Andrés
García Montes
A raíz de las
elecciones en Venezuela, en medio de la
convulsión que el mundo vive en este momento histórico, donde los cambios y
transformaciones que vive la sociedad venezolana vienen jugando decisivo papel,
tal como lo denota la descarada y prepotente ingerencia de los omnipotentes
intereses imperiales, que ha venido, con diferentes nombres y desde diferentes
espacios geográficos, imponiendo sus privilegios y deseos, desde comienzos del
siglo XV con la expansión del colonialismo europeo y la consolidación del
Sistema Social Capitalista, que tuvo, ha tenido y sigue teniendo, como base de
sustentación, el robo, el saqueo, la explotación, la desigualdad, la exclusión,
el racismo, la ley de la selva, el engaño y la mentira, entre otros aspectos y
que, bajo cambiantes sofismas, como:
mandato divino, deseos de Dios, democracia, libertad, derechos del hombre,
legitimidad a través del voto, etc., ha conseguido perpetuarse en el poder por
cinco siglos.
Esos hegemónicos
intereses encabezados por los Estados Unidos de América E.U.A. y secundados
por
De nuevo se
comprueba el cumplimiento de la ley natural, vista por algunos como un
principio ideológico que reza así: “El hecho histórico se dará por encima del
interés o deseo del hombre. El hombre
con sus actos puede atrasar o adelantar en el tiempo el hecho histórico, pero
nunca podrá impedirlo”.
Lo que está
ocurriendo en Venezuela y que a no dudarlo contagia en primera instancia a toda
Latinoamérica, está estrechamente ligado al proceso colonial, pues al el pueblo
español al no haber podido romper los lazos del feudalismo como lo han hecho
otros pueblos europeos, esa nefasta herencia castiga a todo su otrora amplio
imperio, condicionando el desarrollo y la evolución de estos pueblos y
manteniéndoles atados al carro de la dependencia, el atraso y el subdesarrollo.
Para demostrar que esto no es una simple creencia, teoría o posición
ideológica, con el debido respeto, invito al amable lector a darnos un ligero
paseo por
Respetable lector: ¿Se ha preguntado qué originó la conocida frase. “Europa
comienza en los Pirineos”?. Tras esta expresión se
mueve todo un mundo oculto y silenciado por los descomunales intereses que
dentro de España han logrado perpetuarse, donde la iglesia y la supervivencia
del feudalismo han hecho causa común, logrando el milagro de seguir
condicionando el avance y el desarrollo de la sociedad española a lo largo de
por lo menos estos últimos cinco siglos, incluyendo nuestros días, pues otra
sería la realidad española de hoy, de no haber recibido el oxígeno de los
capitales europeos que al pasar a ser miembro de
No digo nada nuevo,
cuando afirmo que el imperio español se derritió luchando contra el progreso,
donde la iglesia demostró su avasallante poder, basta recordar la única
importante batalla naval ganada en su historia,
La demostración mas
destacada de esta realidad la presenta la larga guerra contra los Países Bajos, que para la segunda mitad del siglo
XV, era la región mas desarrollada de Europa, pues para la fecha sus artesanos,-
poco después los burgueses -, tenían numerosos talleres, pesquerías, próspero
comercio a través de Amberes, sus famosos tejedores flamencos, los no menos
famosos géneros de Holanda, la famosa bolsa de Amberes, entre otros aspectos
que les hacían los mas avanzados para la época.
Sabido es como el
Rey Felipe II, necesitaba de esas riquezas para pagar las deudas de tantas
guerras y pomposos apetitos de una voraz nobleza, tan arcaica y cavernaria,
como hambrienta e irracional. Esas mentes atrapadas en el pasado, en la
involución y el oscurantismo, no les parió otra cosa que tratar de apoderarse
de esas riquezas a través de la ley de la selva y después de un desangre
descomunal con su Duque de Alba a la cabeza, tuvo que renunciar a su
imperialismo firmando el armisticio de 1609, lo que convirtió a este hecho en
la primera Revolución Capitalista de la
historia.
Para en el siglo XIV y XV, los judíos en España
eran los monopolizadores del comercio, la industria, la ciencia y el trabajo
más avanzado y progresista, dueños en consecuencia de gran parte del dinero y
la riqueza que crea el trabajo, hasta el extremo que la nobleza se endeudaba
con ellos, lo que condujo a que tuviesen grandes cuotas de poder político, ello
condujo a que se generara sentidos de odio y rechazo por parte de esa nobleza
que veían en tal fenómeno una pérdida de poder e influencia, ello terminó con
la persecución y expulsión de los judíos, pero junto con ellos se fue la
ciencia, el comercio, la industria, el trabajo creador de la riqueza, lo que
luego determinó la concentración del oro y la plata de América al tener España que comprar los bienes de
consumo que su imperio exigía, a esos ex-judíos españoles, ahora residenciados
en otros lugares de Europa y cuya concentración jugara tan importante papel en
la posterior Revolución Industrial. Al efecto, es muy reveladora la razón que
dio el arzobispo de Valencia, Juan de Ribera, para justificar la expulsión de
los moriscos: “Por cuanto su maestría en labranza y artes daba motivos fundados
para maliciarlos de trastornadores del sosiego público.” Si así se pensaba de
los moriscos, ¿qué dirían de los judíos, flamencos y holandeses, que eran auténticos maestros?. También es muy significativo cuando Don Miguel de
Cervantes pidió en Sevilla un empleo en Ultramar, recibiendo la siguiente
respuesta: “Busque por estas tierras en que se le pueda hacer merced”.
