LOS CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS Y LA CONSTITUCIÓN EUROPEA

Tamanegt

La derrota de Napoleón fue entendida por los mandatarios europeos como la derrota de la Revolución Francesa. Manteniendo este postulado como base, se pretendió que la derrota de Napoleón no tuviera como consecuencia la mera repartición del mapa europeo, sino la recomposición del Antiguo Régimen y la eliminación de los principios ideológicos ilustrados que, a juicio de los vencedores, habían producido el fenómeno revolucionario. De ahí que la palabra en boga sea Restauración, reposición del antiguo estado de cosas.

La filosofía política de la Restauración tiene en Novalis, De Maistre y Burke sus más claros representantes. Todo aquello que combatieron los ilustrados del siglo XVIII vuelve a ser la ideología oficial: Se opone a la noción ilustrada de progreso la de tradición; a la de tolerancia, la supremacía de la autoridad; a la razón como principio organizador de la vida, el espiritualismo... todo responde a una idea muy vieja: LA ALIANZA ENTRE EL TRONO Y EL ALTAR.

Los principios políticos concretos que emanan de estos planteamientos (y que Gran Bretaña, más interesada en temas comerciales desdeña) son: Legitimidad: Tienen acceso al poder aquellos a los que Dios, por medio de la herencia, ha elegido. No importa que el gobernante no tenga la misma nacionalidad que sus súbditos, lo que importa es que sea legítimo.

Absolutismo: Al obtener el monarca su porder de Dios, no debe someterse al control de los hombres. Por tanto, es rechazada la idea de una Constitución. En todo caso, el Rey podía conceder a sus súbditos una "Carta Otorgada", un documento por el cual el Rey se compromete por su gusto, a gobernar a sus súbditos de una forma determinada. Las Cartas Otorgadas, además de ser muy restrictivas en cuanto a derechos y representatividad, no deben de ser confundidas con una Constitución, ya que de entrada no se reconoce el principio de soberanía nacional. En resumidas cuentas, coexisten en Europa tres tipos de régimen político: Monarquías absolutas como Rusia, Austria o España; monarquías de Carta Otorgada como la francesa de Luis XVIII y monarquías parlamentarias.

Equilibrio: es un principio de inspiración británica. Sostiene que ningún país europeo debe destacar por encima de los demás. Esto tiene una doble lectura: se evitan conflictos en Europa y, por otra parte, Inglaterra queda como árbitro de la situación al poder inclinar la balanza a favor de uno u otro.

Intervencionismo: Las potencias se comprometen a intervenir en aquellos territorios que, perteneciendo a otra potencia, sufrieran movimientos populares que pusieran en cuestión los otros principios señalados. Esto conduce a un sistema de alianzas y foros de discusión, los congresos. Antes de que se disolviese el Congreso de Viena, en el año 1815, el zar Alejandro I de Rusia realizó una particular propuesta, la de crear una Santa Alianza con el fin de garantizar el mantenimiento del orden absolutista y reprimir cualquier intento de alterar la situación política de la Europa de la Restauración. Fue la SANTA ALIANZA un acuerdo entre Rusia, Austria y Prusia, pero será transformada en realidad práctica por el ministro austriaco Metternich, naciendo el llamado "sistema Metternich", es decir la posibilidad de poder intervenir militarmente en cualquier país contra movimientos liberales y revolucionarios.

Sin embargo, otro pacto: la CUÁDRUPE ALIANZA, suscrita por Austria, Prusia, e Inglaterra, más eficaz y realista, sería el verdadero árbitro de la situación internacional, haciendo nacer la llamada "práctica de los Congresos", que preveía la celebración periódica de conferencias tendentes a mantener la paz y hacer respetar los intereses comunes de la Europa de la Restauración. Los congresos, que se desarrollan entre 1818 y 1822, discuten las medidas a tomar frente a las inquietudes y desordeenes de carácter liberal o nacionalista, los principales son: C. de Aquisgrán, Troppau, Laibach, Verona (este último supuso la intervención de un ejército apodado como los CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS en España para restaurar en el absolutismo a Fernando VII. Los poderosos lograron entonces, como ahora, embaucar a la abrumadora mayoría de la opinión. La Santa Alianza fue aclamada por la prensa con entusiasmo, porque traía la paz al continente, la amistad, la cooperación. Pero la caída de los Borbones en Francia, la Santa Alianza fue languideciendo.

La unión panaeuropea decidida el año pasado en Maastricht, (1991) está mucho mejor preparada. Esta vez quienes se unen son los magnates capitalistas, que han heredado el poder de la nobleza feudal (manteniendo para ello, donde las circunstancias lo han propiciado, el trono de los monarcas- de los doce países pertenecientes a la CEE, sólo la mitad son repúblicas). Su unión llevaba ya mucho tiempo preparándose. Y se va a ampliar en el futuro. Trátase de formar un grande super-estado europeo, una gran potencia económica, política y militar, dentro de la cual mantengan empero sus parcelitas de poder los capitalistas de cada país- y, por lo tanto, donde corresponda, los respectivos monarcas.

Pese a las diferencias, predominan las semejanzas con el congreso de Viena. En ambos casos las clases dominantes reaccionarias constituyen un conglomerado supra-estatal que reduce considerablemente la soberanía de los distintos países, en nombre de la armonía, concordia, paz y amistad europeas, pero para exclusivo beneficio de esas mismas clases explotadoras y en detrimento de los pueblos, de sus aspiraciones, de sus intereses.

El principal objetivo de las clases dominantes europeas hoy es mantener su explotaciópn, su saqueo y su yugo sobre el tercer mundo, sobre los países pobres de América Latina, Africa y Asia. O la tajada que les toca en ese saqueo, que comparten lo mejor que pueden con los capitalistas de Norteamérica y del Japón. de esquilmar a esa inmensa masa de miles de millones de seres humanos, muchos de ellos sumidos por el capitalismo en una espantosa miseria, es de lo que más se lucran las burguesías de los países prósperos (entre ellas las europeas). Por eso, a diferencia de 1815, ahora la alianza económica y política panaeuropea va más que nada enfilada contra los del Sur.

Estos son fragmentos recopilados de monografias.com EL CONGRESO DE VIENA Y LA SANTA ALIANZA, y de reojo EL PANAEUROPEISMO DE VIENA A MAASTRICHT.

Este último artículo fue publicado en el verano de 1992, donde ya se advertía lo que actualmente está sucediendo con la Constitución Europea. Por mucho que intenten vendernos la moto, se les ve el plumero.

EL PUEBLO QUE DESCONOCE SU HISTORIA ESTA DESTINADO A REPETIRLA.

Ahí van estas notas para refrescar la memoria.