado uno en la calle, en su base, y mirar para arriba era un verdadero espectáculo.

                 Quizás por deformación profesional, no dejaba de preguntarme, contemplando aquellas dos enormes moles de acero, cemento y cristales,  como se habían construido dichos edificios, cómo eran sus estructuras, de que medios contraincendios estaban dotados ambos edificios, etc. La Torre 2 tenía una altura de 415,5 metros (107 pisos) mientras que la torre 1 alcanzaba los 417 metros (521 con la antena de televisión), unas 110 plantas.

                 Se estima que las Torres Gemelas contenían 200.000 toneladas de acero, 325.000 de hormigón, 55.000 de superficie acristalada correspondiente a 43.600 ventanas, 239 ascensores con una capacidad media de 55 personas, 71 escaleras automáticas, 930.000 de superficie de oficinas, 50.000 trabajadores y hasta 150.000 visitantes al día, en su mayoría turistas extranjeros, Uno de ellos, hace ya muchos años, fue quién esto escribe.

 

                 No fue hasta que el 11 S de 2001 ocurrió el atentado terrorista más grande de la historia de la joven nación de Estados Unidos, cuando me interesé realmente en cómo fueron construidos dichos edificios. El autor del Proyecto y la dirección de su construcción estuvieron a cargo del arquitecto estadounidense de origen japonés Minoru Yamasaki. La estructura de ambos edificios estaba compuesta de tramados de acero, en forma de nidos de abejas,  soldados a las vigas maestras. La mayor parte del peso de cada edificio descansaba en las vigas centrales, donde estaban las escaleras y ascensores.

                 El enorme impacto de ambos aviones, cargados con 360.000 litros de combustible, desataron el infierno dentro los edificios, el alto poder calorífico del queroseno que se quemaba, así como los propios materiales del interior del edificio, subió la temperatura hasta tal punto de exponer a los soportes de cada piso a temperaturas que, si bien no llegarían a derretirlos, los debilitaron hasta tal punto que no pudieron soportar más el peso de los pisos que sostenían.

                 Los pisos superiores se desmoronaban contra los pisos inferiores, iniciando una reacción en cadena que destruyó cada uno de los edificios. Sabido es la predisposición del pueblo americano a crear héroes de la Nación Americana. (Rambos).

 

                 Los héroes del 11 S fueron los bomberos del Departamento de Bomberos de Nueva York y los Policías Locales de Nueva York (NYPD), muchos de los cuales sacrificaron sus vidas para intentar salvar las de los trabajadores que se encontraban en las oficinas de los 107 o 110 pisos con que contaban una u otra  torre. Durante los cinco años que han transcurrido desde el atentado terrorista, nunca antes había escrito, aunque si lo manifesté en un programa de radio,  lo que pensaba de la actuación de los jefes de estos "héroes" o quizás, víctimas.

                 Obviamente, los Policías Locales y Bomberos accedieron a las torres obedeciendo a sus mandos, quienes distribuían al personal y organizaba los trabajos de rescate de víctimas. No entraron desordenadamente ni por iniciativa propia.

                 Siempre he pensado que los Jefes de Policía y de Bomberos de Nueva York, habiendo visto la magnitud de los efectos de los atentados, deberían haberse puesto inmediatamente en contacto con el estudio técnico redactor del proyecto de construcción de las torres,  requiriendo de su responsable le orientasen si existía la posibilidad de derrumbe de alguna o de ambas torres.

 

                 Era predecible tal derrumbamiento, por la rotura de la estructura en los pisos donde se estrellaron los aviones, por la cantidad de combustible que llevaban ambas naves, y por la persistencia del fuego, que se alcanzarían temperaturas altísimas que afectarían con toda seguridad a la estructura metálica de los edificios, por lo existía verdadero riesgo de derrumbe, como así, desgraciadamente ocurrió.

                 No seré yo quien ponga en tela de juicio la actuación de los jefes de bomberos y de la Policía Local de NY, pero, si no requirieron los consejos de los técnicos autores del proyecto, y enviaron  a sus bomberos y policías a que entrasen en las torres sin haberles advertido del alto porcentaje de posibilidades de que estas se derrumbaran, con el fin de que eligiesen libremente si entraban o no, habrían incurrido en irresponsabilidad temeraria, con resultado de muerte de un considerable número de policías y bomberos.

 

                 Descansen en Paz. Ellos y todas las demás víctimas.

 

                 * Mafersa