Así, España sumida
en el oscurantismo feudal y religioso no podía formar hombres de destacada
talla intelectual que pusieran al país a la altura histórica que le tocaba
vivir, así los mejores ingenios de
Así la etapa más
floreciente del imperio español se derritió en constantes guerras defendiendo
al feudalismo y al oscurantismo religioso contra Francia, Holanda, príncipes y nobleza alemana,
disputándole el Mediterráneo a los Turcos, desestimulando
el trabajo creador de la riqueza, que se valoraba como algo indigno y
denigrante. Con razón las miles de toneladas de oro y plata que usurpó a
América, no alcanzó para pagar tanta barbarie y atraso.
Pero no pensemos
que eso quedó en el pasado, ni siquiera que eso murió con el imperio, para
desgracia del pueblo español las castas hegemónicas que han venido dirigiendo
la sociedad española han seguido aferradas al poder y practicando las
enseñanzas del binomio iglesia- feudalismo, que tan bien define una frase si la
memoria no me engaña de Berkeley: “Que nadie sepa,
que nadie aprenda, porque desde el momento que sepan y aprendan, viene la
desobediencia”. O esta otra que se le debe a Víctor Hugo: “En todos los pueblos del mundo hay un
hombre que enciende la luz, el maestro de escuela, y un murciélago que la
apaga, el cura”. Que esto no es una exageración ni un gratuito fanatismo, menos
una posición anticlerical del autor, pues solo me atengo a los datos históricos
fácilmente constatables, lo pone se manifiesto el que
la terrorífica Guerra Civil de la década del treinta se montó y fue promovida
por esos intereses, como muy bien lo detalla el historiador Antonio Ramos
Oliveira en el tercer tomo de su Historia de España, en cuyo texto se narra
aspectos como estos: Después de aclarar que no más de 150 familias componían el
núcleo central de la nobleza agraria, dueña de las grandes extensiones de
tierra fundamentalmente en las castillas, Extremadura y Andalucía, que les
permitía producir los tres rubros de exportación mas importantes de España, el
trigo, el vino y el aceite de oliva, cuyas importantes riquezas le permitían
centralizar gran poder y explotar el trabajo asalariado de millones de
trabajadores, bajo condiciones que no tenían mucho que envidiar al medioevo,
donde mas del 72% de la población trabajadora de la época era agrícola, pasa a
detallar las enormes propiedades de la iglesia, según investigación incompleta
y sin tomar en cuenta impenetrables junglas jurídicas que hacían imposible la
investigación. Lo que más o menos se pudo precisar según informe de los
registradores de la propiedad fue lo siguiente: 11,921 fincas rústicas, 7,832
urbanas y 4,192 censos, a esto se le sumaba el resultado de una investigación
incompleta que daba 2,919 conventos de religiosos y 763 de religiosas, en cuanto
a los bienes de las órdenes religiosas nunca se terminó el inventario por lo
cuantioso y los inconvenientes que se encontraban. En cuanto a la propiedad
sobre la industria y la banca, nunca se supo, pues la selva impenetrable de
figuras jurídicas, terceras personas como testaferros y miles de argucias, no
permitieron su investigación, aun sabiendo que era cuantiosa, se estimó que el
personal que componía el clero en
El autor demuestra
que los principales instigadores internos de la
descomunal Guerra Civil Española fueron los mancomunados intereses de la
oligarquía agraria y el clero, los que ayudados por el fascismo internacional,
centrados en Alemania e Italia y ayudados por los cínicos intereses de los que
se autodenominan democracias occidentales, conformados por Francia, Inglaterra
y Estados Unidos principalmente, los mismos que hoy copian y amplían los
métodos fascistas de Hitler y Mussoline,
dieron al traste con la revolución española y luego temiendo que prosiguieran
esas transformaciones, no solo dejaron el fascismo vivito y coleando en España,
sino que lo protegieron y auspiciaron su consolidación, hasta la muerte del
dictador más feroz y despiadado 30 años después del fin de la guerra
Que esos intereses
siguen vigentes en nuestros días arropándose con la democracia que hoy impera,
lo denota muy bien el poder aplastante de la derecha representada en el Partido
Popular con reaccionarios a la cabeza de la talla del Sr. Aznar
y con los socialdemócratas que después de
Después de este
ligero paseo por
Pido disculpas a
mis amables lectores, pues no pensaba extenderme tanto en el caso español, pero
me resultó muy apasionante y como se verá a continuación, explicará y
justificará el proceso venezolano y sus amplias repercusiones.
Continuará…